Consumo | Sociedad DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS

España tira a la basura casi el 5% de los alimentos que compra

Para el Ministerio de Alimentación, 2019 supone un año de estabilidad del desperdicio, con un crecimiento moderado que invita al optimismo

Desperdicio de comida.

Desperdicio de comida. FLICKR

Cerca de ocho de cada 10 hogares españoles tiran alimentos a la basura. Cada casa desperdicia cada semana casi 1,5 kilos/litros de alimentos y bebidas, entre productos sin elaborar y recetas cocinadas, por lo que, según explicó la semana pasada el director general de la Industria Alimentaria, José Miguel Herrero, en 2019 se arrojaron a la basura un 4,7% de los alimentos que compramos.

Con respecto al periodo anterior, se han desperdiciado más productos sin elaborar, principalmente frutas, hortalizas y verduras, pero ha bajado el desperdicio de platos cocinados, en mayor medida legumbres, sopas, cremas y purés, y platos de carne y arroz. Sin embargo, estos datos, correspondientes al último informe publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, reflejan un ligero aumento de tan sólo el uno por ciento en el desperdicio de alimentos con respecto a 2018, por lo que se trata de una subida notablemente inferior a la del 8,9% que se registró en 2018 frente al año anterior.

Para José Miguel Herrero, 2019 supone un año de estabilidad del desperdicio, con un crecimiento moderado que invita al optimismo. Nuestro país comienza a concienciarse de la necesidad de cuidar el planeta en todos los aspectos, también desde las neveras y despensas de cada casa y este hecho se hace aún más visible en la tendencia que los españoles mostraron durante el confinamiento: entre el 16 de marzo y el 21 de junio, se redujo el desperdicio en un 14% respecto a las mismas semanas del año anterior.

«El incremento de desperdicio de alimentos se ha estabilizado», afirmó Herrero en rueda de prensa, que posteriormente añadió que «los ciudadanos hemos vuelto a la cocina y hemos vuelto a dar valor a los alimentos, descubriendo con el paso de las semanas, la riqueza de los productos de temporada». El director de Too Good To Go en España, Oriol Reull, explica para El Independiente que «somos un gran país productor de muchísimos alimentos, de muchas frutas y verduras, y, por lo tanto, tenemos más cercanía y más amor hacia el alimento», por lo que a los españoles nos ‘duele’ más tener que deshacernos de los alimentos.

El movimiento Too Good To Go, empeñado en frenar este desperdicio, cuenta con una aplicación que ofrece a un precio reducido aquellos productos de restaurantes, supermercados, panaderías, carnicerías, entre otros, que los establecimientos se ven obligados a tirar en buen estado.

Los más de dos millones de usuarios pueden consultar en su plataforma qué comida pueden salvar en su ciudad, por lo que además se fomenta el comercio de cercanía: «Al final, el hecho de que tú tengas que ir a recoger el pedido hace que siempre vayas a salvar comida cerca de tu casa. Nos hemos sumado a una tendencia tan importante como ha sido ‘consume en tu barrio’ o ‘compra en el negocio de toda la vida, que lo necesita más que nunca'», afirma Reull, con motivo del Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

Consejos para frenar el desperdicio

El director de Too Good To Go en España insta a las instituciones públicas y privadas a educar al ciudadano para que sea consciente de lo que significa su desperdicio de alimentos: «Cuando salimos de casa, no dejamos las luces dadas, porque sabemos las consecuencias que tiene. Pero seguimos tirando un kiwi a la basura, porque realmente no sabemos qué es lo que ha significado producir ese kiwi y qué efecto tiene en el planeta».

Asimismo, Reull invita a hacer una compra más organizada, ir a comprar sin hambre, organizar bien la nevera y la despensa para al final entender las fechas de caducidad más próximas, y, sobre todo, consultar recetas de reaprovechamiento. «Nuestros abuelos nunca tiraban nada y era porque sabían muy bien cómo aprovechar cualquier alimento que pudieran tener en la nevera», asegura. El portavoz de este movimiento concluye que «con los ritmos de vida acelerados, lo hemos ido perdiendo y es importante que volvamos a ello».

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