Ranzón: rescate, dinero que se da para redimir a un cautivo. A David García le han sobrado 17 segundos para alzarse con el bote de Pasapalabra. La palabra Ranzón vale 1.866.00 euros, el importe más alto entregado por un concurso en la historia de Telecinco.

¡Ya era hora! A sus 27 años, este malagueño,  afincado en Barcelona, tenía a la audiencia de Pasapalabra pendiente de un hilo. Los datos cantaban a su favor: 109 días peleando por el rosco, en 23 ocasiones se quedó a un fallo, hasta en un par de veces fue derrotado y tuvo que pelear por la silla azul con un aspirante. Se lo merecía, pero no olvidemos que estamos ante un concurso y, en estos casos, junto a la sabiduría hay que dejarle cierto hueco al azar. No sería el primer campeón que se quedara en el camino mereciéndose la victoria.

David estudió Filología Hispánica, trabaja como profesor de español para extranjeros y en más de una ocasión ha contado que entrena a sus alumnos con los roscos para ayudarles a que amplíen su vocabulario.

Enamorado de la poesía, su verdadera devoción son las palabras: fue el ganador más joven de la historia del Premio Hiperion de poesía con 17 años y es habitual su presencia en recitales. De hecho, uno de sus sueños sería poder recitar en el Festival de Poesía de Medellín en Colombia. Además, es un apasionado del cine, el ajedrez, la cocina, y los campeonatos de Trivial que juega dos jueves al mes.

Profesionales del bote

David lleva tres años preparándose para concursar en Pasapalabra, ha tenido la paciencia de hacer roscos virtuales y durante esos años de preparación se ha dedicado a apuntar todas las palabras clasificándolas por campos semánticos y por letras. En diciembre de 2015 consideró que ya estaba preparado y decidió presentarse al casting del concurso.

No es el primero que se toma su participación en el concurso como un trabajo. Lilit Manukyan, la armenia ganadora de un bote de 318.000 euros, pasó cinco años preparándose para concursar, estudiaba el diccionario y confesó que se aprendía 50 palabras de media al día. Ella le pidió consejo a Juampe (ganador de 1.674.000 euros, el mayor bote de Pasapalabra hasta que ha sido desbancado por David), elaboraba roscos y competía en directo a través de Twitter con otros internautas aficionados al concurso. Paz, arquitecta en paro, también metió horas para convertirse en toda una profesional de Pasapalabra. Paciencia, perseverancia, trabajo y… un poco de suerte.

Con el dinero conseguido, David quiere viajar con su novia a Japón, montar una librería-café y una academia de «saberes inútiles» donde, asegura, permitirá que especialistas del ámbito de las Humanidades tengan un espacio en el que transmitir o intercambiar conocimientos.