Se han consagrado dando voz a esos músicos arrumbados por el paso del tiempo, aquellos que en su día disfrutaron de reconocimiento y que han tenido la mala fortuna de caer en el olvido del pueblo. Dúo Cassadó, formado por el violonchelista Damián Martínez Marco y la pianista Marta Moll de Alba acaban de editar Rojo, un nuevo disco que incluye la primera grabación de Fantasía española, una composición de Ernesto Halffter, fechada en 1952 y dedicada a su amigo el violonchelista Gaspar Cassadó. Fantasía española es una obra maestra del patrimonio musical español que cohabita en este disco con la Saeta perteneciente a la Sonata en la menor del propio Cassadó y con obras de Shaporin y Nikolai Miaskovsky.

“Para elegir nuestro repertorio, buceamos entre partituras de músicos desconocidos hoy, pero que en vida estuvieron al nivel de Rachmaninov o Rubisntein”, explica Marta Moll.

Confiesa la pianista que el título del disco surgió al aunar las dos culturas que conviven en él. “El rojo es sinónimo de pasión y queríamos transmitir nuestra pasión por la música. Además en la cultura rusa el rojo está asociado a la belleza, por eso la Plaza Roja de Moscú”.

Desde que Dúo Cassadó comenzara su trayectoria en el año 2000 la evolución de sus integrantes ha sido constante. «A nivel interpretativo hemos ido creciendo en matices, en precisión, en la manera de pensar, en espontaneidad, en improvisación y en entendimiento», confiesa Moll.

En su día se comprometieron a divulgar la música clásica española y a contagiar su emoción al público. Están convencidos de que la música clásica debe pertenecer a todo el mundo. “Es una necesidad del ser humano”, matiza Moll.

El Dúo Cassadó ha paseado su sonido por países como Francia, Jordania, Egipto, Portugal, Colombia, Israel o Canadá. «Intentamos compartir nuestra visión honesta, sincera y siempre sensible de la lectura de una partitura. No siempre buscamos la parte elevada porque la música también es muy terrenal».

Aunque los idiomas y los prejuicios nos alejen, la música tiene el poder de unir”

Por eso no les importa actuar tanto en entornos íntimos como en grandes estadios. “El vínculo que tenemos todos los seres humanos es la música. Siempre une, aunque no nos conozcamos. Nosotros viajamos por todo el mundo y aunque los idiomas y los prejuicios nos alejen, la música tiene el poder de unir”.

Se han empeñado en dar visibilidad a la música española. «Cuando viajamos a otros países siempre tocamos música española y gusta muchísimo, por eso nos llama la atención que aquí no esté lo suficientemente valorada».

Moll no entiende por qué la música clásica está considerada un producto elitista. “No puedo aceptar que algo tan puro y tan antiguo esté destinado para unos pocos. La música no exige más que la escucha, hay que sentirla, no es necesario ejercer un juicio o tener una opinión. Todos llevamos dentro el habla, eso ya implica una musicalidad. Cuanto más sepas de música, quizá la disfrutes más, pero en el fondo la música es un lenguaje muy directo. Yo siempre recomiendo lo mismo, sentarse sin prejuicios y dejarse llevar”, concluye.