Sociedad

Teledroga a domicilio con 'riders': "Pones un mensaje, te confeccionan el pedido y fuera"

Los meses del confinamiento provocado por la pandemia del coronavirus hizo que este tipo de transporte de drogas aflorase

Un grupos de repartidores 'riders' descansando entre los pedidos

Varios repartidores descansan EP

Durante los meses más duros de la cuarentena únicamente permanecieron abiertos los estancos y los supermercados. El alcohol y el tabaco estaban garantizados a través de estos establecimientos. Sin embargo, las drogas ilegales como la marihuana, el hachís o la cocaína fueron imposibles de adquirir por las medidas de distanciamiento que limitaban los desplazamientos innecesarios. La compra y la venta de estas sustancias mediante el trapicheo fue inviable. Salvo por una excepción.

La flota de repartidores que puebla las calles y avenidas en la grandes ciudades con sus bicicletas y motos convirtió a los ‘riders’ en un modo de transporte eficaz una vez alguien contactaba con un camello para, por ejemplo, un par de gramos de marihuana en consumo personal. Jimena Vicente (26 años), consumidora habitual detalla a El Independiente cómo es el modus operandi. «Durante el confinamiento nos repartieron una vez a través de Glovo marihuana. Pones un mensaje, te confeccionan el pedido y fuera», detalla. «Se sabe que algunos ‘riders’ lo llevan consigo, he visto a la secreta persiguiéndoles».

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Tenían el número de ese ‘rider’ y a través de él podíamos conseguir los porros, esto lleva existiendo desde hace muchísimo»

ANDREA SÁNCHEZ

Vicente explica cómo esta practica ya existía antes de la pandemia. Por ejemplo, a través de vías de transporte ajenas a empresas de entrega de pedidos, como taxis o empresas de vehículos de transporte con conductor (VTC). «Antes del confinamiento yo pedí cocaína y una vez el camello vino en taxi. Pero yo tengo mi ‘Uber de la coca’, el propio distribuidor es el conductor», cuenta. Por otra parte, Andrea Sánchez (25 años) indica cómo recientemente en casa de un amigo hicieron un pedido a un «Glovo de confianza». «Tenían el número de ese ‘rider’ y a través de él podíamos conseguir los porros. Esto lleva existiendo desde hace muchísimo», asegura.

«Me parece una caza de brujas»

La plataforma ‘Riders’ por Derechos asegura a este periódico que en la gran mayoría de situaciones los repartidores desconocen el contenido del paquete que van a recoger. «A veces era evidente por cómo olía, además recogías varios en una misma casa de origen y cada vez iban a un ‘yonki’ diferente en su destino», cuentan. «Hubo un momento en el que los vendedores, cuando la Policía se empezó a dar cuenta, nos mandaban ir a recoger un paquete a una dirección que no era su propia casa». Por otra parte, explican a El Independiente lo fácil que es comprar una caja de transporte de pedidos de Glovo, Deliveroo, Uber Eats o Just Eat en portales de segunda mano.

En la guerra con las drogas siempre se persigue al pequeño, nadie envía diez kilos de cocaína por Glovo»

PLATAFORMA riders por derechos

Estas son en ocasiones aprovechadas por camellos para realizar el trapicheo casa a casa. «O directamente hay casos en los que esas cajas se han robado, están camuflados como ‘riders’, con la imagen que se genera», aseveran. Además, subrayan que la verdadera problemática en estos delitos es otra. «La gente estaba encerrada en su casa, los problemas son otros. En la guerra con las drogas siempre se persigue al pequeño, esta persecución no tiene ningún sentido. Me parece una caza de brujas por cantidades irrisorias. Nadie envía diez kilos de cocaína por Glovo, esto es puro trapicheo», exponen. A esto se le añade cómo muchos ‘riders’ extranjeros terminan siento parados por la Policía.

  • Un grupo de riders
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    EP

Al estar en ocasiones en situación irregular o con los papeles en trámite se les imputan delitos de tráfico de drogas o son directamente expulsados del país. ‘Riders Por Derechos’ detalla también que la «persecución policial» fue sobre todo durante la pandemia, pero que ahora ha caído. «Había veces que no podías ni trabajar de las veces que te paraban», recalcan. «Una vez la policía acompañó a un repartidor hasta la casa del cliente. Se empezó a correr la voz y se vio que era peligroso y se redujo, ahora es muy testimonial».

Delito contemplado en el Código Penal

Fuentes expertas en derecho penal de Legálitas explican a El Independiente por qué es un delito de tráfico de drogas transportar un paquete desconociendo que en su interior hay sustancias ilegales. El artículo 368 del Código Penal castiga el cultivo, la elaboración y el tráfico de drogas con penas de prisión de 3 a 6 años y multa del tanto al triplo del valor de la droga cuando se trate de sustancias ilegales que causen un daño grave para la salud.

  • Dos policías en el aeropuerto de Barajas
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    EFE

«Esto es como cuando alguien llega al aeropuerto y dice que lo que hay en el interior de su maleta no es suyo», informan. «Los jueces simplemente con la tenencia ya condenan a la persona, es muy difícil convencer al juez de tu inocencia».

Cooperación entre Policía y Glovo

Fuentes de Policía Nacional informan a este periódico que todo lo que se ha desarrollado desde los cuerpos y fuerza de seguridad en este contexto han sido «operaciones a pequeña escala». «Esto no lo hace la la Brigada Central de Estupefacientes (UDYCO), es menudeo. Cuando se les detiene se les lleva a las comisarías correspondientes», manifiestan. Además, subrayan nuevamente que los meses de más actividad fueron durante el confinamiento por el Covid-19.

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    El Independiente

Por su parte, Glovo asegura que lleva «más de cuatro años cooperando» con la Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad para la prevención de «cualquier delito» que se pudiera cometer por terceros utilizando su aplicación y a través de su sistema de reparto. «Dicha colaboración se intensificó tras la declaración del estado de alarma», aseguran. «Glovo estableció con la Policía Nacional, la Policía Municipal de Madrid y la Policía Local de Valencia unos protocolos para denunciar el uso fraudulento de la aplicación».

Todo esto para evitar «cualquier posible delito y agilizar los procesos de gestión de las denuncias, para ahorrar tiempo al repartidor y exonerarle, en la medida de lo posible, de cualquier trámite y estrés ante este tipo de situaciones». Asimismo, la compañía indica que mantiene una comunicación continua con otros cuerpos de seguridad como la Guardia Urbana de Barcelona o los Mossos d’Esquadra para «cooperar en lo que sea preciso».

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