Danae Boronat (Tarragona, 1985) ha escrito su nombre en la historia del periodismo español. En el mismo momento en que el fútbol femenino parece irse abriendo camino a pasos agigantados, esta tarraconense de 34 años ha cumplido un sueño: retransmitir el pasado 12 de mayo el Atlético de Madrid – Sevilla, convirtiéndose en la primera mujer que logra retransmitir un partido de Liga en la televisión española y abriendo la veda para que cada vez más mujeres «sean valientes» y se abran hueco en el periodismo deportivo de nuestro país.

Danae lleva toda una vida dedicada al fútbol. De pequeña jugaba por diversión en un pequeño equipo femenino de su barrio. Los clichés de la época la llevaron a pasar de la práctica a la teoría y desde los 17 años se dedica al periodismo deportivo. Empezó retransmitiendo en una radio de barrio, en la de Sant Pere i Sant Pau de Tarragona, donde narraba los partidos del equipo de su vida, el Nàstic de Tarragona.

Cuando el Nàstic subió a Primera -después de 56 años sin hacerlo- se generaron más puestos de trabajo y Danae estuvo siempre en la primera fila de un mundo con escasa presencia femenina. Pasó por RNE, Onda Cero, 13TV y Deportes Cuatro, donde batió su propia marca convirtiéndose en la primera mujer en presentar el informativo deportivo más visto del país.

Ahora es presentadora de beIN LaLiga y Movistar Liga de Campeones pero aspira a mucho más. El deporte siempre ha estado impreso en su ADN. En él ya ha roto barreras y, asegura, piensa seguir haciéndolo.

Pregunta.- Has hecho historia en el periodismo de este país. La primera mujer en España en narrar un partido de Primera División, ¿cómo sienta esa afirmación?

Respuesta.- Suena fuerte. Llevo días en las nubes y sigo sin creerlo. Es haber cumplido un sueño. Por supuesto que es un orgullo y te hace ilusión, pero lógicamente habla de lo mal que está aún este escenario para las mujeres y lo lejos que estamos todavía de la igualdad real. La comunicación deportiva es uno de esos ámbitos en los que aún se pone trabas a las mujeres y, por ello, es bonito que haya pasado esto y me hayan dado la oportunidad de narrar un partido de tan altísimo nivel. También es cierto que soy la primera en hacerlo en televisión, pero en radio ya ha habido muchas, lo que denota que estamos avanzando porque las mujeres cada vez nos vemos más capaces y más respaldadas. Pero queda muchísimo, lógicamente.

P.- ¿Cuánto llevabas detrás de este objetivo?

R.- La verdad es que nunca me lo había planteado hasta hace pocos meses. Era algo que sí tenía en mente desde que cantaba los goles para el Carrusel de Onda Cero. A mi me encantaba y no me daba ninguna vergüenza hacerlo. La cabina en la que lo hacía era abierta, con lo cual me escuchaba medio campo, pero me daba igual (risas). Pero claro, no tiene nada que ver cantar goles con retransmitir todo un partido. Era un gran reto, pero aquí estamos.

P.- Pero cuando te lo empezaste a plantear eras consciente de que ibas a ser la primera si lo lograbas.

R.- Sí, completamente. En realidad todo surgió por ahí, porque empecé a pensar que el fútbol femenino por fin estaba comenzando a despegar y ser reconocido como se merece y pensé: ¿por qué una mujer no puede narrar fútbol? Pensé que sería bonito que hubiese mujeres narrando no solo fútbol femenino, sino también masculino. Tengo experiencia en ello y además me encanta. ¿Por qué no? Pensé que sería una muy buena forma de abrir la veda al resto, porque tengo muchas compañeras que me han dicho que serían incapaces de hacerlo y yo les pregunto ¿pero lo habéis intentado? No lo puedes saber hasta que no lo haces.

P.- ¿Y fue una propuesta de la cadena o fuiste tú quien se lanzó?

R.- Cuando empecé a plantearmelo yo no dije nada a nadie. Me puse a practicar y lo proyecté como un reto personal. Pensé en muchas ocasiones que quizá no estaba preparada y capacitada para ello, pero me sobrepuse a mis miedos. Ya no podía esperar más, y cuando me vi algo más suelta me atreví a decirle a un compañero que si quería escucharme para que me diese su opinión. Poco a poco fui cogiendo más seguridad hasta que me atreví a decírselo a los jefes y bueno, lo acogieron de forma positiva. No me lo dieron de entrada, sino que tuve que hacer varias pruebas durante otros partidos antes del gran momento, y parece ser que les gustó porque aquí estoy.

La comunicación deportiva es un ámbito en que se siguen poniendo trabas a las mujeres, pero cada vez estamos más respaldadas

P.- Llevas años de experiencia en el periodismo deportivo, pero nunca te habías enfrentado a un reto de estas características. ¿Qué te resultó más complicado?

R.- Me sentí un poco extraña con el VAR. Hubo un gol anulado por este motivo, y fue algo muy delicado. Yo había retransmitido partidos, pero no contralaba el VAR. No sabes cuándo tienes que parar de cantar el gol y me puse muy nerviosa. Pero los compañeros me tranquilizaron y me dijeron que lo había hecho bien y que igual que un jugador para inmediatamente de celebrarlo, los periodistas paran de cantarlo. Pero es una sensación rara. Ahora me voy mentalizando de que lo más complicado de una retransmisión no son los goles, sino la capacidad de mantener el ritmo durante 90 minutos. Hay que mantener un buen tono para no aburrir. Ser exagerado y dar voces para cantar un gol lo puede hacer mucha gente, pero mantener un vocabulario rico y diverso y entablar un diálogo con el comentarista que enganche al espectador durante casi dos horas es verdaderamente lo complicado.

P.- El primer gol que retransmites en un partido de Primera llega de rebote. ¿Cómo fue esa sensación?

R.- Fue totalmente inesperado. Me pilla desprevenida. Creo que fue el momento más complicado de toda la retransmisión. Me faltó agilidad, me salió un «oooh» de repente, que no sería lo más académico, digamos (risas). No pasará a la historia como la mejor retransmisión de un gol, pero poco a poco fui cogiendo ritmo. El mejor momento llegó con el gol de Sarabia en el minuto 69. Ahí me noté mejor, quizá porque me fui soltando y porque el partido se aceleró y se puso mucho más entretenido, lo que hace que el narrador también se venga arriba. Lo acabé disfrutando mucho.

Lo más complicado de una retransmisión es mantener durante 90 minutos un ritmo que enganche al espectador

P.- Hablabas de desigualdad y de las trabas que sufren aún las mujeres en el fútbol en general y en el periodismo deportivo en particular. ¿Por qué ha tardado tanto la televisión en España en poner a mujeres al frente de una retransmisión de fútbol de categoría?

R.- España no es distinta a otros países. Alemania, que presume de ser un país avanzando, solo tiene a una mujer en la radio y televisión públicas narrando; también hay solo una en Francia, y no desde hace mucho. Es un mal endémico que creo tiene dos patas. Por un lado tienen la culpa los responsables de los medios, que no han visto ni la necesidad ni la idoneidad de proponer a una mujer para narrar un partido de fútbol; y por otra las propias mujeres. Yo he conocido a muchas mujeres periodistas, y ninguna me ha dicho que quería narrar. No sé si es porque al no haberlo hecho nadie no te lo planteas o porque nos ha faltado valentía. Sabes que te expones más, que te van a criticar. Sé que muchas lo han descartado por comentarios que aseguran que hasta desagrada el tono de voz femenino porque es demasiado agudo respecto a lo que están acostumbrados en fútbol. Y el machismo de esta sociedad hace también que muchos, sin escucharme, me critiquen porque una mujer se atreva a narrar fútbol.

El machismo de esta sociedad hace que muchos, sin escucharme, me critiquen porque una mujer se atreva a narrar fútbol

P.- Profesionalmente hablando, ¿qué diferencias podrían existir entre una retransmisión hecha por un hombre y otra por una mujer, aunque tengamos menos referentes para comparar?

R.- A mi juicio ninguna. Hay un método para narrar partidos. Cada maestrillo tiene su librillo y cada narrador tiene su método, sus particularidades y su sello. Pero por el hecho de ser personas distintas, no por razón de género. La narración no tiene género. Las mujeres llevan años narrando natación sincronizada o gimnasia rítmica. Estoy segura que la gran Paloma del Río podría narrar un partido de fútbol si, lógicamente, cuenta con el conocimiento. Pero, como a muchas otras, supongo que no le han dado la oportunidad.

P.- Se puede decir sin temor a equivocarnos que el periodismo deportivo, como otros muchos ámbitos, es aún un mundo de hombres.

R.- Rotundamente sí. Pero es cierto que cada vez menos. Por suerte estamos avanzando al mismo nivel que la sociedad. Yo de pequeña quería jugar al fútbol, pero mi madre no me dejó. Solo escuchaba comentarios como «te vas a hacer daño» o «eso es cosa de chicos». Tenía un pequeño equipo en el pueblo, pero nunca llegué a jugar de forma regular porque se veía como algo raro, y a mi me mandaban a bailar. Pero ahora está mucho más normalizado el fútbol femenino. Y a las mujeres también les apetece formar parte de las redacciones deportivas, hacer un periodismo que siempre había sido principalmente de hombres e, incluso, para hombres. Pero eso también ha cambiado. El Barça creo que tiene un 70% de socios hombres y un 30% de socias mujeres. Y estoy segura que, quizá dentro de 20 años, será de un 60%/40%. Se avanza lento, sí. Pero la cuestión es avanzar.

De pequeña quería jugar al fútbol, pero solo escuchaba comentarios como ‘te vas a hacer daño’ o ‘eso es cosa de chicos’

P.- ¿Cómo de grande es el techo de cristal en el periodismo deportivo?

R.- ¿Has visto a alguna mujer que dirija un programa deportivo de referencia? Es un coto, como tantos otros, cerrado a los hombres. En el periodismo deportivo no hay un techo de cristal, hay un techo de hormigón armado. Yo no aspiro a ser presentadora de televisión durante muchos años porque la lógica te lleva a pensar a que va a entrar gente más joven. Y yo aspiro a dirigir una redacción de deportes, ¿por qué no? Tampoco ha pasado hasta ahora. Nunca un periódico deportivo ha tenido una directora mujer o una redactora jefa mujer. Pero las habrá. Yo quiero tener un cargo con hombres bajo mi responsabilidad y que eso sea una cosa natural.

P.- Estás acostumbrada a compartir espacio de trabajo con -bastantes- más hombres que mujeres y te diriges hacia una audiencia donde la mayoría aún es masculina. ¿En algún momento te has sentido incómoda por razón de tu sexo?

R.- Yo he tenido suerte, y es que nunca me ha preocupado compararme con otros compañeros que estaban a mi nivel. En mi caso no ha existido brecha salarial, al menos que yo sepa. Pero por supuesto que he vivido situaciones incómodas. He viajado durante cinco años por los campos de fútbol, y es asqueroso escuchar ciertos comentarios provenientes de la grada. Es que tienes que aguantar auténticas barbaridades, con piropos o menosprecios muy desagradables. Es lamentable, pero es la sociedad que tenemos.

Es asqueroso escuchar ciertos comentarios de la grada, aguantar auténticas barbaridades muy desagradables

P.- ¿Te ha pasado en tu entorno laboral?

R.- Pues sí. Más de una vez en alguna tertulia deportiva también he tenido que hacer oídos sordos al comentario de algún compañero que ha intentado menospreciarme o dejar entrever que tú sabes menos que él de fútbol simplemente porque él es hombre y tú mujer. Aunque debo decir que son casos aislados y que por suerte no me he sentido discriminada negativamente durante mi carrera. Yo a partir de ahora voy a narrar lo que me echen. Ya he demostrado que no tengo miedo a esto, que obviamente no voy a pasar por delante de narradores hombres que son auténticos referentes por el hecho de ser mujer. Pero estamos dejando atrás los clichés, y eso es muy positivo tanto en los campos de fútbol como en la sociedad.