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Un vendedor del Rastro con varias pancartas durante una de las concentraciones organizadas por el colectivo para reclamar la reapertura del mercadillo. EP

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¿Qué pasa en el Rastro de Madrid?

El histórico mercadillo madrileño sigue sin retomar su actividad habitual por falta de consenso entre las partes implicadas

Domingo ocho de marzo. Una fecha que nos retrotrae al preludio de una primavera que nunca pudimos siquiera acariciar. Ese día fue el último que el Rastro de Madrid abrió en su totalidad. Siete largos meses se han cumplido desde entonces. Hoy, desconocemos cuándo volverán los puestos a ocupar su lugar en las entrañas de Madrid.

La pandemia obligó a su cierre de manera temporal y más de medio año después continúa sin recuperar su actividad. El Rastro de Madrid lo componen sus vecinos, sus locales y sus vendedores ambulantes. La ausencia de alguno de estos integrantes convierte al mercadillo en una sombra de sí mismo. Las plazas del Cascorro, del Campillo o del General Vara del Rey y las calles de San Cayetano, del Carnero o Carlos Arniches están desangeladas.

Las partes implicadas quieren retomar su labor pero entre ellas hay discrepancias que traban esta meta. Los locales de la zona sí que han abierto, pero sin el mercadillo hay una «falsa creencia generalizada» de que el Rastro está cerrado, algo que les «perjudica mucho», apuntan los comerciantes de estas tiendas. Los vendedores ambulantes todavía no han vuelto al entorno de la calle Ribera de Curtidores y exigen al Ayuntamiento una propuesta formal para someterla a votación entre las diferentes asociaciones de tenderos del Rastro.

Tiendas fijas

El director de la Asociación de Comerciantes Nuevo Rastro de Madrid, Manuel González, ha explicado para El Independiente la postura de las tiendas fijas. Señala que hasta que apostaron «por hablar con el Ayuntamiento» han tenido buena relación con los vendedores ambulantes. Tiende la mano para solucionar «un problema de todos» e incluso pide «perdón» si han hecho algo mal.

González insiste en la propuesta de un observatorio entre las partes para volver y «ver cómo evoluciona la situación». Entienden que mientras los comerciantes ambulantes eviten cambiar de sitio su puesto habitual «provocan un enquistamiento de la situación».

Según cuenta González, hay un bulo extendido entre los comerciantes ambulantes de que el Ayuntamiento quiere acabar con la historia del Rastro. Los tenderos se niegan a abrir bajo las condiciones propuestas por el consistorio, lo que supone «unas pérdidas significativas» para las tiendas fijas. González alude a que los vendedores ambulantes «tienen la opción de abrir en otro sitio, nosotros no».

Llevamos todo el año perdido, no sé si nos podemos permitir cinco meses más asi»

El próximo viernes habrá una reunión con el Ayuntamiento, que dictaminará una decisión o hará una propuesta que será sometida a votación. González persevera en que las tiendas fijas no pueden mantener esta situación, «llevamos todo el año perdido». Cree que «así no se puede seguir» y desconoce si pueden permitirse «otros cinco meses así».

A pesar de las complicaciones económicas, los comerciantes descartan cambiar su modelo de negocio, «no pensamos en convertir nuestros locales en apartamentos». La dirección de la Asociación de Nuevos Comerciantes del Rastro lo ve como «una oportunidad para dinamizar el mercado entre semana». Interpretan este momento como «una ventana de oportunidades» y creen que la ocasión de «convertir al Rastro en un espacio cultural del siglo XXI».

González lo tiene claro, «necesitamos abrir en las condiciones que permita la pandemia». Asegura que sólo expone su opinión «sin imponer nada» y que «el enemigo es el virus» por lo que «no tiene sentido pelear» entre comerciantes. Cede la responsabilidad al Ayuntamiento, que «son los que tienen que decidir». Además, pone como ejemplo a las salas de cine, que se limitan a aceptar las condiciones impuestas por la Administración. Consideran que si no toman esta actitud «no abriremos nunca».

Puestos ambulantes

Los comerciantes ambulantes del Rastro han convocado más de 10 manifestaciones en domingos consecutivos para reclamar la reapertura del mercadillo. Las propuestas expuestas por el Ayuntamiento en distintas mesas de trabajo no satisfacen del todo sus pretensiones. Mayka Torralbo, portavoz de la plataforma El Rastro Punto Es, ha expresado en un discurso posterior a una de estas convocatorias las impresiones de los comerciantes.

Torralbo considera que el consistorio «ha dificultado la actuación y la ha llenado de obstáculos». Hace referencia a que el cuatro de septiembre presentaron un proyecto de reapertura de 35 páginas al Ayuntamiento, en el que «se detalla cómo va a funcionar El Rastro». La respuesta de la Administración según Torralbo fue «un plan pintado a mano y con rotuladores».

Queremos un mercadillo conjunto entre tiendas y puestos

Las asociaciones de tenderos del mercadillo exigen al Ayuntamiento un plan «por escrito para valorarlo». La principal preocupación de estos comerciantes es que quieren «un mercadillo conjunto entre tiendas y puestos, con un control de aforo efectivo».

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Pancarta donde se puede leer «El Rastro es cultura, el Rastro es Madrid» durante una de las concentraciones organizadas por los vendedores del Rastro para reclamar la reapertura del mercadillo. EP

El asunto que evita la vuelta del histórico mercadillo es la diferencia entre tenderos por un lado y Ayuntamiento, tiendas fijas y la Asociación de Vecinos del Rastro por otro. Los vendedores ambulantes pelean por «recuperar el espacio histórico del Rastro que el Ayuntamiento quería suprimir».

La solución del consistorio madrileño y aceptada tanto por las tiendas fijas como por los vecinos de la zona no convence a los tenderos. Esta proposición consiste en establecer un perímetro alrededor de los puesto ambulantes, algo que ellos rechazan y consideran «una discriminación».

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