España ha amanecido este domingo bajo estado de alarma, ya con la obligación por decreto de no salir de casa salvo excepciones justificadas, como hacer la compra, acudir a la farmacia o al médico, al trabajo, a sacar al perro o a cuidar de personas mayores o dependientes.

No todo el mundo se lo ha tomado al pie de la letra. Algunos pasean, hacen deporte o salen a curiosear, pero la Policía ya hace su trabajo, que prevé sanciones de entre 600 y 600.000 euros a quien no acate las instrucciones de la autoridad. Son excepciones. El país está parado, las carreteras prácticamente vacías, y la vida se ha trasladado al interior de los hogares para luchar contra la pandemia del coronavirus.