Rafael Nadal disputará este domingo la final del Abierto de Australia después de vencer el pasado viernes en semifinales al italiano Matteo Berrettini por 6-3, 6-2, 3-6, 6-3. Tras deshacerse del número siete del ranking mundial, el español se enfrentará por el título al ruso Daniil Medvedev, que venció al griego Stefanos Tsitsipas po 7-6(5), 4-6, 6-4, 6-1.

Será la vigésimo novena final de Grand Slam para Nadal y la sexta en Australia, el grande que menos alegrías le ha dado al zurdo. Ganó la primera final que disputó en Melbourne, en 2009 ante Roger Federer, pero perdió después las de 2012, 2014, 2017 y 2019. Ahora, a sus 35 años, tiene una oportunidad de oro para dar un zarpazo en la pelea que sostiene con Federer y Novak Djokovic por ser el mejor tenista de la historia.

Los tres cuentan ahora mismo con 20 títulos de Grand Slam cada uno y una victoria de Nadal le colocaría con 21 y con Roland Garros siendo el próximo grande en el calendario.

Si gana hoy la final, Nadal se embolsará 2,87 millones de dólares australianos (unos 1,81 millones de euros) y convertirá en el cuarto tenista de la historia que gana al menos dos veces cada Grand Slam, un hito solo conseguido hasta el momento por Djokovic y los australianos Roy Emerson y Rod Laver. El español luce en su palmarés 13 títulos de Roland Garros, cuatro US Open, dos Wimbledon y un Abierto de Australia.

«Disfrutando cada momento»

Ya fuera del cemento, el tenista manacorí aseguró a The Cube de Eurosport, donde ha señalado que está «disfrutando cada momento» de esta nueva edición del Open de Australia. «Es muy complicado volver y jugar a este nivel», por eso, «me siento muy afortunado» de llegar la final «con una actitud muy positiva», ha dicho Nadal.

Pese a las cálidas condiciones climatológicas, haber jugado previamente el torneo de Melbourne le ha ayudado a adaptarse: «hacía mucho calor, he sufrido mucho; pero no me encuentro mal» en la pista. «Vuelvo a sentirme vivo y me estoy divirtiendo», ha afirmado Nadal, tras comprobar que se ha adaptado bien nuevamente a la dinámica de la competición.

«He empezado bien, jugando muy agresivo los dos primeros sets. He intentado en ese tiempo no permitir que Berrettini me pegase fuerte con la derecha, aunque era consciente que su mejor golpe es el de revés, en dirección invertida», ha comentado el tenista.

«En el tercer set he jugado mejor desde el fondo de la pista y ha sido importante empezar dominando el cuarto set». Más, enfrentándose a «un gran jugador como Berrettini».