«¿Haces algo después de clase? Hay un hombre mayor que me paga 200 dólares por hacerle masajes durante 45 minutos. ¿Quieres venir y ganar dinero fácil?». Así es como comienza la pesadilla que vivieron alrededor de 36 menores a finales de la década de 1990 y principios de los 2000. Ese hombre mayor es en realidad Jeffrey Epstein (Brooklyn, 20 de enero de 1953 – Manhattan, 10 de agosto de 2019), un magnate y pederasta que abusó de niñas de entre 14 y 17 años.

Con la excusa de hacer masajes a Epstein, decenas de jóvenes de la zona baja de Palm Beach (Florida), frecuentaron la mansión de 2.000 metros cuadrados del depredador sexual a cambio de cuantiosas sumas de dinero. Tras subir la escalera de caracol que comunicaba la planta baja con una sala de spa, estas niñas eran sometidas a todo tipo de vejaciones. Tal y como cuentan las víctimas que sufrieron los abusos por parte del magnate, la sesión comenzaba con unos masajes en los pies de Epstein, y a continuación este les pedía que se quedasen en ropa interior o desnudas y, por miedo a que no les pagase, les apuntase con una pistola o se enfadase, obedecían su petición, humilladas.

La serie documental Jeffrey Epstein: asquerosamente rico aterrizó en Netflix el pasado 27 de mayo, y en sus cuatro episodios radiografía la red de explotación de menores que el magnate construyó para un único beneficiario: él mismo, y en ocasiones para algunos amigos. A través de los testimonios de las víctimas, abogados, periodistas y personas que coincidieron con Epstein, Netflix construye la historia de un depredador sexual al que la justicia tardó mucho en condenar. Logró salirse con la suya tras la primera inspección a su mansión de Palm Beach, ya que se deshizo de las grabaciones de las cámaras de seguridad gracias a un chivatazo. A esto se suman los casi siete meses en los que la policía local entrevistó a las víctimas, sin poder acercarse a un Epstein totalmente blindado.

A pesar de que los investigadores de los abusos de Palm Beach en los años 2000 trataron con cuidado a las víctimas, las primeras que denunciaron al pedófilo en 1995 no tuvieron la misma suerte: la policía puso en duda los testimonios de dos hermanas y descartaron sus confesiones ya que los abusos tuvieron lugar en un Estado distinto. Además del rechazo institucional, ambas recibieron sendas amenazas por parte de la pareja y mano derecha de Jeffrey Epstein, la también pedófila Ghislaine Maxwell. Por suerte, la policía de Palm Beach recuperó diez años después, las denuncias de estas dos hermanas para tumbar a Epstein.

Más allá de la construcción de la historia, gracias a los testimonios directos de todas las personas implicadas en el caso, que muestra Jeffrey Epstein: asquerosamente rico, esta serie documental refleja que el dolor que sufrieron las víctimas no se quedó en esa sala de masajes. Lo que aparentemente eran 45 minutos a cambio de 200 dólares supuso un cambio en la vida de las mujeres, cuya autoestima quedó destrozada. Estas niñas, que provenían de familias desestructuradas donde había problemas económicos o de drogadicción, fueron el blanco de un Epstein que terminó por romperlas en pedazos.

La muerte de Jeffrey Epstein y la polémica de Donald Trump

Jeffrey Epstein apareció muerto el 10 de agosto de 2019 en la cárcel de Nueva York donde permanecía ingresado a la espera de ser juzgado por explotación sexual, entre otros cargos. La autopsia realizada al cadáver confirmó el suicidio por ahorcamiento. El multimillonario de 66 años, ya tuvo que ser atendido en julio de ese mismo año después de ser hallado semiinconsciente y con marcas en el cuello, también dentro de su celda.

Según las normas del centro penitenciario se requieren dos guardias de la cárcel para hacer controles separados de todos los prisioneros cada 30 minutos, pero ese procedimiento no se siguió durante la noche. Además, cada 15 minutos era necesario que los guardias revisaran nuevamente a los prisioneros que están bajo vigilancia de suicidio. Una vez conocida la muerte, el Procurador General del gobierno estadounidense, William Barr, pidió al Inspector General del Departamento de Justicia asociado a la investigación por el FBI que estudiara el caso.

Además de por el estreno de la serie documental, el caso Epstein vuelve a ser noticia después de que Anonymous, el grupo de hack-tivistas, ha sacado de nuevo a la luz la supuesta implicación de Donald Trump en la red de explotación de menores del magnate. Y es que tanto el pederasta como el actual inquilino de la Casa Blanca eran amigos y residentes de Palm Beach. Sin embargo, parece que se enfrió la relación entre ambos: «Tuve una pelea con él hace un tiempo. No soy precisamente un fan», declaró el presidente de Estados Unidos.