José Miguel Contreras está contento, animado. A sus 67 años buscaba la tranquilidad… "No hay nada más divertido en el mundo que hacer una tele de cero", afirma el periodista, productor y empresario en conversación telefónica con El Independiente. Se refiere a La Séptima, el nuevo canal de la TDT –concesión del Gobierno mediante– que todo residente en España podrá sintonizar a partir del 5 de noviembre. Su sede estará en San Sebastián de los Reyes, en la Comunidad de Madrid.

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No es el frustrado proyecto televisivo de Prisa (El País). Tampoco será la puerta de acceso para CNN en nuestro país. Ni fue, según su máximo responsable, la de Movistar Plus en la televisión en abierto. El eslógan de La Séptima, de momento, es en inglés: Make Conversation Great Again. Como diría aquella: "¡Idiomas, querida!". Chascarrillos aparte, traduzcamos: 'Hagamos que la conversación vuelva a ser excelente'. O 'grande'. El término 'great' alberga más de una acepción, por lo que puede resultar ambiguo. La referencia es evidente: Make America Great Again (MAGA), el eslógan de Donald Trump. Nada más lejos de la realidad.

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La Séptima, que no La Siete (extinto canal de Mediaset al que 'atropelló' en una icónica promo), cierra el círculo tras La 1, La 2, Antena 3, Cuatro, Telecinco y laSexta. El logo de La Séptima –explica Contreras a El Independiente– son siete líneas abiertas, no cerradas, que trasladan el mensaje de que, como canal de televisión, es la suma de diferentes personalidades e ideas. La Séptima será un canal "muy abierto a todo". El tipo de letra debería recordar a los titulares de periódicos. Nada está hecho al azar, defiende Contreras. Llegado el momento (5 de noviembre de 2026), el espectador deberá resintonizar su televisor para que le aparezca La Séptima. Al ser por orden alfabético, La Séptima aparecerá tras La 1, La 2 y laSexta. "Nuestra aspiración, evidentemente, es que la gente nos coloque en el séptimo lugar".

Contreras fue, hace veinte años, uno de los socios fundadores de laSexta, que dirigió antes de la absorción por Atresmedia. "Nació con sintonización cero. La gente tenía que llamar a un antenista para que le colocara el amplificador o tenía que ponerse de acuerdo la comunidad de vecinos para que se instalara el amplificador. Era un follón. De hecho, tomamos una decisión de un costo económico brutal: comprar el Mundial de Fútbol [2006] para 'forzar' que la gente sintonizara laSexta; no era [simplemente] darle a un botón. Aquello fue muy conflictivo y muy problemático. De hecho, laSexta, su primer día, hizo un 0,1% de cuota de pantalla. Aquí [La Séptima] vamos a salir ya sintonizados en todos los televisores, nos busquen o no".

El objetivo personal de José Miguel Contreras es alcanzar el 3% de share en los primeros meses. Él habla como experto y como optimista. "Podemos aspirar a acercarnos al 3% [de cuota de pantalla] en muy poco tiempo; lo cual nos situaría en audiencias cercanas a La 2, que sería el primer canal que habría que superar con la idea de que, en uno o dos años, situarnos cerca de Cuatro y laSexta, por encima del 5%". Contreras espera que, al haber una mayor competencia, los segundos canales de Mediaset y Atresmedia bajen de audiencia, y La Séptima suba. "Mi idea, al cabo de los 3 [primeros] años, es intentar acercarnos al 5%". O sea, durante el último cuatrimestre de 2029, La Séptima debería alcanzar el punto de equilibrio: ni pérdidas ni ganancias.

Pregunta.- Es una batalla televisiva, pero también una batalla ideológica.

Respuesta.- Más que ideológica, empresarial. Nosotros no estamos aquí por ideología, sino para montar una industria y un grupo audiovisual potente de cara a los próximos años. Evidentemente tendrá un posicionamiento en el espectro de medios, y el más evidente y más fácil ahora mismo de cubrir tiene que ver con gente que tenga ideas progresistas, de modernidad y de innovación. Vincularte ideológicamente a posiciones partidistas es malo para una televisión, pues necesitas muchísima gente.

Si quieres aspirar a un 4 ó 5% de audiencia, tienes que tener cuidado con no limitarte, a que haya gente que te haga objeción ideológica. Es fundamental tener una identidad; mucha gente nos ha colocado en un lugar ya de antemano. Nuestra identidad tiene que ser la modernidad y la innovación; gente con un discurso más joven, abierto e integrador. Esto se sostiene con publicidad, y la publicidad odia el posicionamiento político. Una identificación política clara iría contra nuestros propios intereses. Ahora mismo, Cuatro y laSexta tienen unos referentes políticos más o menos evidentes, pero a la vez también abren muchos contenidos para llegar a todo el mundo.

Él defiende que la televisión es un negocio muy difícil y que La Séptima no es un regalo del Gobierno. Tras este proyecto hay dos socios clave: Andrés Varela Entrecanales, socio de José Miguel Contreras (en Globomedia, en laSexta, en Prisa) desde hace décadas; y el empresario argentino José Luis Manzano. Quedan casi 4 meses para el debut de La Séptima, así que están todavía "en la fase de cerrar el pacto de accionistas y las primeras ampliaciones de capital". Será cuestión de días o semanas.

Habrá un director de canal (Contreras, a todas luces). En este caso, La Séptima será un canal de actualidad, por lo que tendrá un director editorial, que será un periodista. Habrá un director de contenidos, que será quien maneje la redacción cada día. Y habrá directores de cada una de las bandas de programación. Y habrá presentadores. Serán 8 ó 10 rostros los principales en el arranque.

P.- Te doy tres nombres. Àngels Barceló, Silvia Intxaurrondo y Javier Ruiz.

R.- De estos tres; hay uno que no va a estar seguro, hay otro que es posible y otro que yo espero que sí.

P.- La Séptima será un canal de actualidad. Cuando nacieron Cuatro y laSexta era muy importante su potencia informativa: Noticias Cuatro y laSexta noticias. Un canal de televisión suele estructurar su programación en torno los informativos. Me da la sensación de que va a ser ligeramente diferente.

R.- Sí. No va a haber informativos. Eso pertenece al pasado. Hoy en día, entre las redes sociales y las formas que tiene la gente de acceder a la información, no tiene sentido esperar a las 15.00 o a las 20.00 a escuchar un informativo. Nosotros, al estar permanentemente abiertos y en directo, no necesitaremos citas informativas fijas. Quien esté siguiendo el canal tendrá la seguridad de que, si algo pasa, se entera al momento. Durante todo el día se estará hablando de la actualidad.

P.- ¿El info-entretenimiento es el camino de La Séptima?

R.- El info-entretenimiento es una etiqueta. Van a ser claramente programas conversacionales. Vamos a hacer una concepción de la actualidad mucho más explicativa, mucho más de contexto. No va a ser una televisión fulgurante de información, conexiones [en directo con reporteros], idas y venidas, y dedicar poco tiempo a los temas. Vamos a intentar explicar la realidad; no centrarnos tanto en la discusión de posturas enfrentadas y confrontadas, que es la base del info-entretenimiento. Explicaremos de verdad las cosas. Cuando pase algo, que la gente tenga la seguridad de que con nosotros entenderá exactamente qué ha pasado. Este tipo de periodismo de actualidad no existe en España; es un modelo que funciona en otros países del mundo, pero que aquí nadie ha hecho y que yo estoy seguro de que funcionará.

P.- Uno puede esperar una mesa con cuatro personas opinando.

R.- Siempre habrá gente en las mesas opinando. Una cosa es tener a la vez un informe que explica detalladamente lo que hay y especialistas que desarrollan el tema; y otra cosa es que esas cuatro personas, en bandos enfrentados, discutan durante intervenciones de treinta segundos. Esto último provoca lo que habitualmente vemos. O gente que sólo tiene una opinión y que lo único que extiende son opiniones particulares. Esto es lo que vamos a intentar evitar en La Séptima. Va a estar prohibido el insulto; van a estar prohibidas las campañas personales; va a estar prohibido el exabrupto. Nuestros espectadores encontrarán contexto para entender la verdad de lo que ocurra cada día. Parece mentira, pero en los medios audiovisuales españoles, no existe más allá de la discusión pura y dura.