El candidato de Vox para las elecciones catalanas, Ignacio Garriga, posa ante la Sagrada Familia de Barcelona. VOX

Cataluña | España IGNACIO GARRIGA, CANDIDATO DE VOX A LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS DE CATALUÑA

"El PP ha perdido toda legitimidad para luchar contra el separatismo"

Vox quiere dar la campanada en Cataluña. E Ignacio Garriga (Sant Cugat del Vallès, 1987) ha sido la apuesta de Santiago Abascal para lanzar sus siglas como la única alternativa al «consenso progre», en el que incluye sin reparos tanto a PP como a Ciudadanos. Afirma en una entrevista para El Independiente que la permisividad de ambas formaciones ha dado alas al independentismo y ha provocado que esté en «plena rebeldía». Y se niega a considerar al PSC como un partido «constitucionalista».

Este odontólogo fue el encargado de poner voz a la moción de censura de Vox contra el Gobierno, lo que para muchos fue concebido como una carta de presentación de su candidatura para el 14-F. Da por segura la irrupción de la formación en el Parlament con una campaña centrada en la batalla contra los partidos independentistas, para los que propone su ilegalización, y en la lucha contra la inmigración ilegal, «sinónimo de inseguridad y delincuencia». Critica con dureza muy especialmente al PP por haberse convertido a todos los efectos en «una filial del PSOE».

Pregunta.- ¿Cuándo le comunicó Santiago Abascal que quería que fuese el candidato para las elecciones catalanas?

Respuesta.- Me lo propuso poco después del conato de Torra de convocar elecciones. Él consideró que yo era la mejor persona para liderar el proyecto, que estaba muy comprometido y preocupado por Cataluña, pero de verdad, a diferencia de otros que han pasado de la política autonómica a la nacional. No me lo pensé. Le dije que sí la misma tarde. Hay momentos excepcionales en que hay que tomar decisiones valientes y rápidas. Y ésta fue una de ellas.

P.- ¿Qué diferencia a Vox del resto de candidaturas constitucionalistas?

R.- Vox sale a representar a una mayoría huérfana de catalanes que se sienten atacados y perseguidos, tanto por el separatismo como por la izquierda radical. La clave es que vamos a recuperar Cataluña de manos de quienes nos la han arrebatado. Vamos a visitar cada ciudad, cada pueblo, cada barrio. Haremos una campaña de muchísimos kilómetros para romper los dogmas separatistas que se han impuesto por el complejo del resto de partidos. Reivindicamos esa Cataluña orgullosa de pertenecer a España, y acabaremos con esa impunidad y ese compadreo del resto de partidos con los independentistas.

Cataluña es como Francia, pero con diez años de retraso

P.- ¿Incluye al PP en ese «compadreo» con el independentismo?

R.- Por supuesto. Tanto ellos como el PSOE son adalides del compadreo y de la connivencia con el independentismo. Desplegaremos una ofensiva en tres frentes: político, social y económico. Vox será dique de contención contra la agenda separatista que han asumido todos los partidos políticos, desde Podemos hasta el PP. Esa permisividad con el separatismo radical o con la inmigración ilegal hace que Cataluña sea como Francia pero con diez años de retraso. Tanto PP como Ciudadanos han perdido toda legitimidad para defender el orden legal en Cataluña. Unos porque pactaron con ellos durante años, y otros porque cuando pudieron hacer algo no movieron un dedo. Y encima ahora parece que se tiran a los brazos de Sánchez.

P.- Pero Ciudadanos fue primera fuerza en Cataluña por convertirse, precisamente, en látigo del independentismo.

R.- Efectivamente. Hay que reconocer que en su momento lo hicieron muy bien, pero abandonaron vilmente a los catalanes y se fueron a Madrid. Y el PP los abandonó hace años, ya en la época de Aznar. Fueron corresponsables, por ejemplo, de la inmersión lingüística, cuando Aznar no interpuso recurso contra esta imposición. Tendremos que ver con indignación cómo el PP intentará arrogarse el constitucionalismo cuando han perdido toda legitimidad para luchar contra el separatismo. El colaboracionismo de PP y Ciudadanos con el nacionalismo es evidente. Han contribuido a que el independentismo esté en plena rebeldía. Y del PSC ya ni hablamos. Me niego a considerarlo como un partido constitucionalista. Es un partido nacionalista más. Pero por fin hay alguien dispuesto a dar la batalla.

P.- Bueno, Iceta dijo en una entrevista que no pactaría con «nadie que quiera la independencia».

R.- Y Sánchez que no iba a pactar con ETA y que no dormiría con Podemos. Mienten hasta cuando van al médico.

P.- Vox apenas tiene implantación en Cataluña. ¿Cómo van a reforzar su estructura? ¿Algún fichaje a la vista para las listas?

R.- Nuestro gran push es nuestro mensaje. Daremos la batalla frente al discurso del consenso progre, en el que todos coinciden: desde la extrema izquierda hasta el Partido Popular. Todos compran ese ecologismo desbocado, ese feminismo radical, esa ideología de género, ese silencio ante la inmigración ilegal. Vox no. Respecto a las listas, habrá sorpresas. Presentaremos un organigrama potente. Pero nosotros no necesitamos tirar de fichajes como otros como Ciudadanos, que han caído en el descrédito absoluto y buscan frenarlo. Nuestra fuerza no es fichar a nadie, es nuestra convicción.

Me niego a considerar al PSC como un partido constitucionalista

P.- ¿Debería el PP temer el sorpasso de Vox?

R.- Tengo clarísimo que vamos a entrar en el Parlament, pero no voy a caer en la frivolidad de presentar esto como un juego por el liderazgo en la derecha. Lo que está en juego es mucho más importante. Hay un golpe de Estado activo. Nuestro objetivo es proteger a los catalanes de los delirios del separatismo. Aunque entiendo que en el PP estén nerviosos. Pero ese es su problema.

P.- ¿La fragmentación del constitucionalismo no dará aún más fuerza al independentismo en las urnas?

R.- Ese discurso lo venden los que saben que van a perder escaños, los separatistas y la izquierda. No tendría sentido ir con partidos en una candidatura cuyas soluciones contra el independentismo se han demostrado fracasadas. No podemos ir de la mano del consenso progre, de los que no quieren dar la batalla ideológica.

P.- ¿Estaría dispuesto Vox a pactar con el PSC y con Ciudadanos con tal de evitar un Gobierno independentista?

R.- El PSC ya ha elegido. Nosotros jamás vamos a estar con un partido que ha elegido a separatistas y a Bildu. La pregunta habría que hacérsela a ellos. ¿Quieren seguir con los que han dado un golpe de Estado, con los herederos del terror? Haremos todo lo posible por desalojar al separatismo de Cataluña, pero lo que no haremos es pactar el socio de Bildu y ERC, que es el PSC. Iceta está mintiendo, y si tuviese dos vías pactaría siempre con el independentismo. Estoy convencido.

P.- Ustedes defienden que, de llegar al poder, ilegalizarían a los partidos independentistas. ¿No implica esto silenciar a parte de la sociedad?

R.- Proponemos la ilegalización de partidos que pretenden subvertir el orden constitucional. Yo no critico que una persona pueda tener más o menos amor hacia su patria chica. Lo que censuramos es que se pretenda ejecutar un golpe de Estado y vulnerar la Constitución. Nuestra obligación es defenderla. Por patriotismo y por sentido de la responsabilidad. Pero igual que el independentismo, tampoco tiene sentido que haya partidos sentados en el Congreso que no condenan la violencia, o que esté el Partido Comunista, cuando está condenado por Europa. Son anomalías democráticas.

P.- ¿A quién ilegalizaría concretamente?

R.- A los que no respeten el orden constitucional, los responsables del golpe de Estado en Cataluña y a los herederos del terror.

P.- ¿Metería a Podemos en ese cupo?

R.- Podemos parece que tiene muchas ganas de entrar. Se van encaminando cada vez más en el planteamiento de dar un golpe de Estado por actuar contra todo y cada uno de los contrapoderes.

Ignacio Garriga en Barcelona. VOX

P.- ¿El Gobierno pretende ilegalizar a Vox?

R.- Les gustaría. Harán todo lo posible, sin duda. Nos ven como el único dique de contención a sus pretensiones totalitarias. Harán lo que puedan por ilegalizar a la disidencia. Pero no tendrá ningún recorrido.

P.- ¿De verdad cree que el actual Gobierno es el peor de los últimos 80 años, incluyendo la dictadura?

R.- No es que lo digamos porque nos dé la gana. Centrándonos en los datos, es el peor en 80 años, por el drama social y el económico. Es una realidad. Es un Gobierno que nos lleva a la ruina, a la miseria y que ha realizado una gestión criminal. Los Presupuestos que han presentado arruinarán a las clases medias y condenará al cierre a miles de empresas a costa de aumentar el rodilllo ideológico de la izquierda.

P.- Vox renunció a presentar enmiendas a estos Presupuestos.

R.- Las enmiendas parciales son una auténtica farsa. Ya presentamos la mayor enmienda a un Gobierno: la moción de censura.

P.- Sobre el chat de los militares retirados. Se ha acusado a Vox de estar detrás de estos mensajes.

R.- Son acusaciones infames que demuestran el nerviosismo de la izquierda para demonizar, estigmatizar y criminalizar a Vox. Todos los pasos que dan van encaminados a eso. Quieren caldo de cultivo para promover violencia política. Nos la van a estar liando cada dos por tres en esta campaña.

P.- ¿Pero condena Vox los mensajes que se difundieron es ese foro?

R.- No vamos a entrar en debates que despistan a los españoles del verdadero problema. Además, se ha hecho para demonizarnos, con muy mala idea.

P.- A Vox le han dedicado muchos apelativos, pero quizá el más recurrente es el de ser un partido racista. ¿No cree que uno de los motivos puede ser el de ser contrarios a la entrada de inmigrantes en España?

El PP se ha convertido en una filial del PSOE. Se ha bautizado a fuego en el discurso del ‘consenso progre’

R.- Nos intentan etiquetar de todas las maneras posibles porque somo el único dique de contención contra un discurso que fomenta la inmigración ilegal, como en Cataluña, con las rentas mínimas o las pagas. ¡En el Parlament se aprobó por unanimidad aumentar la paga a los menas! Nosotros defendemos que los menas y los delincuentes han de ser expulsados de Cataluña y de España. Y no es una cuestión de razas ni de color de piel. La inmigración ilegal es sinónimo de inseguridad y de delincuencia.

P.- Casado advirtió hace unos días que el negacionismo, como el que promulga Vox en materia de violencia de género, puede ser muy peligroso.

R.- El PP se ha convertido en el ministerio de la oposición, en una filial del PSOE. Se ha bautizado a fuego en el consenso progre. Lo promueve, lo compra y lo fomenta. Decir que Vox niega la violencia contra las mujeres es una falsedad máxima, ruin e intolerable. Cómo pueden decir que no condenamos la violencia, si somos los que proponemos las mayores penas. Lo que tienen que dejar de hacer es fomentar el discurso de odio entre sexos.

P.- ¿Cree que hay algún otro candidato en el PP más capacitado que Pablo Casado para liderar la oposición?

R.- Pablo Casado no es el líder de la oposición. Ha renunciado a ello. Y si tuviera que elegir a un candidato para presidir el PP, podría escoger tanto a un diputado del PP como a uno del PSOE. Se han convertido prácticamente en lo mismo.

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