Educación

El origen de la democracia, el razonamiento o la inflación: lo que dejarán de aprender los adolescentes con la nueva ESO

Una protesta reivindica las materias Clásicas frente al Ministerio de Educación.

Una protesta reivindica las materias Clásicas frente al Ministerio de Educación. EP

El ministerio de Educación, liderado por la socialista Pilar Alegría, ha enviado recientemente los borradores que reorganizarán la formación de Secundaria y Bachillerato a partir del próximo curso escolar. Esta nueva reforma está enmarcada bajo el Proyecto de Ley Orgánica de modificación de la LOE (LOMLOE) o Ley Celaá, denominada así por la anterior titular de la cartera Isabel Celaá.

Hace un año, el 19 de noviembre de 2020, la Ley fue aprobada por los socios del Gobierno, Más País, y los partidos regionalistas y nacionalistas como Compromís, Esquerra Republicana (ERC) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Y, definitivamente, ratificada en el Senado el 23 de diciembre. Los objetivos de la reforma, según el Gobierno, son “más oportunidades”, “menos segregación” y el “fortalecimiento de las competencias digitales”. No obstante, la LOMLOE ha supuesto un quebradero de cabeza para el profesorado.

El borrador del Proyecto de Real Decreto que regulará el Bachillerato incorporará a este ciclo educacional una modalidad General, mantendrá la de Ciencia y Tecnología, las Humanidades y Ciencias Sociales y desdoblará el bachiller de Arte en dos: uno de Artes Plásticas, Imagen y Sonido, o de Música y Artes Escénicas. Indistintamente de la condición elegida, los alumnos cursarán Lengua Castellana y Literatura I, Inglés, Filosofía y Educación Física el primer año; y Lengua Castellana y Literatura II, Historia de España, Historia de la Filosofía e Inglés II el segundo. Sumado a ello, en las Comunidades Autónomas donde exista una lengua cooficial, la asignatura Lengua Cooficial y Literatura I y II respectivamente.

El Bachillerato General -la principal novedad de la Ley Celaá en este nivel formativo- estará concebido para estudiantes que aún no tengan decidido la rama universitaria que cursarán o para aquellos cuyos grados no requieran conocimientos excesivamente técnicos. A las materias comunes para todas las modalidades, se añadirán otras troncales de nueva creación como Matemáticas generales en primero y Ciencias generales en segundo, y otras complementarias que dependerán de la oferta del centro como Economía, Emprendimiento y Actividad Empresarial, el año de inicio, o Movimientos culturales y artísticos, en el último.

En cuanto a la promoción, podrán pasar de curso aquellos alumnos con dos suspensos como máximo, a recuperar posteriormente. Al final del ciclo, y de cara a la Selectividad -que vuelve a adoptar el nombre de Prueba de Acceso a la Universidad-, podrán titular bachiller y presentarse a los exámenes preuniversitarios los estudiantes con un suspenso que cuenten con un cinco -o más- sobre diez de nota media y el visto bueno del equipo docente.

Las modificaciones en Educación más notables derivados de la LOMLOE se centran en un ciclo inferior al de Bachillerato, en Secundaria. El Proyecto de real decreto por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) incorpora, también, novedades en la promoción: siempre que el conjunto de los docentes vea garantizado que no afectará a la superación del próximo curso, el alumnado pasará con asignaturas suspensas que deberá recuperar. La repetición será excepcional.

Nuevas materias

Respecto a las materias, la LOMLOE incorpora tres de nueva creación, aunque de peso menor. Valores Éticos y Cívicos -de carácter obligatorio- pretende sustituir el espacio que Educación para la Ciudadanía ocupaba en la LOE e inculcar en el alumnado, indica el documento, el “respeto por el multiculturalismo, la inclusión social, la diversidad y las identidades étnico-culturales y de género”; así como la “convivencia en una sociedad libre, plural, justa y pacífica”. A ella se unen -en el cuarto curso- las optativas Formación y Orientación Personal y Profesional, una mezcla de aspectos relacionados con la Psicología y Sociología que buscan conocer y mejorar las habilidades personales de los estudiantes para ayudarles en la incorporación al mercado laboral; y Digitalización, que pretende complementar a Tecnología y potenciar la “alfabetización digital”, la detección de informaciones “incompletas, sesgadas o falsas” y la ética en la red.

El resto de asignaturas comprende a las tradicionales, aunque todas comparten un elemento vehicular: la perspectiva de género, el feminismo y la diversidad sexual; la convivencia democrática; el cuidado del medioambiente y el entorno, y la aplicación de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, en Matemáticas, para el Ministerio de Educación una herramienta clave para “el dominio del espacio y del tiempo, la organización y optimización de recursos y el razonamiento”, se dará a conocer “las contribuciones de la mujer” hasta la fecha. En la línea estarán Biología y Geología y Física o Química, que fomentarán “la igualdad de oportunidades” para incentivar el acceso femenino a puestos científicos relevantes. También Geografía e Historia que, de manera complementaria, tratará cada curso cuestiones como el cambio climático, la despoblación o los movimientos migratorios.

El estudio de lenguas extranjeras, como pueden ser Inglés y Francés, tendrá como objetivo la desenvoltura plurilingüe tanto en el día a día como en los entornos digitales, pero, además, el respeto de “la diversidad lingüística y cultural de la sociedad con el objetivo de fomentar la convivencia democrática”. Educación Física promoverá un estilo de vida saludable y activo; y Religión, cuyo currículo estará elaborado por la Iglesia, dejará de tener una asignatura ‘espejo’ y la calificación de contar para el acceso a otras titulaciones o la solicitud de becas.

Educación empezará a aplicar la LOMLOE de forma definitiva entre los cursos 2022-2023 y 2023-2024, con el desconcierto de numerosos colectivos de docentes.

Tijeretazo a los temarios

El texto heredado por la ministra Alegría carece de menciones a conceptos tan básicos como los logaritmos en el currículo de Matemáticas. Por su parte, en Lengua Castellana y Literatura, la introducción de lecturas de textos modernos y de diversa tipología, hace que la historia de la literatura –abordada a través de obras y autores clásicos- pierda protagonismo en la materia; privando al alumnado de una retrospectiva fundamental para comprender el por qué de las producciones contemporáneas.

El ámbito docente de la Economía es uno de los más perjudicados por la implantación de la LOMLOE. Desde la Confederación Estatal de Asociaciones de Profesorado de Economía en Secundaria (CEAPES), valoran “negativamente” la nueva ley porque produce un retroceso muy significativo respecto a la LOMCE” y supone “una falta de visión” de las “necesidades formativas de los jóvenes” para su futura desenvoltura personal y profesional en cuestiones económicas.

El enfoque no corresponde a las necesidades de los chavales, sino a decisiones políticas»

José Antonio molina, secretario de ceapes

La Ley Celaá ha combinado las materias de primer ciclo –de primero a tercero de la ESO- Economía y Actividad Emprendedora y Empresarial en una nueva impartida en cuarto: Economía y Emprendimiento. En declaraciones a El Independiente, el secretario de CEAPES y, también, de la Asociación Andaluza de Docentes de Economía de Secundaria (AADES) José Antonio Molina, dice que esa fusión conlleva “la eliminación de multitud de contenidos muy relevantes ” como “los tipos de interés o las formas jurídicas».

Molina señala que el nuevo plan obvia o excluye otros elementos económicos tan básicos como “el concepto de dinero e inflación, todo lo que tiene que ver con los planes de pensiones, el análisis de la deuda pública, la educación fiscal o la comprensión del funcionamiento de la Seguridad Social”. Cuestiones, apunta, que están “presentes en el día a día”, como el recibo de la luz o las cifras de desempleo.

La Fundación Contea, dedicada al estudio de la situación de la educación económica y financiera en las aulas preuniversitarias, se alinea con la posición de “retroceso” que traslada CEAPES. La entidad considera que la LOMLOE “pone en tela de juicio las recomendaciones de organismos internacionales y nacionales de iniciar la educación financiera a edades tempranas”. Asimismo, rechaza “el recorte de materias”, reivindicando la “necesidad de diseñar un itinerario coherente y obligatorio desde el último ciclo de Primaria y toda la ESO, y realizar una oferta de estas asignaturas a todos los alumnos de Bachillerato”.

Respecto a la obligatoriedad, CEAPES y AADES solo solicita al Gobierno “el mantenimiento de esas asignaturas suprimidas de manera optativa”, para que se respete “la libertad de elección de los estudiantes y las familias”. Pero sí reivindica la necesidad de establecer un marco general único de “alfabetización económica”, porque “las necesidades son comunes”; ya sea “en La Rioja o en Canarias”, indica José Antonio Molina.

La Reforma no sigue las recomendaciones de la OCDE o la UE en educación económica

fundación contea

Y es que la propuesta del Ejecutivo deberá ser complementada en un 40% por las Comunidades -un 50% para las regiones con lengua cooficial-. Eso hará que los estudiantes no se formen en igualdad de condiciones por las modificaciones autonómicas que se puedan producir. “Al final, el enfoque [educativo] no corresponde a las necesidades de los chavales para ejercer de ciudadanos o trabajar, sino a decisiones políticas”, insiste el secretario de CEAPES; que teme que la “disolución” de las materias económicas en “contenido de tipo transversal” haga que “cualquiera las pueda impartir”, llevando ello a una “formación de muy baja calidad”.

Una tragedia griega

La LOMLOE ha restado protagonismo a Música o a Historia del Arte. En materia clásica, ha dejado a las asignaturas de Latín, Griego o Cultura Clásica en la misma “situación de precariedad” que la Ley Wert aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2013. Desde la plataforma Escuela con Clásicos (ECE), muestran preocupación por ello. Principalmente por la “opcionalidad”, que entorpece más aún la ya “reducción drástica” del número de grupos por centro educativo.

Jesús de la Villa, catedrático de Filología Griega en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), es presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) y portavoz de ECE. Señala que, “aunque el escenario de las Clásicas” es el mismo de antes, el aumento del número de optativas -de dos materias a elegir de cuatro, a tres posibles de diez en cuarto de la ESO- hará que estén en un entorno mucho más hostil. “Antes un alumno que quería estudiar la rama de Humanidades y Ciencias Sociales solía escoger Latín junto a otra más”, por la restricción de alternativas. “Ahora eso no ocurrirá”, declara de la Villa.

El catedrático de la UAM también pone el foco en el ‘problema’ de la “opcionalidad” de bachillerato. Indica que, aunque el Latín será obligatorio en los dos cursos de Humanidades y el Griego opcional como hasta ahora, la creación de “un bachiller general” hará que la modalidad de letras puras, que, generalmente, “es la que cuenta con menos alumnos”, es probable que “corra peligro”.

La opcionalidad pone a las Clásicas en un entorno más hostil

Jesús de la villa, catedrático de la uam

El presidente de ECE y SEEC, al margen de las cuestiones organizativas impuestas por la Ley Celaá, explica que las consecuencias del arrinconamiento de las lenguas clásicas en Secundaria serán “fatales para el alumnado”; porque “no van a tener nunca contacto ni información sobre el origen de nuestro sistema político, el idioma o el lenguaje técnico, que en su mayoría procede del Latín y el Griego”. Tampoco “del origen del deporte, que se creó con las olimpiadas”. Una “pérdida formativa muy grave”, insiste de la Villa, que materias como Historia o Lengua Castellana y Literatura “no suplirán”.

Asimismo, el catedrático recalca que habrá “centros que no ofrezcan la modalidad de Humanidades” y otros que sí. Lo que, dependiendo de la capacidad de movilidad y cercanía -más en ciudades que en pequeñas localidades-, generará grandes diferencias entre estudiantes. Sobre todo para los que quieran estudiar Traducción e Interpretación en la universidad.

Educación “siempre nos dijo que contaría con las Clásicas por su carácter transversal”, pero éstas van a quedar “enormemente desamparadas” mientras Filosofía se refuerza en niveles preuniversitarios, apunta de la Villa. Que teme una desaparición total de las Humanidades como desenlace.

Capacidad de razonar

El borrador de la LOMLOE no contempla la impartición de Filosofía en cuarto de la ESO, aunque todo depende de las autonomías si quieren introducirla como optativa. En Castilla-La Mancha parece no ser el caso. Allí, la Plataforma para Defensa de la Filosofía actúa por su preservación.

Cristina Abellán es profesora de Filosofía y portavoz de la sección castellano-manchega de la Plataforma. Sostiene que los alumnos que no puedan cursar o no opten por la materia en los centros disponibles, “no van a tener una introducción” para bachillerato. Eso hará que se encuentre “con una serie de contenidos complejos por falta de preparación previa y de metodología”. Un problema “teniendo en cuenta la cantidad de temario y la dificultad que conlleva desarrollar el pensamiento critico como requiere nuestra materia”, asegura.

Asimismo, Abellán lamenta que los jóvenes que opten por Formación Profesional, cuyo acceso está disponible al superar segundo de la ESO, “no van a tener ningún conocimiento mínimo de ética o moralidad”, lo que les perjudicará en el futuro.

No interesa que haya libertad de pensamiento ciudadano»

Cristina Abellán, profesora de filosofía

En relación a la nueva asignatura de Valores Cívicos y Éticos, la portavoz de la Plataforma considera que no suple lo aportado por los contenidos filosóficos. Principalmente porque su desarrollo “está previsto para primero o segundo” y “sólo una hora” semanal, “algo insuficiente”. Para ella, lo ideal sería darla en tercero y cuarto, cuando los adolescentes “empiezan a desarrollar el pensamiento abstracto” y pueden “hacer hipótesis o usar la razón” con cierta madurez cognitiva.

En 2018, todos los partidos del Congreso aprobaron de forma unánime una Proposición no de ley (PNL) que suponía la implementación de un ciclo de tres años de estudios filosóficos: Ética en cuarto y dos asignaturas obligatorias en bachiller. Lo último se ha cumplido, pero Secundaria ha quedado huérfana.

“La ética permite la reflexión autónoma y la racionalidad. Atañe a los valores individuales y a los que afectan a la sociedad”, explica Abellán, que, personalmente, cree que el “maltrato sistemático” a su ámbito responde a que “no interesa que haya libertad de pensamiento” ciudadano. “Cada vez se desactiva más el pensamiento crítico respecto al tipo de gestión política que tenemos”, opina.

Otro factor, señala la profesora, es que la educación “se está enfocando de forma errónea hacia un ámbito casi exclusivamente científico-técnico. Con una pérdida para las Humanidades tremenda”. Abellán puntualiza que en el preámbulo y las 100 primeras hojas de la Ley, no se deja de hablar del “pensamiento crítico y los retos del siglo XXI”, pero que sin Filosofía eso no es posible.

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