Lleva casi 70 años al lado de Isabel II, en su papel de consorte de la Reina de Inglaterra. Este 2 de agosto pone punto y final a su trabajo como monarca, lo hace jubilándose a los 96 años y con un último acto oficial que ha congregado a decenas de periodistas.

El Duque de Edimburgo tomó la decisión hace meses. Lo hizo por problemas de salud, por cansancio. Su último día «laboral» ha consistido en acudir a un desfile benéfico en el interior del Palacio de Buckingham. Lo ha presidido como capitán general de los infantes de Marina reales. Según la prensa británica, su adiós no ha sido casualidad. Felipe de Edimburgo siempre ha presumido de ser militar y de haber participado en la Segunda Guerra Mundial.

Más de 22.000 actos

Asi, con un acto de lo más emotivo, eFelipe se ha despedido después de presidir 22.000 actos.  A pesar de la emoción del Duque en su adiós seguirá acudiendo a actos oficiales acompañando a la reina, quien le define como su «fortaleza y soporte». El día ha estado marcado por la lluvia, obligando a Felipe a lucir abrigo y gorro de bombín.

Durante los últimos meses el príncipe ha visto muy afectada su salud, teniendo que ser ingresado a finales de junio por el tratamiento de una infección y varias dolencias, que ha acarreado durante los últimos tiempos, siendo el viaje de Estado de los Reyes de España a Reino Unido su última aparición más mediática. Ahora a sus 96 años se centrará en su descanso y recuperación, permaneciendo siempre al lado de la reina más longeva de Europa y disfrutando de sus grandes pasiones, como las carreras de caballos o la lectura.