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Novak Djokovic se marcha de Australia tras perder la apelación sobre su visado

El número uno del tenis pierde la batalla en los tribunales y acepta el fallo de los jueces aunque se muestra "extremadamente decepcionado" | Será el primer Grand Slam que dispute Nadal sin Federer ni Djokovic en el cuadro

Novak Djokovic, en Melbourne.

Novak Djokovic, en Melbourne. EFE

El tenista serbio Novak Djokovic se ha marchado de Australia rumbo a Dubai y no podrá jugar el primer Grand Slam de la temporada después de que la Justicia desestimara el recurso presentado por el número uno del tenis mundial sobre la cancelación de su visado.

Termina así una de las batallas judiciales más extrañas de la historia del deporte y que Nole podría haber evitado con el simple hecho de vacunarse contra el coronavirus. Djokovic aterrizaba hace días en el aeropuerto de Melbourne con el objetivo de conquistar su vigésimo primer Grand Slam y superar a Rafael Nadal y Roger Federer en lo más alto de la lista histórica. Ahora se irá por la puerta trasera, custodiado por la policía y con su detención en las portadas de medio mundo a pocas horas de que arranque el torneo.

Djokovic, de 34 años, fue detenido este sábado en Melbourne por la policía australiana tras la decisión del gobierno del país de cancelar nuevamente su visado por razones de «salud y de buen orden». La vista del caso se inició en la mañana del domingo y los jueces James Allsop, Anthony Besanko y David O´Callaghan decidieron por unanimidad la deportación del serbio, que además deberá pagar las costas del proceso.

Djokovic, «extremadamente decepcionado»

El número uno del tenis no ha tardado en reaccionar a la sentencia del tribunal. «Estoy extremadamente decepcionado con el fallo», ha sido la primera reacción de Djokovic. «Ahora me tomaré un tiempo para descansar y recuperarme, antes de hacer más comentarios sobre esto», ha indicado en un comunicado publicado en el diario australiano The Age.

«Respeto el fallo del Tribunal y cooperaré con las autoridades pertinentes en relación con mi salida de Australia. Me incomoda que foco de las últimas semanas haya estado en mí y espero que ahora todos podamos concentrarnos en el deporte y el torneo que amo», ha añadido. «Me gustaría agradecer a mi familia, amigos, equipo, simpatizantes, fanáticos y mis compatriotas serbios por su continuo apoyo. Habéis sido una gran fuente de fortaleza para mí».

El problema en la frontera por no estar vacunado

El campeón de 20 Grand Slam estuvo retenido cuatro días en Melbourne tras su llegada a Australia el 6 de enero porque la documentación sanitaria que presentó en la frontera no era suficiente. Djokovic no está vacunado y la exención médica que había recibido por parte de la Federación Australiana de Tenis no fue reconocida por la Fuerza Fronteriza Australiana (ABF). El lunes, un juez le permitió la entrada en el país al considerar que las autoridades no le dieron el tiempo suficiente para aportar nuevos documentos.

Entre el lunes y el sábado, Djokovic se movió con libertad y estuvo entrenando a diario en las instalaciones de Abierto de Australia, torneo en el que buscaba superar en la lista histórica a Rafael Nadal y Roger Federer.

El sábado fue detenido después de que el ministro de Inmigración de Australia, Alex Hawke, utilizara el poder que le da la ley de su país para cancelar a título personal el visado de Djokovic. El serbio volvió a recurrir, pero la decisión de los tres jueces de este domingo es firme y no cabe recurso ante ella.

El comunicado de Djokovic

El serbio publicó este miércoles un comunicado en el que admitía haber cometido un «error humano» a la hora de rellenar el formulario de entrada a Australia. En concreto, achacó a su agente que en el documento pusiera que Djokovic no había estado en un tercer país en las dos semanas previas a su llegada a Australia, cuando estuvo entrenando a finales de diciembre en Marbella.

«Mi agente se disculpa sinceramente por este error administrativo a la hora de marcar una casilla incorrecta. Es un error humano y no se hizo de forma deliberada», señaló el deportista. Según medios australianos, dar información falsa en este formulario es un delito que conlleva una pena máxima de prisión de 12 meses, una multa de hasta 6.600 dólares australianos y puede provocar la cancelación del visado.

Además, Djokovic admitió en su comunicado que no guardó la cuarentena obligatoria en Serbia tras conocer su positivo del 16 de diciembre, una prueba sobre la que hay algunas dudas. Según los documentos aportados por el jugador, dio positivo en una PCR el 16 de diciembre, pero hay varias fotos suyas los dos días posteriores en eventos, en las que aparece sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad.

Djokovic asegura que se enteró del positivo el 17 de diciembre por la tarde -en el documento de la PCR positiva aparece que el laboratorio obtuvo el resultado a las 20:19 del día 16-, y que por eso acudió a un evento el 17 por la mañana. Sin embargo, el 18 se realizó una sesión de fotografías y una entrevista con un periodista de L’Equipe. «Me sentí obligado a acudir a la entrevista con L’Equipe para no dejar tirado al periodista, pero mantuve distancia social y mascarilla todo el tiempo, excepto durante las fotografías. Al regresar a casa me aislé y reflexioné. Cometí un error de juicio y admito que tuve que posponer la cita«.

Una oportunidad para Nadal

El adiós de Djokovic a Australia coloca a Rafael Nadal en una posición de máximo privilegio. Será el primer Grand Slam que dispute el español sin Federer ni Djokovic en el cuadro y tendrá en su mano conseguir su grande número 21 y desempatar en lo más alto de la tabla con sus dos grandes rivales.

Nadal, de 35 años, superó el coronavirus en diciembre y arrancó la temporada 2022 ganando el ATP de Melbourne. Fue su título número 89 y desde mañana buscará el 90 en la misma ciudad australiana. El español, que no competía desde agosto de 2021, debutará el martes ante el estadounidense Marcos Giron, número 66 del ranking mundial.

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