«Para que tomen nota los que tienen que tomar nota. Es la victoria número 22 en 19 años. Hemos triunfado. Que viva el pueblo de Venezuela». Así presentó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien no han frenado en su autoreelección ni las denuncias de fraude de sus rivales opositores, ni una abstención histórica, como reclamaba el resto de la disidencia. Tampoco ha hecho caso de gran parte de la comunidad internacional, desde EEUU al Grupo de Lima y muchos países de la UE, incluido España, que no reconocerán los resultados.

Tibisay Lucena, presidente del Centro Nacional Electoral (CNE), aseguró que Maduro resultó «reelecto» el 20 de mayo. El nuevo mandato empezara en enero de 2019 y se prolongará seis años hasta 2024. Sus rivales más directos, el ex gobernador de Lara, Henri Falcón, y el ex pastor evangelista Javier Bertucci, no han reconocido su victoria y piden nuevas elecciones.

De acuerdo con los resultados dados a conocer por el CNE Maduro habría logrado 5.823.728 millones de votos; Henri Falcón, 1.820.552; Javier Bertucci, 925.042; y Reinaldo Quijada, 34.614. La participación, según el gobierno chavista, habría sido de 46,01%. Habrían acudido a las urnas más de 8,3 millones de votantes.

Maduro obtuvo, según estos datos oficiales, el mismo número de votos con los que el chavismo perdió en las legislativas de 2015, cuando logró la mayoría en la Asamblea Nacional, ahora ilegitimada por el régimen. Seis millones habrían atendido la demanda de boicot electoral de gran parte de la oposición. Los rivales que sí accedieron a competir ahora se unen a esos reclamos de fraude, ya anunciados y previstos por la Mesa de Unidad Democrática.

Al votar a primera hora de la mañana, en Cutia, Caracas, donde fue el primero en hacerlo, Maduro amenazó: «Tú decides, venezolano: o votos o balas, paz o violencia, soberanía o colonia. Sal a votar». No salieron pero como si lo hubieran hecho. «Han triunfado la paz y la democracia», clamaba Maduro en su Twitter. También hizo un llamamiento al «diálogo nacional» a sus rivales, Henri Falcón, Javier Bertucci y Reinaldo Quijada, así como al resto de la oposición.

Sin embargo, el Grupo de Lima, que no va a reconocer los resultados, citaba en su cuenta de Twitter que la abstención es histórica, de un 82,96%, según informadores neutrales internacionales. El Grupo de Lima es una instancia multilateral que se estableció tras la denominada Declaración de Lima, que suscribieron 17 países con el fin de buscar una salida a la crisis de Venezuela.

Asimismo, la empresa de encuestas Meganálisis, daba cuenta, al final de la jornada, de menos 3,6 millones de votos, un 17.32%, un dato que se distancia muchísmo del 48% oficialista. De acuerdo con estos datos, ni siquieran votaron estos 5,8 millones de personas que, según el chavismo, lo hicieron por Maduro.

«No hay votantes pero habrá votos. La gente se ha quedado en sus casas. Está fuera de la realidad que digan que logró 5,8 millones de votos. Los centros de votación estaban vacíos. Parece que en algunos sitios solo votaron los militares que estaban vigilando», afirma el diplomático Fernando Gerbasi.

El opositor Henri Falcón, candidato del partido Avanzada Progresista, informó, antes de que se conocieran los resultados, que desconoce el proceso por las irregularidades cometidas. No reconoció como ganador a Maduro y exigió nuevas elecciones. Tanto los opositores que han aceptado la contienda, Henri Falcón y Javier Bertucci, como la Mesa de la Unidad Democrática, que llamaba a la abstención, denunciaron compra e incitación al voto, así como

«Nosotros desconocemos este proceso electoral categóricamente. Asumo la responsabilidad de lo que estoy diciendo», afirmó el ex gobernador de Lara, quien denunció los puntos rojos cerca de los centros de votación y la coacción a los electores. A su vez, propuso que se convoquen nuevas elecciones y que se celebren en octubre. debido a los cientos de trampas registradas, entre ellas, el retraso en el cierre de los colegios.

Su equipo registró casi 13.000 puntos rojos en todos los centros de votación. «También ocurrió lo mismo con el voto asistido, que ha sido otra perversidad, donde no solo se procura controlar al elector». Falcón indicó que su equipo registró 142.589 denuncias que están seriamente documentadas, según informa El Nacional.

El desánimo y la desesperanza han sido la tónica de la jornada electoral. Lejos de la fiesta electoral y la movilización que se recuerda de las presidenciales de 2013 cuando compitió Maduro contra Henrique Capriles, esta vez el ambiente era sombrío, según relatan los informativos de venepress.com. 

El equipo del opositor Henri Falcón, ex gobernador de Lara, ha pedido a las Fuerzas Armadas que hicieran respetar la Constitución. «Las Fuerzas Armadas han de respetar la voluntad de los venezolanos», remarcó su equipo de campaña.

«Están jugando con el hambre de los venezolanos», dijo el candidato Falcón. El pastor evangelista Javier Bertucci también se refirió a  más de mil irregularidades. Algunas se refieren al voto asistido o inducido.

Enrique Ochoa, del equipo del opositor Henri Falcón, acusó al gobierno de «inmoralidad» por la incitación al voto por parte del gobierno de Maduro. «Hemos visto compra de votos y traición a los venezolanos. Es un gobierno tramposo», remarcó, pero confiado en la victoria del ex gobernador de Lara. Acusó al chavismo de usar los recursos del Estado para inducir el voto. A última hora, insistieron en que se cerraran los colegios a las 18h, como estaba acordado.

No creo que Venezuela aguante mucho con este presidente. El pueblo venezolano no aguanta hasta diciembre», afirma Javier Bertucci

El ex pastor evangelista Javier Bertucci también pidió repetir las elecciones presidenciales en el país y expresó que el pueblo venezolano no aguantará con esta crisis por mucho más tiempo. «No creo que Venezuela aguante mucho con este presidente, el pueblo venezolano no va a aguantar con esta crisis hasta diciembre», dijo Bertucci, quien pidió que Maduro no compitiera más.

El Frente Amplio también pidió al ejército que haga caso del pueblo. «Las Fuerzas Armadas tiene que reconocer el texto constitucional. Hoy no hubo reelección. Hoy el pueblo venezolano le ha dicho a Maduro: ‘Vete'», señaló Víctor Márquez.

La opositora Mesa de Unidad Democrática, que ha llamado a la abstención por considerar fraudulenta la convocatoria, señaló que en el 80% de los centros de votación había desplegados los llamados puntos rojos (donde se escanea el carné de la patria a cambio de beneficios sociales) a menos de 200 metros. También denunciaron la presencia de grupos violentos intimidando y coaccionando a los ciudadanos en el 21% de los centros de votación.

Según varios reportes, el «regalito» que promete Maduro consiste en 5,5 millones de bolívares, unos cinco dólares al cambio. Para muchos venezolanos es lo que gana en un mes. Aún así, miles de ciudadanos, incluso numerosos chavistas se han resistido a confirmar a Maduro.

Los que ya preveían este fraude anunciado también recuerdan cómo el régimen dejó fuera de la contienda a los principales líderes opositores, como Leopoldo López, Henrique Capriles o Antonio Ledezma y también inhabiltó partidos políticos incómodos. A su vez, fue la Asamblea Constituyente, ilegítima según la Constitución de 1999, la que convocó las presidenciales, adelantadas seis meses, por deseo del gobierno chavista.

El primer vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, afirmó que las denuncias de irregularidades de Falcón y Bertucci ·»no afectan en nada al proceso». Cabello señaló que son «excusas» por la falta de votos de estos candidatos. Previamente, Diosdado Cabello, a quien EEUU ha impuesto el viernes sanciones, había declarado que a Venezuela no le importa que gran parte de la comunidad internacional no reconozca el resultado del 20-M.

Ya tenían los resultados y han llevado a la gente obligada chantejeándola con el hambre», afirma Miguel H. Otero

«Ya tenían los resultados y han llevado a la gente obligada a votar chatanjeándola con el hambre. Son los últimos estertores de una dictadura que ha destruido uno de los países más ricos del mundo», afirmaba a El Independiente Miguel H. Otero, que participó en una marcha en Madrid para denunciar lo que gran parte de la oposición califica como «una pantomima electoral».

A Otero no le quedaba duda de que el chavismo va a proclamar la victoria de Maduro, como así fue. «Controlan los poderes públicos. No hay institución con fuerza en Venezuela que pueda rechazar la reelección», afirmaba el editor, quien remarcaba cómo muchos militares, especialmente soldados y oficiales de grado medio, están sufriendo los mismos padecimientos que el resto de los venezolanos.

El día después

El día después es el más importante para determinar cuál será el futuro de Venezuela. «El sol saldrá a la misma hora y se pondrá a la misma hora. El día 21 será igual. A Maduro no le queda otra que endurecerse o salir», comentaba Leopoldo López, padre del lider de Voluntad Popular, en prisión domiciliaria.

Maduro o Maduro. El guión ya está escrito por el chavismo, pero ahora los escenarios dependen de la reacción interna y externa a esa autoproclamada victoria de Maduro. Gran parte de la comunidad internacional, Estados Unidos lo ha confirmado el domingo, no reconocerá el resultado. Tampoco lo hará España, gran parte de la UE, ni el Grupo de Lima. Y se prevé un refuerzo de las sanciones.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, se refirió al «fraude electoral» en su cuenta de Twitter; «Las fraudulentas elecciones no cambian nada. Necesitamos que el pueblo venezolano dirija este país… Una nación con tanto que ofrecer al mundo». También se refirió a la «farsa» venezolana Nikki Haley, representante de EEUU ante la ONU, y el senador Marco Rubio.

«Puede que Maduro anuncie un cambio de sus políticas económicas y trate de ganarse la confianza en el exterior. También podría abrirse a los opositores, o incluso que los militares le hagan saber que ha de irse. Desde luego está fuera de la realidad que se atribuya siete u ocho millones de votos», señala Gerbasi.

El padre José Virtuoso, rector de la UCAB e integrante del Frente Amplio Venezuela Libre, señaló: “Este lunes 21 de mayo, seguiremos exigiendo y luchando por una democracia que permita salir de esta grave crisis”.

Muchos dan por hecho que tenderá la mano a los opositores que han aceptado participar en las presidenciales. El ganador no asumirá como jefe del Estado hasta enero de 2019. La Asamblea Constituyente adelantó las elecciones primero al mes de abril y luego al 20 de mayo, aunque deberían haberse realizado a finales de este año 2018.

«A corto plazo, con Maduro habrá mayor deterioro sociopolítico y económico. El país se enfrenta a un colapso macroeconómico, a una grave crisis social y una grave situación humanitaria. Al chavismo se le abren dos posibilidades: seguir por la senda que ha llevado hasta ahora, o bien que en pocos meses adopte medidas para manejar mejor la situación económica. El chavismo llamará al diálogo», afirmaba Manuel Hidalgo, profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Carlos III de Madrid, especializado en Venezuela.

«Es un presidente muy débil que a corto plazo intentará una huida hacia delante, pero a medio plazo se debe plantear algunos acuerdos y formar una coalición en sentido amplio. Incluso el chavismo puede plantearse un cambio de liderazgo, aunque ahora no lo veo. Puede que cuente con parte de la oposición. Dará cierto espacio al sector minoritario que ha participado», agregaba el experto.

La Venezuela del 21 de mayo seguirá siendo un país con hiperinflación, en recesión por quinto año consecutivo y con una de las peores tasas de criminalidad del mundo. Un país que ya tiene a más de 3,5 millones de ciudadanos expatriados, una diáspora que seguirá aumentando si no hay cambios. Sin embargo, el pueblo sigue cantando su himno, y sigue creyendo firmemente en su letra:  «Gloria al bravo pueblo/que el yugo lanzó/ la Ley respetando/ la virtud y honor». Aún confía en que la Ley se hará respetar. Algún día.