El jurado popular que la última semana ha juzgado en la sección tercera de la Audiencia de Girona al vecino de Palafrugell (Girona) acusado de matar a su hermano a golpes de muleta le ha declarado culpable de un delito de homicidio con agravante de parentesco y atenuantes de drogadicción y arrebato.

Así, no se ha considerado probado ni el agravante de superioridad que solicitaba la acusación ni los atenuantes de confesión, legítima defensa y eximente de drogadicción que pedía la defensa.

El portavoz del tribunal popular ha destacado durante la lectura del veredicto que sus integrantes han quedado «muy afectados por la omisión de socorro» y por que, en ningún momento del juicio, han apreciado «un arrepentimiento posterior».

Los nueve miembros del jurado han considerado al acusado, de 54 años, culpable de un delito de homicidio por unanimidad porque con los golpes de muleta que asestó a la víctima en la cabeza, la cara, los brazos, el tórax y las extremidades inferiores “tenía la intención de matarlo» o, al menos, era consciente de que podía hacerlo.

En cambio, han descartado por siete votos a dos que el acusado actuara con “abuso de superioridad” por su envergadura, ya que la víctima, debilitada físicamente hasta el punto de utilizar muletas para caminar, tenía reducida la posibilidad de defensa.

Tampoco ven probado que hubiera legítima defensa, porque el informe médico muestra «una desproporcionalidad con las lesiones de ambos participantes», ni la eximente de drogadicción, aunque el procesado tenía levemente disminuidas sus capacidades por haber consumido alcohol, marihuana y ansiolíticos.

Sobre la declaración del acusado, el jurado la califica de contradictoria, aunque reconoce por unanimidad que sufrió un «arrebato» y actuó súbitamente y ofuscado.

Una vez emitido el veredicto, el fiscal, Enrique Barata, que inicialmente solicitaba catorce años y diez meses de prisión por un delito de homicidio con agravantes de abuso de superioridad y parentesco, ha rebajado la petición a doce años y medio.

La defensa, que sostenía que el procesado no tenía intención de matar y calificó los hechos de delito de lesiones con resultado de muerte o de homicidio imprudente con cuatro atenuantes, ha reclamado tras conocer el veredicto la pena mínima.

Los miembros del jurado no se han mostrado favorables a que si se daban los requisitos necesarios se le suspendiera la condena al acusado ni a que fuera indultado por el Gobierno.