Desde hacía varios años una nube de dudas rodeaba al actor Kevin Spacey por una presunta agresión sexual ocurrida en 1986. La supuesta víctima, que entonces era menor y tenía 14 años, era el actor Anthony Rapp, conocido por su participación en Stark Trek: discovery y en el elenco original de Rent, el musical de Broadway.

La demanda la presentó Rapp en 2020, aunque ya hizo pública la supuesta agresión en un artículo en 2017 en la revista Buzzfeed. Desde entonces le reclama 40 millones de dólares por daños psicológicos, gastos médicos y por desempleo como consecuencia de los problemas emocionales que sufre desde que supuestamente Spacey trató de seducirlo y lo tocó durante una fiesta en su apartamento de Nueva York.

Desde que Rapp hizo pública la supuesta agresión, Spacey ha negado los hechos, e incluso se ha declarado sorprendido al respecto. Lo ha vuelto a hacer en el juicio, en el que se ha abierto en canal y ha confesado que había intentado mantener oculta su orientación sexual y su vida íntima. Lo ha hecho tras describir a su padre como un «supremacista blanco» y un «neonazi», a quien, dice, no le gustaban los homosexuales ni el interés de su hijo por el teatro.

Fue precisamente la publicación de ese artículo la que le hizo confesar públicamente su condición sexual, momento que algunos consideraron fuera de lugar por desviar la atención.

Los abogados de Spacey han intentado desmentir las afirmaciones de Rapp señalando discrepancias, como las fechas en las que Rapp afirma haberse encontrado con Spacey en eventos de la industria.

Más acusaciones

El actor encadena varias acusaciones a su espalda. En Gran Bretaña, por ejemplo, Spacey está acusado de agredir sexualmente a tres hombres, del cual se declaró inocente en julio durante una audiencia en la Corte Penal Central de Londres.