Millones de brasileños salieron a la calle en de Río de Janeiro y Sao Paulo durante todo este fin de semana para dar el pistoletazo de salida al carnaval. En los célebres blocos (así se llaman los desfiles) no faltaron las reivindicaciones sociales y políticas. Brasil vive una grave crisis política después de la condena que podría mermar las aspiraciones de Lula da Silva de volver a la presidencia del país.

El carnaval de rua se extenderá hoy a las mayores urbes del país, cuando aún falta una semana para que inicie oficialmente la fiesta más importante e internacional del país. Río y Sao Paulo albergaron entre el sábado y este domingo más de 200 blocos de carácter espontáneo, informal y gratuito. Una tradición nacida en el siglo XIX que al lo largo del tiempo no ha perdido fuelle.

Un perro disfrazado en el carnaval de Río

Un perro disfrazado en el carnaval de Río

Casi medio millón de personas, según datos oficiales, llenaron el centro de Río. Hasta las mascotas tuvieron su propio espacio: decenas de estos animales fueron disfrazados por sus dueños y desfilaron hoy por la playa de Copacabana. Muchos manifestantes clamaron contra el presidente de Brasil, Michel Temer y su programa económico de corte liberal, especialmente contra la polémica reforma de las pensiones, que se votará este mismo mes en el Congreso. La frase «Fora Temer» (Fuera Temer) se pudo ver escrita tanto en carteles como en la piel de algunos de los participantes, mientras que otros optaron por protestar contra la subida del impuesto predial y territorial urbano.

Sao Paulo, la mayor ciudad del país, también se vistió de precarnaval. Con un cielo que amenazaba lluvia, cientos de miles de personas cantaron y bailaron sin complejos en desfiles que también se vistieron de protestas contra el conservadurismo, Sin embargo en todo momento la tónica fue de fiesta, diversidad, gozo, alegría, música, disfraces y muchos kilos de purpurina.