La compañía francesa Duralex, conocida por sus indestructibles vajillas de vidrio templado que se venden en todo el mundo, ha sido declarada en quiebra por un el tribunal comercial de Orleans. La empresa, que comenzó a fabricar lunas para automóviles en 1939, La empresa, con sede en La Chapelle-Saint-Mesmin (Loiret), sufre importantes problemas de flujo de caja, después de haber reducido notablemente su producción desde la sustitución de su horno en 2017.

«Se congelan las deudas de la empresa el día de la apertura del trámite. (…) Al finalizar el inventario de todos los créditos por parte de los representantes legales, la empresa podrá proponer un plan de recuperación por continuación», expresó la gerencia en una carta dirigida a sus 248 empleados, según recoge Le Monde. El presidente de la compañía, Antoine Ioannidès, afirmó que la plantilla continúa «trabajando y cobrando» a día de hoy.

Duralex, con sede en La Chapelle-Saint-Mesmin en Loiret, desarrolló una técnica de vidrio templado a 700 grados y de enfriado súbito. De esta forma, los elementos de menaje conseguían una resistencia especial y, en el caso de que se rompiesen, se dividían en pequeños fragmentos para evitar los cortes. 

No fue hasta 1945 cuando la empresa trasladó esa tecnología a la producción de vajillas, dejando así atrás los platos y vasos de cerámica o loza. A pesar de que este menaje fue en un principio transparente, Duralex decidió tintar de ámbar y verde unas vajillas en las que comieron los españoles durante gran parte del siglo pasado. Su resistencia iba ligada a un bajo coste que sedujo a las familias patrias.