El PSOE ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley en la que insta, entre otras cosas, a suspender las competiciones deportivas durante cinco minutos cada vez que se produzcan «actos intolerables contra la comunidad LGTBI, racismo o violencia contra las mujeres», según ha avanzado Antena 3.

El texto presentado por el PSOE, no obstante, va más allá y se atreve a cifrar el número de futbolistas profesionales homosexuales: 142. ¿Cómo llega a a esa conclusión? A través de unas extrapolaciones matemáticas ‘en bruto’ a partir de estudios sobre porcentajes de población LGTBI.

En concreto, el PSOE hace referencia a análisis que cifran en al menos el 6% de la población europea los integrantes del movimiento LGTBI. A partir de ahí, asegura el PSOE que «de cumplirse esa hipótesis, en España alrededor de 1,3 millones de personas LGTBI practicarían deporte y 270 de los 4.453 deportistas de alto nivel registrados en el Consejo Superior de Deportes en 2017 pertenecerían a él».

Sin entrar en más condicionantes, el PSOE también hace ese análisis por deportes y concluye que tiene que haber al menos 42.000 jugadores LGTBI federados, de los que «142 lo harían como profesionales».

Lo cierto es que la homosexualidad sigue siendo un elemento tabú en el mundo del deporte desde que Justin Fashanu protagonizase una portada de The Sun en 1990 revelando su orientación sexual. Fue el primero y su carrera se truncó desde entonces.

Pocos han seguido su estela. Robbie Rogers, internacional con Estados Unidos, salió del armario en 2013. También lo hizo Liam Davis, jugador de ligas menores en Inglaterra.

El centrocampista alemán Thomas Hitzlsperger, que fue internacional en el Mundial de 2006 y en la Eurocopa de 2008, reveló su condición en 2014, tras retirarse del fútbol profesional.