Miembros de la Junta Directiva de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) mueven ficha para derrocar a su presidente, el músico José Ángel Hevia, tras el episodio de la semana pasada, cuando el gaitero abandonó la reunión de su dirección al grito de «Que os follen», según adelantó el pasado martes El Independiente. El dirigente, que lleva en la Presidencia desde el mes de noviembre, se vio obligado después a disculparse a través de este mismo medio.

La directiva de la Sociedad de Autores ha movido ficha este mismo viernes, cuando uno de sus miembros ha presentado una moción de censura contra Hevia, que lleva apenas tres meses en el cargo. La actitud «dictatorial», la «gestión desastrosa» y su intento por «acabar» con el secretario general de la SGAE y con su Comisión Deontológica  -que le habóa señalado como responsable de un posible conflicto de intereses- son los principales motivos que esgrimen en su contra. A esto se suma el escándalo de la semana pasada, cuando no dudó en insultar a los miembros de su dirección después de que rechazaran sus propuestas, según desveló este medio. El gaitero se disculpó a través de este periódico y negó rotundamente haber amenazado a los miembros de la dirección, como algunos de ellos relataron.

La moción de censura se ha presentado tras la reunión de la comisión permanente, en la que Hevia se ha negado en rotundo a dimitir

La moción de censura se ha presentado este viernes 15 de febrero, horas después de que se haya celebrado la comisión permanente de la Sociedad, cuando algunos de sus miembros han pedido abiertamente la dimisión de su presidente, un extremo al que Hevia se ha negado en rotundo. Después de esta negativa, el miembro de la Junta Directiva, Clifton J.Williams, vicepresidente del Colegio Editorial de la SGAE, ha presentado un escrito pidiendo al gaitero la convocatoria de una Junta Directiva Extraordinaria para llevar a cabo una moción de censura contra su persona y la elección de un nuevo presidente, además del cese y la elección de la nueva ejecutiva de la entidad -el llamado Consejo de Dirección de la SGAE-.

Gestión ‘desastrosa’

Hevia podrá ahora convocar a su Directiva por voluntad propia para llevar a cabo la moción, aunque la convocatoria sólo es obligatoria si consigue el respaldo de la mayoría absoluta de la Junta, es decir, de 18 de los 35 miembros. Una cifra fácilmente asumible si se sumaran a la iniciativa los demás miembros del Colegio Editorial al que pertenece Williams y consiguiera el apoyo de  los colegios de Gran Derecho y Audiovisual. En los próximos días los integrantes de la directiva podrán adherirse a esta petición y forzar a Hevia a asumir su posible cese.

La gestión del gaitero en los últimos tres meses ha resultado «desastrosa» para la Sociedad, según relatan fuentes conocedoras. El pasado diciembre, poco después de su llegada, Hevia introdujo un sistema de reparto económico de los derechos de autor que fue rechazado por la Asamblea de la SGAE, formada por todos sus socios. El intento del músico de implantarla pese al rechazo del máximo órgano de decisión llevo al ministerio de Cultura a paralizar el reparto de las pagas, apuntando a la posible arbitrariedad de esta distribución. La situación ha llegado a un extremo y desde la sociedad relatan que el «cúmulo» de circunstancias obligan a intentar que Hevia «no se perpetúe en el poder».

Según otras fuentes, “la SGAE no se merece un Presidente que no consigue aprobar la reforma estatutaria exigida por la Ley, que se niega a asumir lo dictaminado por la Asamblea sobre el reparto de derechos de 2018, que está inmerso en conflicto de intereses y que está relacionado con la trama de “La Rueda” investigada en la Audiencia Nacional”, añadiendo que “Hevia no vela por los intereses generales de los creadores, sino solo por los suyos y los de las televisiones”.

La moción de censura podría acabar con la andadura de Hevia en la presidencia: la Junta de Dirección Extraordinaria podría destituirle de su cargo y elegir a su sucesor. Todavía no hay consenso en los nombres para suceder a Hevia, pero en caso de no haber acuerdo, la dirección tiene un mes para elegir al próximo presidente, según los estatutos de la SGAE. Mientras tanto, sería el juntero de mayor edad, Fermín Cabal, que asumiría la presidencia interina la entidad.

No es la primera vez que la SGAE vive en su seno una moción de censura. En septiembre de 2017 el presidente José Miguel Fernández Sastrón se enfrentó a otro examen a su gestión. En aquella ocasión, la mayoría de la Junta Directiva votó a favor de que se celebrara el debate sobre su continuidad, pero en las votaciones solo 18 se manifestaron a favor de su destitución frente a 20 que le apoyaron. En esta ocasion, Hevia ha conseguido en tiempo récord ganar la animadversión de una gran parte de la dirección, a la que acabó insultando en su última reunión después de perder una votación.