Pablo Iglesias y Juan Luis Cebrián han compartido mesa este miércoles en el Círculo de Bellas Artes de la capital madrileña, en una tarde en la que estaba previsto que Más Madrid, el partido de Íñigo Errejón, realizara una asamblea en ese recinto. Unas horas antes de su celebración, la Junta fue movida a la sede de UGT en la Avenida de América, lo que ha sido interpretado como una maniobra para evitar la coincidencia de los dos líderes de la izquierda más a la izquierda que el PSOE, enfrentados entre sí.

Iglesias situaba hace no mucho a Juan Luis Cebrián dentro del conocido como Tramabús, es decir, el vehículo con el que denunciaba la corrosión del sistema y en el que el expresidente de Prisa compartía espacio junto con Luis Bárcenas, Esperanza Aguirre o Gerardo Díaz-Ferrán. Este miércoles han coincidido en la presentación del libro ‘Cal viva’, de Daniel Serrano, que habla de las diferencias de pensamiento entre los españoles que hicieron la Transición y sus hijos. Entre los que riñen en la cena de Nochebuena por política, según se ha señalado durante la presentación.

Como era previsible, Iglesias ha lanzado algún dardo a Cebrián durante el coloquio. En un momento, ha recordado cuando el Grupo Prisa -con su interlocutor de presidente ejecutivo- se posicionó del lado del ‘viejo PSOE’ y del “establishment” para que Pedro Sánchez no formara Gobierno con Podemos, allá por 2016.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. De hecho, Cebrián ya no forma parte del Consejo de Administración de Prisa, aunque escribe como articulista en El País. Hace unos días, apostaba en un texto por la coalición entre PSOE y Unidas Podemos y afirmaba: “Me distancian más cosas de Pablo Iglesias de las que puedan unirme, entre otras cosas, la querencia que su partido mantiene respecto a Maduro (…). Pero en la crisis política por la que atravesamos su actitud me ha parecido desde un principio la más coherente con la institucionalidad democrática”.

Yo estoy muy de acuerdo con los análisis que planteaba Iglesias en el Congreso, pero no con las soluciones», ha dicho Cebrián en el acto

El líder de la formación morada ha aprovechado otra de sus intervenciones para leer un pasaje del libro de Serrano en el que se describe una verbena post-victoria electoral celebrada por el PSOE, en la que estaba Pedro Almodóvar junto con varios destacados miembros de Ferraz. También Jesús de Polanco y Cebrián. Lo ha hecho para ejemplificar la cercanía del exdirector de El País con el Ejecutivo de Gobierno González.

Cebrián, que al comenzar el acto ha recordado que no milita en ninguna fuerza política, ha contestado a Pablo Iglesias: “En tu descripción se te ha olvidado que también estaba (Rafael) Alberti”. Y ha añadido: “Si yo estoy muy de acuerdo con los análisis que planteaba Iglesias en el Congreso, pero no en las soluciones”. Y ha ironizado: “En alguno dijo que yo era poderoso; ojalá lo hubiera sido”.

Como hizo en reiteradas ocasiones durante la anterior campaña electoral, Iglesias ha hecho referencia a ‘las cloacas’ del Estado y a los falsos informes policiales que intentaron destruirles con revelaciones sobre la presunta financiación ilegal del partido. En este sentido, Cebrián ha añadido que esos hechos no son exclusivos de España, dado que suceden en todos los países. También ha recordado cuando desde las alcantarillas le llegaron a acusar de agente de la KGB.

Errejón y la Operación Chamartín

Los dos contertulios han estado de acuerdo en la necesidad de reforzar la democracia institucional para evitar el crecimiento de líderes como Bolsonaro, Trump o Boris Johnson. Cebrián ha lanzado un dardo a Pedro Sánchez, al lamentar que él y la portavoz de su Gobierno, Isabel Celáa, hagan campaña electoral desde el Palacio de la Moncloa; y no desde Ferraz.

Durante la tarde también ha habido una referencia velada a Íñigo Errejón y a su floreciente partido. Ha sido por parte de Pablo Iglesias, quien, en un par de momentos de la charla, ha recordado que mientras partidos como el suyo se preocupan de hacer política, otros apuestan por “las sonrisas”, el “buen rollo”…y por la Operación Chamartín.

El libro, editado por Penguin Random House, habla de un padre y un hijo. El primero se reconvierte a la izquierda moderada del PSOE tras la Transición y se compra una casa en Aravaca. “No es para tanto, era un chalé adosado, no un chalé, como te pueden acusar (de tener) a ti o a mí”, ha expresado Cebrián, con sarcasmo, dirigiéndose a Iglesias.