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El periodista Andrés Gil será propuesto como nuevo presidente de RTVE

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El periodista Andrés Gil será propuesto como nuevo presidente de RTVE
Andrés Gil

Andrés Gil

Resumen:

El periodista y jefe de política de eldiario.es Andrés Gil será el nuevo presidente de RTVE tras un acuerdo entre PSOE y Podemos. El periodista ha sido propuesto por el partido de Pablo Iglesias, después de que este vetase varias veces a Arsenio Escolar, candidato de Pedro Sánchez.  

Andrés Gil, periodista y jefe de Política de eldiario.es, será propuesto como presidente de RTVE tras un acuerdo entre PSOE y Podemos, según ha confirmado este viernes el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. «Parece que finalmente el acuerdo será con Andrés Gil. En la negociación ha habido una cuestión que ha quedado clara desde el principio: TVE tiene que dejar de ser un aparato de propaganda del partido que gobierne», ha afirmado Iglesias en una entrevista en Antena 3.

Andrés Gil, quien antes de formar parte de la redacción de eldiario.es trabajó en El País y en Prisa Revistas. Fue fundador y subdirector del desaparecido diario ADN y colaborador de la Cadena Ser, concretamente en La ventana, el programa vespertino que actualmente dirige Carles Francino.

Gil ha sido propuesto por el partido de Pablo Iglesias, después de que éste vetase varias veces a Arsenio Escolar, candidato de Pedro Sánchez. Y después de que en los pasillos de RTVE el primer nombre que sonara fuera el del Fran Llorente, ex director de Informativos en la época de Zapatero.

El presidente de RTVE debe ser alguien que sepa de gestión puesto que tendrá que manejar un presupuesto de 346 millones

El cargo de presidente de RTVE es un caramelo al que quieren acceder todos los partidos. Un cargo institucional y político que necesita a alguien que sepa de gestión puesto que tendrá que manejar un presupuesto de 346 millones de euros. Con tanta lucha por el control del puesto, no parece que la situación de la Corporación vaya a cambiar. Los actos hablan más que las palabras. Una batalla política como la que se está viviendo sólo augura un giro a la izquierda de RTVE, nada de alcanzar la independencia y la objetividad deseada. Cierto es que al nuevo presidente habrá que darle los 100 días de rigor antes de valorar su gestión, pero esto es lo más parecido a un déjà vu.

Los trabajadores de la corporación están pidiendo a gritos una renovación y lo manifiestan en lo que han bautizado como viernes negros. Justo hoy se cumple él décimo desde que se iniciaron las protestas. Se trata de una campaña promovida por el colectivo de Mujeres trabajadoras de RTVE, que a través del hashtag #AsíSeManipula denuncia en las redes sociales los múltiples casos en los que se censura y tergiversa la información ofrecida a los espectadores. Para reflejar su malestar, cada viernes se visten de negro no solo en los platós sino también en las redacciones. Los trabajadores de RTVE han recibido el apoyo de otros compañeros de profesión y de profesionales de otros sectores.

Elección compleja

La elección de la nueva cúpula de RTVE es el resultado de un complejo entramado legal. Para empezar, ya está en marcha un concurso público para la elección del nuevo consejo, pero con dificultades para arrancar. PP y Ciudadanos pactaron el control del Comité de Expertos y se garantizaron siete de los 13 puestos ante la protesta de PSOE y Podemos que se quedaban con tres y dos representantes respectivamente, a los que habría que sumar el de libre disposición. El Comité de Expertos es una especie de sanedrín encargado de decidir quién está cualificado para ser elegido presidente de RTVE y el que se supone decidirá cómo se forma el nuevo Consejo de Administración. Para evitar este bloqueo, la semana pasada el Gobierno aprobó un Real Decreto para la elección de una dirección provisional. El PP rechaza ese decreto y ha anunciado que lo recurrirá ante el Tribunal Constitucional.

La mayor dificultad para el PSOE es que debe conseguir una mayoría absoluta para convalidar ese decreto y la votación de convalidación será posterior a la elección de la presidencia, lo que puede provocar un conflicto legal.