La Audiencia Provincial de Soria ha condenado a un varón a dos años de prisión por abusar sexualmente de la hija menor de edad de unos amigos durante una mudanza, así como a indemnizar con 2.000 euros por daños morales, según recoge la sentencia facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

Según ha informado Europa Press, la Audiencia Provincial ha acordado la suspensión de la condena de dos años de prisión, impuesta en la sentencia, por un tiempo de tres años. Así será siempre que el acusado, de 39 años, cumpla con varias condiciones: poner en conocimiento del tribunal los cambios de domicilio, no volver a delinquir durante el plazo de suspensión de la ejecución de la pena, abonar la indemnización a la víctima y la obligación de participar en un programa de educación sexual.

La sentencia apunta que el incumplimiento de estas condiciones podrá conllevar la revocación de la suspensión de la condena, y la ejecución de la pena de dos años de prisión impuesta en sentencia.

El acusado aprovechó que el padre de la menor estaba trabajando y su madre estaba en la casa nueva para abusar de la joven, que entonces tenía 14 años, cuando se quedaron a solas en la habitación de sus padres de la casa antigua.

La sentencia señala que, a pesar de tener pleno conocimiento de la edad que ella tenía por conocerla desde hacía dos años, «guiado de un ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, la alzó del suelo cogiéndola de la cintura preguntándole que cuánto pesaba, si tenía novio y si sabía besar, comenzando, a hacerle cosquillas, para poco después agarrarla nuevamente, poniéndola sobre la cama de matrimonio, echándose el acusado sobre ella, quien procedió a besarla en los labios con lengua y aprovechando que la tenía inmovilizada en esa posición tocarle ambos pechos».

Asimismo, apunta que la menor quedó tan sorprendida que «no pudo reaccionar en los primeros momentos, intentando zafarse a continuación, manifestándole que lo que hacía estaba mal, ya que él estaba casado».

El acusado procedió entonces a cogerla de la cintura y puso a la menor sobre él, ella le apartó nuevamente y logró levantarse de la cama. Posteriormente se marchó a la casa nueva donde se encontraba su madre, no sin antes decirle el acusado que se sentía con mucha energía, y que lo sucedido sería su «pequeño secreto».

La sentencia apunta que como consecuencia de estos hechos la menor manifestó sufrir insomnio, bajó su rendimiento escolar y se mostró más retraída y de mal humor.