El Papa Francisco ha reconocido este domingo que lloró al ver una concertina como las que hay en las vallas de Ceuta y Melilla para evitar la entrada de migrantes. Así lo ha comentado durante la rueda de prensa en el vuelo papal en el que regresaba de su viaje de dos días a Marruecos. El Pontífice recibió la concertina de manos del presentador Jordi Évole, que le entrevistó para el programa ‘Salvados’ el pasado 22 de marzo, aunque el espacio se ha difundido precisamente este domingo.

«Cuando Jordi Évole me dio la entrevista, me mostró un trozo de ese hilo con cuchillos. Te digo sinceramente que me conmovió y luego, cuando se fue, lloré. Lloré porque no entra tanta crueldad en mi cabeza y en mi corazón. No entra en mi cabeza y en mi corazón al verlo ahogarse en el Mediterráneo. Esta no es la manera de resolver el grave problema de la inmigración», ha dicho.

Francisco asegura entender a los Gobierno que tienen «la patata caliente en sus manos» pero considera que debe resolverse de otra manera. «Cuando vi ese hilo, con cuchillos, parecía que no podía creerlo», ha sentenciado. En la entrevista, el Papa había recalcado que este tipo de instrumentos demuestran «hasta dónde es capaz de descender la humanidad de un ser humano» y advertía de que la «inconsciencia» hace que la sociedad se acostumbre a estas prácticas.

«Los constructores de muros, ya sean cuchillas cortadas con cuchillos o ladrillos, se convertirán en prisioneros de los muros que fabrican», añadido para hablar también de un documental sobre migrantes que son devueltos y acaban en prisiones no oficiales. También ha hecho referencia a una conversación con el mandatario Alexis Tsipras, que le explicó las dificultades del fenómeno migratorio pero añadió que «lo derechos humanos están antes que los acuerdos. «Esta frase merece el Premio Nobel», ha puntualizado.

En este ámbito, ha advertido sobre «muchas personas de buena voluntad atrapadas por el miedo», que es el «sermón habitual del populismo: el miedo». Y como había hecho en la entrevista con Évole, ha recalcado que el miedo es el comienzo de las dictaduras.

También se ha referido a la venta de armas a Yemen «para matar niños» por parte de Europa. «Europa, si quiere ser la madre Europa y no la abuela, tiene que invertir, debe intentar inteligentemente ayudar a aumentar la educación, la inversión, para evitar la emigración no por la fuerza sino por la generosidad, la educación, las inversiones económicas», ha señalado.

En todo caso, ha reconocido que un país «no puede recibir a todos» pero «hay toda una Europa para distribuir migrantes». Además, ha puesto a Suecia como ejemplo de integración de migrantes con «generosidad».

Frutos del viaje a Marruecos

El Papa cree que los frutos de su viaje a Marruecos vendrán más adelante pero ha asegurado que las flores son prometedoras. «Con los hermanos musulmanes sellamos esta fraternidad en el documento de Abu Dhabi y aquí en Marruecos todos hemos visto una libertad, una fraternidad, una bienvenida para todos los hermanos con tanto respeto. Esta es una hermosa flor de convivencia que promete dar fruto», ha señalado.

No obstante, ha reconocido que en todas las religiones siempre hay un grupo fundamentalista que no quiere continuar y vive una vida de recuerdos amargos, de luchas del pasado, busca más guerra y también siembra miedo. Sin embargo, ha recalcado que en la actualidad se necesitan puentes en lugar de muros. «Aquellos que construyen muros terminarán siendo prisioneros de los muros que construyeron. En cambio, los que construyen puentes llegarán tan lejos», ha vaticinado.

Francisco ha puesto como ejemplo de fortalecimiento del diálogo el llamamiento común a Jerusalén. «Queremos: judíos, musulmanes y cristianos. Todos queremos esto. Y es por eso que hemos firmado este deseo: es un deseo, un llamado a la fraternidad religiosa. Todos somos ciudadanos de Jerusalén, todos los creyentes», ha añadido.

Por otro lado, Francisco ha manifestado su preocupación por la «degradación» de los cristianos cuando se elimina la libertad de conciencia. Ha dicho pensar en los médicos y las instituciones cristianas hospitalarias que no tienen derecho a la objeción de conciencia, por ejemplo para la eutanasia. «Hoy, los cristianos tenemos el peligro de que algunos gobiernos nos quiten la libertad de conciencia, que es el primer paso hacia la libertad de culto. La respuesta no es fácil, pero no acusamos a los musulmanes, También acusamos en estos países donde esto sucede. Es una pena», ha dicho.

Renuncia de Banarin

En relación a la renuncia del cardenal francés Philippe Banarin, condenado por encubrir abusos, ha señalado que no la ha aceptado porque el proceso aún no está cerrado. «Siempre tienen la presunción de inocencia. Esto es importante porque va en contra de la condena superficial de los medios. ¿Qué dice la ley mundial? Que si una causa está abierta existe la presunción de inocencia. Quizás no sea inocente pero hay presunción. Una vez hablé en un caso en España de cómo la condena de los medios arruinó la vida de los sacerdotes que luego fueron declarados inocentes. Antes de condenar en los medios, piensa dos veces», ha advertido.

Sobre los abusos en el seno de la Iglesia, Francisco ha reconocido que hay un punto que no se puede entender sin el misterio del mal. «Piense en la pornografía infantil virtual. Me pregunto por qué se convirtió en algo de la vida cotidiana. Por qué (estoy hablando de estadísticas serias), si quieres ver un abuso sexual de niños en vivo, puedes conectarte con pornografía infantil virtual, te lo muestran», ha cuestionado.

El Papa ha asegurado que en la Iglesia se hará todo lo posible para terminar con esta «plaga» y ha recalcado que en su discurso en la cumbre antipederastia sí se refirió a medidas concretas.