Ningún lector de El Independiente ha dicho nunca esta frase que  pronuncia, en nuestro idioma,  una mujer que está cocinando a miles de kilómetros de España, en una casa hecha de madera, en una zona aislada de Perú donde no tenían la esperanza de que servicios absolutamente básicos pudieran llegar.

Impresiona pensar qué puede significar no tener luz cuando cae el día. Depender de una cuerda y un cubo para sacar agua de un pozo o que te de miedo hacer la comida porque es fácil que la cocina se incendie y conoces a varias vecinas que se han intoxicado por el humo.

La Fundación acciona.org lleva más de diez años adaptando el knowhow adquirido en sus negocios de energías renovables e infraestructuras resilientes para llevar estos servicios básicos a poblaciones rurales aisladas. “Intentamos llegar donde nadie llega”, explica José Gabriel Martín, director de la fundación. El criterio fundamental de estos programas es facilitar el acceso a la energía, al agua y a las infraestructuras básicas de las personas y comunidades sin esperanza de que se puedan cubrir esas necesidades. “No queremos duplicar esfuerzos… intentamos llegar donde nadie tiene previsto llegar a corto o medio plazo”, señala Martín.

«Intentamos llegar donde nadie llega»

Otro pilar básico de la actividad de acciona.org es la implicación de los usuarios. Y eso conlleva ganarse la confianza de los habitantes de los poblados, añaden desde la Fundación.  “Sólo actuamos en aquellos hogares y comunidades que aceptan ser parte de nuestras iniciativas .  Logramos resultados gracias a su implicación para cumplir con las condiciones del servicio, para ejercer de representantes de sus comunidades en la gestión de nuestros programas e, incluso, para formarse y ejercer como técnicos locales y, así, ofrecer servicios técnicos a otros usuarios de su entorno”.

Todo esto garantiza que el servicio sea aprovechado al máximo, e impacte positivamente en la salud, educación, economía y medio ambiente. Objetivos de Desarrollo Sostenible, alcanzados.

Energía eléctrica para todos

Desde 2.008, acciona.org –antes ACCIONA Microenergía- ha proporcionado luz eléctrica a más de 50.000 personas en zonas rurales aisladas de México, Perú y desde este año también en Panamá.

Luz en las pequeñas escuelas, en centros de salud, en la iglesias… «Ahora solo utilizo velas para mi diosito”, cuenta otra mujer. El ‘Programa Luz en Casa’ está iluminando las zonas más recónditas, los hogares a lo largo de las cuencas de los afluentes del Amazonas, como el río Napo.

El último país en sumarse a esta iniciativa de acciona.org ha sido Panamá, concretamente se ha comenzado en la comarca indígena de Ngäbe Buglé. Unas 400 familias de siete comunidades rurales aisladas de esta zona tienen energía eléctrica con un panel solar de 50 W, una batería de litio, un controlador de carga y tres lámparas led. Un sistema fotovoltaico fácil de transportar, instalar y con una duración estimada de unos 20 años.

Práctico y sencillo para ser casi un milagro. Más de seis horas diarias con luz eléctrica que significa poder ver, trabajar, estudiar, escuchar una radio o, incluso, cargar un móvil si has montado un pequeño negocio, ya que acciona.org también ha puesto a disposición de estos usuarios un ‘Centro Luz en Casa’ a cargo de un emprendedor local formado por la fundación. Un  servicio que se encarga de la venta de electricidad y de su asesoramiento, de la reparación de los equipos o de la venta de aparatos eléctricos compatibles.

A cambio de unos 5 balboas, un 25% inferior al coste que tenían que invertir hasta ahora en velas, linternas o pilas. Esta es la implicación del usuario y el modo de asegurar la sostenibilidad económica del proyecto a largo plazo. «Buscamos proyectos que sean autosuficientes económicamente», sostiene Martín.

Ciclo del Agua cerrado

Llevar agua a estas zonas rurales aisladas también es uno de los objetivos de acciona.org. A nivel tecnológico, es un proceso “más complicado” que la instalación eléctrica, explica José Gabriel Martín. La disponibilidad del agua no es homogénea y su gestión requiere que las comunidades se impliquen. No existe una única solución para llevar agua a localidades con orografía, condiciones meteorológicas o sistemas de organización distintos.

No se puede tratar igual si el agua se recoge de la lluvia, si se saca de un pozo o si viene de un manantial ¿Cómo afrontar estas circunstancias? Llevando a cabo un sistema modular para instalar filtros en cada hogar, realizar una acción comunitaria con un clorador municipal o aplicar un sistema mixto. Es decir, acciona.org interviene de una forma u otra en función de las necesidades y capacidades locales y está presente en todo el ciclo del agua (captación, potabilización y tratamiento de aguas residuales), y ofrece apoyo técnico y de gestión.

Las primeras intervenciones se están llevando en cuatro comunidades de Oaxaca, en México, donde acciona.org había llevado la luz. Así, aprovechando las infraestructuras que ya existían en estos territorios, la fundación ha desarrollando tres sistemas diferentes basados en la «ecotecnología» para encontrar la solución más óptima para cada comunidad. Ademas, la fundación incluye tratamiento y recuperación de las “aguas negras” y de las “aguas grises”, el agua usada para limpieza, cocina, etc.. para cumplir con objetivos sanitarios y productivos como evitar la contaminación por vertidos de aguas contaminadas, conseguir abonos naturales y reutilizar aguas sobrantes.

Resultado de la convivencia

Como consecuencia del tiempo que los voluntarios de la fundación emplean en instalar la luz y el agua en estas zonas, llega la convivencia con los habitantes de estas regiones y se enriquecen las relaciones humanas. Se comparten alimentos y se aprenden las formas y los métodos de cocinarlos.

La fundación acciona.org está probando, últimamente, la instalación de cocinas seguras que funcionan con biomasa para evitar las intoxicaciones con humo y los incendios, una de las principales causas de mortalidad femenina en estas áreas.


Contenido elaborado en colaboración con acciona.org