La feminidad, lo femenino. La realidad, lo virtual. Jules (Hunter Schafer) no sabe por dónde comenzar en su primera sesión de terapia tras llegar a Nueva York. El segundo episodio especial de Euphoria, Los perfectos, a m*marla (F*ck Everyone Who Is Not a Sea Blob), ahonda en sus pensamientos, su percepción del género, su predilección por la fantasía y el rechazo a una realidad que duele. Que cuesta. Que deprime. Que no se adapta a la película que la cabeza impone y genera.

Después de que Las rayadas no son eternas (Trouble don’t last always) maravillara al mostrar a una Rue (Zendaya) vulnerable, perdida y sin nociones de lo que la vida aguarda después de su ruptura con Jules, la ficción de HBO continúa por la senda de la introspección con la segunda de sus dos protagonistas.

El esperado segundo episodio especial de Euphoria tiene de protagonista a Jules (Hunter Schafer).

Jules (Schafer) cree que es una construcción de lo que un hombre, histórica y socialmente, ha considerado como una mujer. Considera que su existencia y personalidad se ha conformado por medio de trozos de las personas que se han cruzado por su vida. Como si por medio del Super Glue hubiera juntado telas y telas para hacer un traje que ahora desecha, odia, tira.

Por primera vez, el término trans aparece en la serie. Por primera vez, Jules habla del halo de perfección que rodea a la mujer y del rechazo que recibió por no haberla podido encarnar.

El episodio comienza con una poderosa escena que, con la canción Liability de Lorde como banda sonora, muestra la mirada de Jules siendo atravesada por las escenas de su historia con Rue. Como si la hubieran sentado delante de un proyector recordándole a la fuerza las imágenes de su relación.

Jules quiere a Rue, pero también la odia. Cree que su sobriedad depende del tiempo que pase con ella, se siente responsable de su drogadicción. Sam Levitt, creador de la serie, introduce una trama que se había explotado en menor medida en la aclamada primera temporada, la relación de Jules con su madre.

La responsabilidad no es mía

Querer perdonar, pero no saber cómo. Jules ha sido consciente de los problemas de su madre con las sustancias estupefacientes, pero cuando llega el momento de olvidarlo, la joven prefiere borrar su existencia. Así, en una escena nunca vista, Jules escucha cómo ésta tiene una recaída a raíz de que la joven no quiera perdonarla. Su relación con Rue se asemeja a esta escena más de que lo desea, o así se lo hace saber la psicóloga.

Levitt coescribe este episodio con la propia Hunter Schafer, en un ejercicio maravilloso de profundidad y existencialismo que hace pensar hasta qué punto la mente de un adolescente puede maniobrar teorías, sueños y traumas con tal melancolía.

Jules, (Hunter Schafer) en el especial de Euphoria. HBO

Su relación con Tyler, la fantasía virtual que conforta más que la dura realidad y la rotura de una relación sana con la única que persona que ha conseguido verla como una unidad, entera, sin construcción. Jules admite que tenía que escapar, que estaba cerca de autolesionarse, la cabeza le explota, quiere salir. Al mar, «fuerte y femenino de cojones».

Capturas del episodio de Euphoria.

¿Lo olvidarás?

Uno de los grandes alicientes de este segundo episodio era la colaboración entre Rosalía y Billie Eilish en Lo Vas A Olvidar, un ejercicio perfecto de pop lúgubre y oscuro en el que el castellano se alza como el lenguaje principal de la balada.

Una vez visto Los perfectos, a m*marla, no hay canción que encaje mejor que el bolillo depresivo que la catalana y la americana han elaborado tras dos años de colaboración en el estudio.

Jules quiere olvidar, pero la imagen de Rue aparece en su cabeza como si la memoria tuviera un glitch que perturba su sueño. Dime si me echas de menos, dime si no me perdonas… el arrepentimiento, escapar, apagar y no contestar.

El desamor es la fuerza que potencia los dos capítulos especiales de Euphoria, una ficción que ha demostrado que la profundidad no viene con la edad o madurez. Entre kilómetros que las separan, Jules y Rue siguen doliendo seis meses después de que la primera escapara de la segunda y marchara a Nueva York a reiniciar su vida.

Así, Levitt otorga la oportunidad a los espectadores de conocer las dos caras de la moneda. El dolor y derrota de Rue, la introspección y el remordimiento de Jules.