Por estos días se retoman las clases en casi todos los colegios e institutos de España y con la vuelta a las tareas escolares viene de la mano, en muchos casos, un tipo de violencia que crece a la par que las campañas de concienciación contra la misma: el acoso escolar o bullying.

El acoso escolar en España es un problema que muchos niños, niñas y adolescentes sufren diariamente. Si bien no hay datos concluyentes sobre el número de víctimas del acoso escolar, en lo que sí parece haber acuerdo es en que en los últimos diez años se ha producido una escalada de la violencia entre los estudiantes que alcanza el 20%, situación que coincide con una mayor declaración de los casos por la sensibilización del alumnado, de las familias y de los centros y por el interés de no ocultar y sí poner freno a estos actos.

La escalada de los últimos años extiende el acoso al 20% del alumnado

Un estudio publicado este  jueves por el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) pone de manifiesto que la violencia entre menores, tanto en forma de acosos como de peleas físicas, es algo generalizado en la educación de los niños en todo el mundo. El informe ‘Una lección diaria:#STOPViolenciaInfantil en las escuelas’ arroja que uno de cada tres adolescentes de entre 13 y 15 años de cualquier parte del mundo se ha sentido acosado mientras que la mitad de los estudiantes de esta edad ha sufrido algún tipo de violencia física por parte de sus compañeros de clase o en el entorno de la escuela, lo que representa 150 millones de niños.

En conversación con El Independiente el profesor de primaria, Jorge-Juan Juiz Seco, lamenta que el protocolo para tratar las situaciones de acoso entre los estudiantes no sea suficiente y que la mayoría de las veces sea al acosado a quien se expulsa del centro en lugar de al acosador. Se fomenta así el aislamiento de la víctima y no su protección o empoderamiento.

Se expulsa al acosado y no al acosador de los entornos

Juiz describe al agresor como el líder negativo del grupo que mediante ataques verbales o físicos quiere demostrar que es más que los demás. Además, dio cuenta sobre el acoso que sufren los alumnos de la comunidad LGTBI y denuncia que el profesorado en general no está preparado ni formado para afrontar situaciones como el acoso escolar.

Perfil de la víctima

La edad en que se sufre más bullying es entre los 12 y 13 años de edad, que es cuando los menores entran en la etapa secundaria. En España uno de cada cinco niños ha sido víctima del bullying con mayor porcentaje de mujeres que hombres, según datos de Bullying y mobbing de 2017. En adolescentes de entre 12 y 16 años de edad se han realizado estudios que demuestran que casi el 10% de los estudiantes ha sufrido este tipo de violencia, siendo las niñas las más abusadas.

La psicóloga Diana Díaz de la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), consultada por la agencia Efe, las principales inquietudes que los niños y jóvenes víctimas de maltrato han transmitido este verano al teléfono de la fundación son «cómo afrontar el nuevo curso, cómo olvidar lo que han vivido los cursos pasados y cómo superar el miedo a volver a hacer a una situación de acoso e indefensión». De acuerdo con los datos de la misma fundación, la mayoría de los niños que hacen las consultas sobre acoso escolar tienen entre 11 y 13 años, mientras que en las preguntas sobre «cyberbullying» la edad media es de 14 años.

Las razones que desencadenan el acoso escolar basándose en las llamadas recibidas por la fundación son «la marginación ya sea por destacar por su inteligencia, por tener algún tipo de defecto físico o por ser poco abierto en relaciones sociales y no seguir los mismos gustos que la mayoría», explica la psicóloga.

Por sexos, UNICEF resalta que aunque niños y niñas corren el mismo riesgo de sufrir acoso escolar, en el caso de las niñas es más probable que experimenten violencia psicológica mientras que los niños se enfrentan a un mayor riesgo de violencia física y amenazas. En cuanto a los niños que experimentan esta forma de acoso, la organización asegura que éstos son más proclives al consumo de alcohol y drogas, a tener malas calificaciones y a experimentar baja autoestima y problemas de salud, llegándose en los casos más extremos al suicidio.

El LGTBI es un colectivo especialmente vulnerable

Los estudios realizados en los últimos años reflejan que el acoso escolar a lesbianas, gais y bisexuales es especialmente recurrente. El de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), «Acoso escolar por homofobia y riesgo de suicidio», realizado con 650 menores de 25 años en 2012 reflejó que el acoso escolar hacia este colectivo lleva a que el 43 % de quienes lo sufren se plantee suicidarse.

El 43% del colectivo LGTBI menor de 25 años que sufre bullying sopesa suicidarse

Otra investigación de 2015 hecha por COGAM en la Comunidad de Madrid arroja que el 60 % de los adolescentes ha presenciado agresiones homofóbicas en su instituto y el 15 % del alumnado LGTBI sufre ciberacoso. Por su parte, en el informe sobre homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia en las aulas de Aragón realizado por la organización SOMOS en 2017, un 75 % del alumnado LGTBI tiene miedo al rechazo y a no sentirse a gusto en clase.

De acuerdo con la gravedad de estos datos, el pasado lunes FELGTB ha pedido el compromiso de toda la sociedad para acabar con el acoso escolar. Mediante una nota, ha incidido en que el acoso hacia el alumnado LGTBI «es uno de los más altos y afecta a todas las sociedades occidentales» en las que, no obstante, «poco a poco, se están rompiendo las barreras discriminatorias y visibilizándose la diversidad». «Como triste ejemplo» la federación ha recordado el suicidio de Jamel Myles en Estados Unidos el pasado 23 de agosto, con 9 años, días después de contar a su madre y en el colegio que era gay.

Quienes pertenecen a etnias, grupos minoritarios o presentan discapacidad están en la diana

«A pesar de los cambios legislativos, aún queda mucho trabajo por hacer para que la escuela sea un espacio seguro, libre de prejuicios y estereotipos», han indicado desde la FELGTB. «Solo podrá existir una verdadera igualdad en las escuelas e institutos para las personas LGTBI cuando se apruebe la proposición de Ley de Igualdad LGTBI, «estancada en el Congreso«, ha lamentado la presidenta de FELGTB, Uge Sangilen, cuando se cumple un año de la aceptación a trámite de dicha proposición.

También el informe de UNICEF, corrobora que en lo que se refiere al acoso escolar, el riesgo mayor de acoso está entre los pertenecientes a etnias o grupos minoritarios, los que presentan discapacidades y también entre los menores LGTB, destaca el informe. Asimismo, pone de relieve que el acoso no solo se produce en la escuela sino que en el mundo digital actual ha adquirido la forma de ‘ciberacoso’.

Hacer frente al acoso desde el primer día

En lo que respecta a las posibles víctimas, Diana Díaz recomienda que «no haya demora» en la petición de ayuda, que lo hagan desde el momento en el que empiecen a sentir los primeros síntomas. En cuanto a los adultos que trabajan en la educación de los niños -como son los profesores- ha destacado que tienen un papel «muy importante», ya que pueden «promover dinámicas muy enriquecedoras» de prevención que incluyan a la víctima, al agresor y a los espectadores que «son claves para frenar la situación de acoso». Y apunta a que se debe «trasladar el mensaje de que esta situación no tiene por qué ser permanente, sino que es temporal y se puede resolver».

Los padres deben atender a la pérdida de apetito, dolores, moratones…»

Para el director de la Asociación EducaLIKE, Guillermo Cánovas, la postura que hay que tener es de «tolerancia cero» contra el acoso escolar e insta a los padres a que «crean lo que dice su hijo y que no justifiquen la situación porque su hijo no se defienda o porque no diga lo que piensa». En este sentido, los padres son un elemento clave para la detección del bullying al que puedan estar sometidos sus hijos y para ello tienen que estar pendientes de «las señales psicosomáticas como la pérdida de apetito, el dolor de estómago o la dificultad para conciliar el sueño; de las emocionales, como romper la comunicación de su día a día por temor a ser preguntados; y de las físicas como los moratones o marcas en los brazos», señala Cánovas.

La coordinadora de Educación de FELGTB, Visi González, apunta que «la gran mayoría de los menores que sufren acoso escolar no suelen denunciarlo a la familia o al profesorado, pero sí lo comparten con más facilidad a sus compañeras y compañeros. De ahí la importancia de trabajar con el alumnado que presencia el acoso, así como de reforzar la autoestima de las víctimas», ha explicado.

Perfil del agresor

En un estudio realizado por la ONG Save the Children en 2016 sobre el acoso y el ciberacoso en España en el que participaron 21.487 alumnos de 12 a 16 años, son más los acosadores niños (un 6,3%) que las acosadoras niñas ( un 3,5%). Misma situación en cuanto a los ciberacosadores, niños (4,5%) y niñas (3%). Un 5,4% de los encuestados reconoce haber acosado a alguien y 64.000 alumnos de la ESO se reconocen como acosadores. La Comunidad Autónoma que presenta un mayor porcentaje de niños y niñas que han sido agresores de acoso ocasional es la región de Murcia seguida de Islas Baleares y Cataluña.

La segunda causa más reconocida en el acoso es «gastar una broma»

En cuanto a los motivos por los que se ha cometido una agresión, la mayoría de los acosadores reconoce no saber qué motiva su comportamiento. La segunda causa más reconocida en el acoso tradicional es “gastar una broma”. El tipo de agresiones que más se repiten son los insultos o palabras ofensivas y uno de cada tres afirma haber agredido físicamente a otro menor de edad, según el mismo estudio.

«El acosador te acosa porque ve que tú no te defiendes, eres una víctima fácil y se va a cebar contigo», según Cánovas. Ante esta situación, propone la asertividad como forma de comunicación para que actúe como «vacuna» contra el acoso escolar de modo que el menor «defiende sus derechos y dice lo que piensa, pero no de forma agresiva».

¿Dónde solicitar ayuda?

Las víctimas de este tipo de violencia pueden encontrar ayuda en el teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación 900 018 018 y en el de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Así mismo, el director de EducaLIKE incide en la conveniencia de seguir «los protocolos de actuación y no saltárselos»: primero acudir al tutor y después a la dirección del colegio», porque, explica, el «error» sería dirigirse a la familia del otro adolescente.

Es un error dirigirse a la familia del acosador de primeras, según EducaLIKE

Desde ANAR reconocen que a través del chat «están atendiendo casos de especial gravedad» y destacan «el plus» que ha supuesto esta vía de comunicación para todos aquellos adolescentes que no se atreven a llamar ya que «a través del él se encuentran mucho más cómodos». Un chat «gratuito, confidencial y anónimo» abierto desde las 16:00 hasta las 24:00 horas en el que un psicólogo de la fundación chatea con quien elija esta vía de comunicación todo el tiempo que sea necesario para «resolver aquello que tanto le preocupa y encontrar juntos una solución».

FELGTB ha iniciado este lunes su campaña de sensibilización dirigida a los alumnos, a los padres y al profesorado para concienciarlos de la importancia de que toda la sociedad se involucre en la lucha contra el acoso escolar. Para ello, desde mañana y hasta el 19 de septiembre, llevará a cabo distintas acciones para que toda la sociedad conozca la importancia de luchar contra el acoso escolar y contra cualquier otro tipo de discriminación existente en las aulas. La organización cuenta con la web como recurso tanto para víctimas, testigos y alumnado acosador.

Finalmente, la directora de ANAR destaca que las campañas de prevención lanzadas en los últimos años han logrado que haya «mucha más concienciación» al conseguir que el acoso sea percibido como «un tipo de maltrato» y que los niños sean conscientes de que «la movilización de los compañeros» es la estrategia más eficaz para frenar el acoso.