Fue el gran héroe para varias generaciones de niños españoles que crecieron con sus aventuras, el cómic más vendido de la Historia, no en vano puede presumir de publicar dos series que vendían 350.000 ejemplares a la semana (un millón cada mes), cruzó fronteras, tuvo grandes imitadores y, quizá lo más importante, El capitán Trueno fue capaz de luchar contra dictadores en aquella España en blanco y negro de Franco.

Las aventuras del Capitán Trueno, publicadas por Bruguera entre 1956 y 1968, fueron un auténtico fenómeno de masas que marcó a varias generaciones de niños españoles. Con la intención de homenajear, analizar y reivindicar el cómic de aventuras más famoso, el Círculo de Bellas Artes de Madrid ha organizado la exposición El capitán Trueno. Tras los pasos del héroe, compuesta por más de un centenar de viñetas, cómics y ediciones completas originales. Una exposición imprescindible para nostálgicos y amantes del cómic.

El 14 de mayo de 1956 se publicaba ‘A sangre y fuego’, el cómic costaba 1,25 pesetas

En 1956 la editorial Bruguera encargó a Víctor Mora la creación de un personaje de perfil histórico. El guionista valenciano se inspiró en El Príncipe Valiente, de Harold R. Foster, e Ivanhoe de Walter Scott para dar vida al capitán Trueno. El 14 de mayo de 1956, se publicaba A sangre y fuego, con dibujos de Ambrós (Miguel Ambrosio Zaragoza), a un precio de 1,25 pesetas. Pacifista y viajero incombustible, El capitán Trueno sedujo a los niños de la posguerra gracias al talento de sus creadores.

Sesenta años después de su nacimiento, El Capitán Trueno ha pasado a la historia como el triunfo de un militante comunista que fue capaz de colarle un gol progresista a la autarquía franquista. El Trueno de Víctor Mora desafiaba a caudillos y tiranos en defensa de la idea de la libertad y la justicia universal.

Sorteó la censura gracias a su ferviente catolicismo, aunque como explicaba su autor hace años cuando se reeditaron los cómics, el héroe llego a empuñar el brazo en alto gracias al recelo de los censores que, en alguna ocasión, decidieron borrarle la espada por considerar la escena inapropiada.

Abriendo ventanas

Para entender el éxito de El capitán Trueno hay que recordar que “en los años 50 no había televisión, el único medio de difusión era la radio; la prensa escrita, en una España semianalfabeta, era escasa”, explica el comisario de la muestra, Patxi Lanceros. Así, las obras de las que bebían las aventuras de este gran héroe español, La Iliada, La Odisea, las obras de Stevenson, Dumas o las aventuras del mismísimo Marco Polo fueron calando en las cabecitas de los niños españoles de la década de los años 50 y 60. Trueno les abrió una ventana al mundo. “En una España cerrada a cualquier tipo de influencia exterior, muchos recordamos que las primera imágenes que vimos de la Gran Muralla china, de las pirámides de Egipto, de Chichén Itzá, o de tantas arquitecturas, espacios naturales, sabanas o desiertos, fue a través del capitán Trueno”.

‘El capitán Trueno’ fue un auténtico fenómeno de masas impregnado en el imaginario de varias generaciones de niños.

Otra de las razones del éxito del capitán Trueno fue su tono cómico, muy alejado de la seriedad y entidad de personajes como El guerrero del Antifaz o Roberto Alcázar y Pedrín. El brutal éxito provocó el nacimiento de grandes imitadores. El mismísimo Víctor Mora inventó El Jabato (20 Octubre de 1958), un personaje calcado a Trueno pero ambientado en la época romana.

Tras 12 años de triunfos, en 1968, se dejó de publicar material original y El Capitán Trueno se mantuvo vivo hasta 1977 gracias a las reediciones. En 1986 desapareció la mítica Editorial Bruguera, no sin antes resucitar al capitán en una revista semanal. A pesar de los vaivenes, El Capitán Trueno siguió presente en aventuras puntuales hasta 1993. En 2010, tras 17 años sin aventuras, Ediciones B (La propietaria actual de los derechos) publico un nuevo álbum titulado El último combate en el que se narraba la muerte del personaje.

Más allá del papel

El capitán Trueno traspasó las fronteras del papel, inspiró canciones, quizá la más famosa sea el tema que llevó al grupo Asfalto a las principales listas de la radio. Miguel Bosé también le cantó al aventurero que, por edad, seguro que le habrá acompañado en su infancia. Nuestro héroe puede presumir de haber protagonizado una serie de sellos que emitió correos en 1995, de haber cedido su nombre al callejero madrileño, de ser protagonista de juegos de mesa, incluso, de tener una Asociación de Amigos del capitán Trueno.

Lo que no se le ha dado tan bien ha sido el Séptimo Arte. A principios de la década de los 90, Juanma Bajo Ulloa intentó dirigir la adaptación de las aventuras del Capitán Trueno, el director vasco tenía entre manos un ambicioso proyecto que nunca vio la luz por falta de presupuesto. Años más tarde, Antonio Hernández dirigió El Capitán Trueno y el Santo Grial, convirtió a Sergio Peris-Mencheta en el protagonista de una historia rodeada polémica que pasó sin pena ni gloria por las pantallas españolas.

  • La exposición El capitán Trueno. Tras los pasos del héroe permanecerá en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (Marqués de Casa Riera, 2) hasta el 27 de enero.
  • La muestra resulta una visita imprescindible para nostálgicos y para acercar a los más pequeños al universo del cómic y a la historia.