Política | Tribunales

Torra se niega a convocar elecciones y acusa al Estado de paralizar la Generalitat en plena pandemia

Quim Torra llega al Supremo acompañado por dirigentes independentistas Jordi Bedmar

El Estado será el único responsable de «abocar a una carrera electoral que paralizará la administración catalana». Así lo ha defendido hoy Torra tras asistir a la vista de su inhabilitación «para mirar a los ojos» a los magistrados que deben decidir su futuro político. Un futuro en el que ha descartado rotundamente la convocatoria electoral, dejando en manos del Parlament el desbloqueo de las instituciones catalanas.

«Hoy el Tribunal Supremo tiene en sus manos el fin de la legislatura» ha reconocido Torra, asegurando que «esto no es castigo a mi, es un castigo a todo un país en plena lucha contra la pandemia». Tras asegurar que su única dedicación «24 horas al día» es la lucha contra la pandemia, Torra ha concluido que la parálisis institucional derivada de su cese y el bloqueo de un candidato alternativo a la presidencia «será responsabilidad solo de este Estado obcecado en venganza contra Cataluña».

El presidente catalán ha advertido a los magistrados del Supremo «que decidirán si se tiene que inhabilitar un presidente democrático» que tienen «en sus manos algo mucho mas importante que mi futuro político, se me quiere inhabilitar por una pancarta que defendía derechos fundamentales que se nos están negando». Pero ha dejado claro también que la decisión de los jueces «no nos hará retroceder ni un centímetro».

«Ni jueces, ni administradores ni militares pueden recortar soberanía Parlament»

«Ni jueces, ni administradores ni militares pueden recortar soberanía Parlament» ha concluido un Torra que ha definido España como «un Estado que espía a sus representantes democráticos mientras protege a un criminal franquista como Martín Villa y encubre a un monarca investigado por una causa monumental de corrupción».

Un Estado que el presidente catalán ve fuera de los parámetros europeos, al que ha retado a rectificar, permitiendo un referéndum de independencia en Cataluña. «La actitud de estado establecerá los fundamentos morales de su futuro, sin una rectificación España certificara su fracaso como estado moderno de Europa».

Por contra, podrá «para subir al tren del s XXI» si permite el referéndum, ha asegurado Torra, quien ha dejado claro que, en todo caso, «será incapaz de evitar la voluntad del pueblo de Cataluña, no esperaremos a ningún cambio en el Estado para ejercer un derecho inalienable, si la mayoría quiere una república libre, esta expresión democrática prosperara».

Vista en el TS

Torra ha hecho estas afirmaciones tras presenciar, como público, la vista de su recurso contra la condena por inhabilitación que el impuso el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El presidente catalán fue condenado a un año y medio de inhabilitación para cargo público por desobedecer reiteradamente a los requerimientos de la Junta Electoral, negándose a retirar del Palau de la Generalitat una pancarta en favor de los condenados por el 1-O.

Durante la vista, el abogado de Torra, Gonzalo Boye, ha defendido que el presidente catalán recibió en el TSJC un trato «desigual» de la Justicia como «representante de una minoría nacional». El letrado ha afirmado que el presidente catalán tomó la «decisión consciente» de no acatar la orden de la Junta Electoral Central (JEC) para retirar una pancarta de la Generalitat con el lema ‘Libertad presos políticos’ -motivo por el que fue condenado a un año y medio de inhabilitación por desobediencia- porque la JEC «no era una autoridad superior ni competente» para darle dicha orden.

Asegura Boye, además, que el tribunal, del que formaba parte el presidente del TSJ catalán, tenía predeterminada la sentencia condenatoria porque sus miembros no eran imparciales y habían hecho manifestaciones públicas contra la Generalitat catalana que presidía Torra.

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