El Palacete donde Ramón y Cajal vivió los últimos 23 años de su vida, en la calle Alfonso XII, 64, se va a transformar en viviendas de lujo. Aunque la fachada está protegida por el Ayuntamiento de Madrid, el edificio no pertenece al Estado, por lo que las súplicas de asociaciones ciudadanas porque este se haga cargo del mismo y lo convierta en una casa-museo no han llegado a buen puerto y este martes 14 de junio han recibido una respuesta negativa.

Fuentes del ministerio de Cultura han asegurado que es competencia de la Comunidad de Madrid y que le corresponde a ésta la adopción, en su caso, de las distintas medidas de protección del edificio. En declaraciones a este periódico han asegurado que “no es responsabilidad del Estado que se produzca una obra en un bien privado cuando no hay riesgo de expolio”. Mientras, la plataforma change.org, ha recopilado más de 4.400 firmas, entre las que se encuentran las de grandes científicos, para que se paralicen “inmediatamente” las obras, “expropien la casa” indemnizando a sus actuales dueños y le otorguen “todas las protecciones necesarias”.

Nosotros, como Comunidad de Madrid, no podemos comprar el edificio y realizar una casa-museo”

En cambio, desde la Comunidad aseguran que su única competencia es la de “mantener el patrimonio”. “En ningún caso nos encargamos del uso que se haga en el interior de este”, asegura Paloma Sobrini , directora general de Patrimonio de la Comunidad. “Tampoco entiendo el revuelo. Siempre fueron viviendas, ahí vivían sus hijos y luego sus nietos. Se trata de un edificio de protección baja, no es ni un BIC (Bien de Interés Cultural), ni un BIP (Bien de Interés Patrimonial); por lo que lo único que podemos hacer es decirle al Ayuntamiento que lo incluya en el catálogo de elementos protegidos, donde ya se encuentra, y velar por dichos elementos, como la fachada, la escalera o el patio”, añade.

Según Sobrini, “hay mucho desconocimiento sobre este tema”. “Nosotros, como Comunidad de Madrid, no podemos comprar el edificio y realizar una casa-museo, no entra dentro de nuestras competencias. Tendría que ser un particular o una fundación que en un acto precioso quisiera realizar una casa-museo sobre Ramón y Cajal”, alega. Y asegura que “la vivienda se encontraba en condiciones malísimas, el patio era casi un vertedero. Estaba totalmente descuidada”.

Si tanto les molesta lo que estamos haciendo que la compren ellos”, dice uno de los nuevos propietarios

Por su parte, Óscar Pedraza, uno de los nuevos propietarios de la vivienda, asegura que se la compraron a los nietos de Ramón y Cajal. “Ellos vivían ahí y la casa se estaba cayendo a pedazos. No la habían arreglado y era su obligación rehabilitarla”, asegura y añade que “ya les puso una multa el Ayuntamiento de Madrid y antes de que llegase la segunda la vendieron”.

Él, junto a otros socios, pretenden construir apartamentos de lujo. “Sin tocar la fachada, sólo restaurar el interior. No podemos tocar las escaleras, ni la entrada de carruajes, están protegidas por el Ayuntamiento. Ni siquiera el color del edificio”. Y desde hace meses ya cuelga un cartel con sus intenciones. Se trata de una urbanización que acogerá un piso en cada planta, tendrá 17 plazas de garaje, un jardín vertical, zonas verdes y gimnasio. En su página web, además, cuentan la historia del edificio como reclamo para sus clientes y aseguran la protección de la fachada. “Rehabilitada respetando la estructura original y utilizando acabados con las características de los originales”, alegan.

Imagen del acabo del edificio tras la rehabilitación que están realizando.

Imagen del acabado del edificio tras la rehabilitación que están realizando.

“Estamos haciendo lo que su familia no ha hecho, mantener el edificio, que estaba a punto de caerse”, asegura Pedraza, quien considera que las críticas vienen “de la envidia”. “Ya les digo que si tanto les molesta, que la compren ellos”, añade.

A la pregunta de El Independiente de por cuánto habían adquirido el inmuebles, Pedraza asegura no saberlo. “Los pisos tampoco sé a cuánto se van a vender”, afirma. Lo que sí confirma es que no se cambiará la distribución ni el número de viviendas. “Se mantendrán las originales”.

Plano de los pisos que se están construyendo en el Palacete.

Plano de los pisos que se están construyendo en el Palacete.

Por su parte, el Grupo Mixto, en concreto el senador Carles Mulet, uno de los defensores de evitar este proyecto urbanístico, asegura que “este inmueble es el sitio ideal para instalar una casa-museo con el legado Cajal y que ha sido presentado ante la UNESCO para ser declarado Patrimonio Mundial”. Considera que la oportunidad que se pierde es única, y que si no se lleva a cabo será “una vergüenza absoluta” para el Estado y para los gobernantes, que “demostrarán un desprecio total hacia la ciencia y la cultura”.