“Dado el clima actual en torno a la agresión sexual y las denuncias que se vuelven más públicas cada día, al mostrar este trabajo a las masas sin proporcionar ningún tipo de aclaración, el MET apoya, quizás involuntariamente, el voyeurismo y la objetivación de los niños”. Así comienza la petición firmada por más de 8.000 personas que han pedido que el cuadro Thérèse Dreaming, de Balthus, se retire del MET o que, por lo menos, se explique la reputación del pintor polaco, acusado de sentirse atraído por niñas menores de edad.

“El artista sentía atracción por las niñas y se puede argumentar perfectamente que esta pintura idealiza la sexualización de un niño”, escribe Mia Merrill, la neoyorquina que comenzó con está petición en Care2 el pasado 30 de noviembre. Merril asegura que no quiere que la obra sea “censurada, destruida o nunca más vista”, aunque pide que no se le de tanta visibilidad y que se explique los “antecedentes” del artista.

El MET se ha negado a retirar la obra y su director, Kenneth Weine, ha asegurado que “momentos como este brindan una oportunidad para la conversación, y el arte visual es uno de los medios más significativos que tenemos para reflexionar sobre el pasado y el presente y observar  la continua evolución de la cultura través de una discusión informada y siempre con respeto por la expresión creativa”.

No es la primera vez que las obras de Balthus han sido objeto de polémica. El Museo Folkwang en Essen en 2014 canceló una exhibición del artista que incluía fotografías de desnudos de una modelo de menor de edad, citando “consecuencias legales”. Aunque su director aseguro que no habrían tenido este problema si se tratase de pinturas o esculturas.