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'Bonding', el sadomasoquismo que triunfa en Netflix

La segunda temporada de la serie refleja muchos conflictos sexuales y emocionales que están a la orden del día

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Cadenas, látigos y todo listo para comenzar. Tiff (Zoe Levin), una estudiante de posgrado y Pete (Brendan Scannell), su mejor amigo gay, siempre han andado apretados con el dinero; hasta que se abrió en su vida el negocio del sadomasoquismo. Con placer o no, dependiendo de la situación, esta pareja redefinió su amistad y se encontraron a ellos mismos. Además, se adentraron en espacios que nunca pensaron explorar.

Dirigida por Rightor Doyle, esta segunda temporada, estrenada el pasado día 27 de enero en Netflix, examina nuevas parafilias de la mano de esta pareja tan peculiar. Tiff y Pete salieron escaldados de la casa de citas y fueron despedidos ambos por cometer un error garrafal. Resulta que en esta profesión la discreción es esencial, y pecaron en ello. Por este motivo se tienen que meter el rabo entre las piernas y pedirle perdón a su jefa Mira.

Más que pedirle perdón, le ruegan que les incorpore de nuevo a la plantilla del local de citas sado en Manhattan. La madame accede pero a cambio les recuerda que tienen que ceñirse estrictamente a las reglas del trabajo. En estos ocho capítulos, rápidos de ver ya que todos ellos duran menos de veinte minutos, se ponen sobre la mesa infinitud de aspectos de este mundo del sexo que rompe la barrera de lo políticamente correcto a ojos de muchos y muchas.

Elegir entre un camino u otro

En su regreso, Pete se verá obligado a elegir entre dedicarse en su totalidad al mundo de la comedia o el de las fustas. Resulta que el pelirrojo frecuenta de forma asidua un local de monólogos a micro abierto donde se saca algo más de dinero para sobrevivir en ‘la Gran Manzana’. Por otra parte, Tiff se convertirá en la favorita de todas la hermandad de dominatrix que trabajan para Mistress Mira (amante en inglés), la jefa.

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Asimismo se verán en vueltos en situaciones que les harán poner en una balanza lo que sienten. Debajo de esas mallas de cuero los protagonistas tienen una vida, una historia y unos sentimientos, algo que en la primera temporada parecía quedar en los márgenes de la historia. Entrará en escena la ex del novio de Tiff, Gina (Vanessa Rubio), más que para alborotar el avispero, para dejarle claro a Mistress May (nombre que adopta con el látigo en mano) que es «todo suyo» poniendo a prueba su inseguridad y sus celos.

Por su parte Pete y su novio tendrán que lidiar con su intento de ser una pareja abierta, algo que les llevará por un par de quebraderos de cabeza. Pero sin duda, uno de los aspectos más acertados de estos episodios, es cómo el novio de Pete, Josh (Theo Stockman), tiene muchos problemas y conflictos interiores al estar todavía dentro del armario. Más allá de su situación personal, algo por lo que no se le puede juzgar a nadie, Josh acarrea una mochila muy grande de homofobia interiorizada que en muchas ocasiones vuelta contra Pete.

Gran acierto en las críticas

Prejuicios a otro lado, una de los aspectos que subraya nuevamente este conjunto de capítulos es cómo la sociedad ve con cierto recelo estas prácticas. Mientras no se haga daño a nadie, y nunca mejor dicho, todo está permitido. Por ejemplo, las parejas de ambos protagonistas conocen su profesión y no tienen que mantener en ningún momento de la trama una doble vida con ellos. Es más, lo abordan como la cosa más natural del mundo.

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Pero más allá de la hermandad dominatrix que está bajo las órdenes de Mistress Mira, esta segunda parte centra la trama en la historias de ambos personajes principales. Y esto, es todo un acierto ya que quedan en un segundo plano los momentos de relleno cómico que protagonizan los compañeros de piso de Pete y que lo único que aportaban es, literalmente, nada. Se llega así a empatizar en varios momentos con los conflictos que le suceden a la pareja de amigos.

Además, ‘Bonding’ refleja muchos de los conflictos sexuales, afectivos, emocionales e incluso laborales con los que se enfrentan actualmente muchas personas. Antes de juzgar a qué se dedica alguien, habría que examinar o conocer el por qué. ‘Bonding’ se encarga de arrancar de la mente de todos y cada uno de nosotros las etiquetas que rodean al mundo del sadomasoquismo, más allá de sacarnos una que otra sonrisa.

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