Los protagonistas de Paraíso. Michael Oats

Series y Televisión ENTREVISTA

'Paraíso': el 'blockbuster' ochentero se muda a la costa de Levante

La nueva serie de Movistar+, dirigida por Fernando González Molina, aúna fantasía y nostalgia en un homenaje al cine de aventuras de los años 80 y 90

Levante, 1992. Entre verbenas de pueblo, veranos mediterráneos y éxitos de Ximo Bayo, los adolescentes vivían una juventud alejada de lo virtual y sumergida en lo tangible. Paseos en bicicleta, discotecas al borde de la costa que abrazaban la brisa marina, helados, aventuras y las primeras veces del currículum de crecimiento y madurez. Paraíso, la primera apuesta de Movistar+ (en colaboración con The Mediapro Studio) en el género de lo fantástico, se convierte un viaje nostálgico que aúna todo lo anterior con Mecano como banda sonora y con un componente de true crime que recuerda a los casos mediáticos como el Crimen de Alcàsser.

«Quisimos mezclar la crónica negra, las discotecas abandonadas y el viaje de unos adolescentes en un universo fantástico» explica el guionista David Oliva a El Independiente en referencia a cómo se produjo la génesis de la ficción. «Hicimos la serie que nos hubiera gustado ver a nosotros cuando éramos jóvenes», replica Ruth García, compañera de guion.

(I-D) Los actores de Paraíso, León Martínez, Cristian López y Pau Gimeno. Michael Oats.

Para Fernando González Molina (Pamplona, 1975), -director de hitazos taquilleros como Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve, El guardián invisible o Legado en los huesos-, la idea era poder recrear el entusiasmo que la televisión generaba en los años 90, cuando el cinematógrafo se obsesionó con la serie V, de la que «coleccionaba todos los cromos»: «Con 14 años veías una serie y te sumergías completamente en ella, esa sensación de esperar desesperadamente a que llegara el sábado para ver un nuevo episodio, de vivir en un universo paralelo, era lo que buscábamos reproducir», afirma a este medio.

«En mi casa se oía muchísimo Mecano», explica Macarena García, que se enfunda en la piel de Paula Costa: una Guardia Civil que hará todo lo posible por encontrar a tres jóvenes desaparecidas en el marítimo pueblo de Levante en el que se desarrolla la acción. La actriz admite que, durante el rodaje, «se te ponían los pelos de punta cuando salía la Game Boy o el VHS», apelando a la añoranza y el recuerdo como dos grandes componentes del imaginario visual de Paraíso.

Los actores y creadores de Paraíso hablan con El Independiente.

Regreso al pasado

Paraíso es un cóctel molotov de fantasía que encuentra su colofón al combinar los lugares comunes de los blockbusters más aclamados de la crítica: está Jumanji, hay guiños a Marty McFly -aunque sin su Delorean-, se incluye un homenaje a Verano Azul, se expone el cine de Spielberg de la década de los 80, también Los Goonies y, en definitiva, todos los elementos que convierten a la ficción en un billete de ida al universo de la nostalgia.

«Hemos bebido mucho del cine de los 80, de Cuenta conmigo (1986), de IT (1990) y también de nuestro propio recuerdo, porque en el 1992 teníamos la edad de los personajes», indica Ruth García. «La Cabina (1972), las pelis de Chicho (Ibáñez Serrador), en España también hay buenos referentes de este género», añade Oliva.

«Nosotros hemos crecido en una bicicleta, los jóvenes de ahora tienen amigos de Facebook», apunta la guionista para comparar el cambio surgido entre ambas generaciones. Así, Paraíso combina el misterio y la fantasía con la melancolía de aquellos veranos en los que la simplicidad se convertía en caballo ganador de cualquier apuesta.

Los protagonistas de Paraíso, en una imagen extraída de la serie. Michael Oats.

El rodaje se vio interrumpido por el Covid-19, aunque su director afirma que fue una oportunidad para coger aire: «Vimos lo que habíamos rodado y aprendimos de eso para hacerlo mejor». «La producción ha sido un desafío a varios niveles», indica. «Nos gusta el rock and roll y cada vez el guion era más difícil, más ambicioso», apunta González Molina en referencia a la apuesta de evitar emplear efectos especiales ya vistos y no agregar poderes comunes a sus protagonistas. «Nos obligamos a crear un universo con un rodaje complicado».

Para el navarro, el objetivo con Paraíso ha sido «convertir a la serie en siete películas», que la ficción tuviera una «mirada cinematográfica» y que se convirtiese en un viaje con el que padres e hijos puedan conectar a partes iguales.

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