El balance de víctimas por las dos potentes explosiones que sacudieron ayer el puerto de Beirut asciende ya a 135 muertos y más de 5.000 heridos, según ha confirmado el canal de noticias libanés Al Manar TV.

El primer ministro libanés, Hasán Diab, ha decretado el miércoles como jornada de luto nacional en homenaje a las víctimas de las explosiones y ha pedido ayuda internacional ante lo que ha descrito como «una catástrofe». De hecho, Cruz Roja ha publicado una alerta para pedir donaciones urgentes de sangre para atender a los heridos.

El Alto Consejo para la Defensa ha tildado de «inaceptable» que 2.750 toneladas de nitrato de amonio estuvieran almacenadas «desde hace seis años» en un almacén en el puerto, lo que supuestamente habría causado la explosión en la zona, si bien aún no hay una confirmación oficial.

El incidente ha tenido lugar en un silo del puerto que acoge una fábrica de fuegos artificiales. En la zona también se encuentran explosivos incautados en el puerto de Beirut desde hace años. No obstante, las autoridades aún no han confirmado si ambos hechos pueden ser la causa de la potente deflagración.

El Alto Consejo para la Defensa ha celebrado una reunión de emergencia para abordar la situación en la que ha decidido declarar el estado de desastre en la ciudad y recomendar al Gobierno la declaratoria del estado de emergencia.

Por su parte, fuentes oficiales israelíes han negado cualquier vínculo del país con lo sucedido, que ha tenido lugar en medio del incremento de las tensiones entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá.