Un escándalo de contaminación humana por la presencia de metales pesados en el cuerpo de los vecinos de El Beal, la pedanía minera de Cartagena (Murcia), está alcanzando su cenit estos días en la Región. Todo el revuelo ha sido destapado gracias a la investigación que desde 2015 lleva a cabo en solitario el geólogo y edafólogo José Matías Peñas. Matías Peñas se ha enfrentado al Ejecutivo autonómico y ha sido desdeñado incluso por su propia facultad, la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT). Finalmente, a partir de 2017 diversos estudios e informes encargados por la Región de Murcia, el Seprona o el Ayuntamiento de Cartagena han ido arrojando resultados alarmantes que han dado la razón al investigador. Especialmente en escolares. La movilización de asociaciones de vecinos y de padres y madres de alumnos está aumentando en el Llano del Beal (2.000 habitantes), el pueblo pedáneo más afectado por la contaminación.

El letargo de las autoridades en los últimos años respecto a los suelos contaminados de plomo, arsénico, cadmio, niquel, manganeso o zinc contrasta con la sucesión de hechos que se produce ahora. El pasado miércoles, Matías Peñas compareció en la Asamblea de Murcia junto al jefe de la Unidad de Pediatría Ambiental del Hospital Público de la Arrixaca, Juan Antonio Ortega. Y el jueves 7 de febrero, la semana pasada, los vecinos del Llano protagonizaron una tensa reunión con el consejero de Salud, Manuel Villegas, que terminaron abandonando.

La movilización vecinal va creciendo: la semana pasada abandonaron una reunión con el consejero

La razón es que el último estudio epidemiológico (llamado Emblema) encargado por la Región descartó riesgos para la salud al medir el nivel de plomo en la sangre «muy por debajo de lo que marca la OMS». Pero las asociaciones denuncian que el Gobierno murciano ha hecho trampa: en vez estudiar a fondo el área afectada (concretamente el Llano del Beal, pegado a minas a cielo abierto que funcionaron desde la época fenicia hasta los años noventa del siglo pasado), se ha metido en el mismo saco los análisis a habitantes de pueblos de la comarca minera como La Unión, sin presencia significante de metales pesados bajo tierra. O Portmán. El jefe de unidad del hospital de La Arrixaca, que lleva a cabo un estudio paralelo también por encargo de la comunidad (Proyecto Centinela) discrepó en la Asamblea de las conclusiones -preliminares- del proyecto Emblema: «El riesgo existe y es real», declaró Ortega. «Están viviendo sobre suelos contaminados. Y minimizarlo no es acertado».

El caso además está judicializado, al admitir en abril de 2017 la Fiscalía una denuncia del entonces doctorando Matías Peñas basada en su Informe preliminar relativo a la presencia de eflorescencias salinas en el patio del Colegio Público de El Llano del Beal: Riesgo para la salud de población escolar. Aquella muestra, realizada en el marco de la tesis del investigador, emite resultados descorazonadores: niveles de concentración de plomo del 4,7 de partículas en el parque infantil. Desde entonces la Fiscalía ha ampliado la investigación en varias ocasiones.

El Seprona vio «riesgos para la salud humana» tras los trabajos preliminares de Matías Peñas

A partir de ahí se concatenan varias actuaciones. El 2 de mayo de 2017 acude una unidad del Seprona (Guardia Civil) a tomar muestras de tierra. En noviembre de ese año presentan los resultados. «Las muestras de suelo recogidas en las instalaciones del colegio (…) presentan concentraciones anómalas de cadmio, plomo, zinc y arsénico, los cuales podrían poner en riesgo la salud humana o los ecosistemas», destaca en las conclusiones la Benemérita.

La Región de Murcia que preside Francisco López Miras (PP) a su vez reacciona por aquellas fechas. En agosto de 2017 encarga sendas inspecciones a dos empresas: la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) y la firma especializada en Medio Ambiente Afesa. Ambas llevan por título Evaluación de medidas preventivas en relación con las sospechas de presencia de metales pesados en el C.E.I.P. San Ginés de la Jara en El Llano del Beal (Cartagena). «Se confirma la presencia de metales pesados en el suelo a concentraciones superiores a los niveles genéricos de referencia habitualmente utilizados en este tipo de estudios», reza el primero (ENAC). Éste determina que la «utilización de las zonas no pavimentadas» supone «riesgos de tipo tanto tóxico como cancerígeno, debidos a la presencia de arsénico y plomo».

El geólogo y edafólogo José Matías Peñas durante su intervención en la Asamblea de Murcia el pasado miércoles.

El geólogo y edafólogo José Matías Peñas durante su intervención en la Asamblea de Murcia el pasado miércoles.

El segundo documento de Afesa abunda sobre la idea de prevención. En sus recomendaciones finales, el informe solicita un «análisis cuantitativo de riesgos para la salud que permita establecer con certeza si existen riesgos no compatibles con el uso y si, en su caso, se requiere la adopción de medidas de control de dichos riesgos». «No debe descontextualizarse» -puntualiza- «el emplazamiento del colegio, su estudio y la adopción de medidas, ya que el entorno presenta características similares en relación con un potencial riesgo de exposición a metales pesados, por lo que a este respecto se requieren acciones integradas y coordinadas entre los diferentes organismos competentes». Para Afesa, la exposición de los niños «no se circunscribe a su permanencia en el colegio durante el horario escolar, sino que se produce a lo largo de toda la jornada».

La exposición de los niños «no se circunscribe» al horario escolar, sino que se da todo el día

Para respaldar esta tesis de la contaminación masiva en el área, el Ayuntamiento de Cartagena encargó un análisis cuantitativo de riesgos a la empresa Labaqua. En uno de los escenarios analizados, «el índice de riesgo calculado para el emplazamiento es no admisible para los contaminantes, las vías de exposición y los receptores». El texto finalmente propone realizar «estudios periódicos» de la concentración de metales pesados en la zona particularmente afectada.

La orden para abandonar la facultad emitida por la Universidad Politécnica de Cartagena, UPTC.

La orden para abandonar la facultad emitida por la Universidad Politécnica de Cartagena, UPTC.

Todas estas averiguaciones no podrían haberse obtenido sin la labor altruista de Matías Peñas. Tras trabajar en la empresa privada, este apasionado de la investigación marchó a Polonia a completar una tesis europea. Su director de tesis polaco fue quien le insufló ánimos para continuar sus indagaciones en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión. Ha sufrido depresiones y ha sufragado con su propio dinero sus análisis de sangre, uñas y pelos.

La Universidad Politécnica de Cartagena trató de desautorizarlo dos veces a lo largo de 2017. Pero el centro universitario solo ha logrado quedar en ridículo. » Esta persona [Matías Peñas] ni es profesor de la UPCT, ni pertenece a ninguno de nuestros grupos de investigación, ni lidera ninguna investigación en esta Universidad», aireó en nota de prensa la universidad en abril con la firma del rector Alejandro Díaz. En agosto, cuando Matías Peñas presentó su estudio preliminar advirtiendo de los riesgos para la salud, la UPCT salió con otro comunicado diciendo todas esas advertencias las hacía el doctorando «bajo su exclusiva responsabilidad». Tanto su director de tesis como diversos profesores firmaron un manifiesto de apoyo a José Matías Peñas.

La Universidad Politécnica de Cartagena hizo el ridículo al desautorizar dos veces a Matías Peñas

Los vecinos del Llano del Beal reclaman el estudio Emblema pormenorizado, caso por caso. También que se descontamine de una vez la zona. El Proyecto Centinela dirigido por el doctor Juan Antonio Ortega ha encontrado en una decena de vecinos que se han prestado voluntarios al análisis valores de concentración de plomo por encima de lo que marca la OMS. Han fundado una Plataforma de Afectados por los Metales Pesados (PAMP) y cuentan con el apoyo de los servicios jurídicos de Ecologistas en Acción. Por su parte, Matías Peñas fue inmediatamente despedido de la universidad nada más presentar su tesis, el año pasado.