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‘Érase una vez Hollywood’: Tarantino se olvida de Charles Manson en pos del western

El noveno largometraje de Quentin Tarantino llegará a los cines españoles el próximo 15 de agosto.

Fotograma de 'Érase una vez Hollywood'

Fotograma de 'Érase una vez Hollywood'

Ha pasado exactamente medio siglo desde esa fatídica madrugada de agosto de 1969 en que la Familia Manson protagonizara uno de los crímenes más crueles de la historia. Personajes emblemáticos como la actriz Sharon Tate, que estaba embarazada, fueron masacrados por miembros de la secta californiana. El cineasta Quentin Tarantino aprovecha la ocasión para hacer llegar a los cines españoles el próximo 15 de agosto la historia de este trágico suceso.

Sin embargo, Érase una vez Hollywood se centra principalmente en la vida de Rick Dalton -interpretado por Leonardo Di Caprio-, una vieja gloria del cine western encasillado en el papel de malo de la película, y su doble de riesgo, amigo y chófer (ya que ha perdido el carnet por conducir borracho), Cliff Booth -encarnado por Brad Pitt-.

¿Por qué este largometraje, que debería centrarse en la historia de Charles Manson, es en realidad una película de vaqueros? El acabado Rick Dalton, apenado por el estado de decadencia en el que se encuentra su carrera, deambula por decorados y estudios sin encontrar un proyecto que llene el vacío de su interior. Su fiel amigo, que lleva ocho años sin un gran trabajo, le acompaña en una rutina que el actor diluye en alcohol.

Rick Dalton y Cliff Booth en 'Érase una vez Hollywood'

Rick Dalton y Cliff Booth en ‘Érase una vez Hollywood’

Algo que caracteriza a las superproducciones como esta es la posibilidad de recrear ambiciosamente escenarios sacados de otra época, en este caso, la década de los sesenta. Los personajes se pasean por un Hollywood de pequeños cines, mansiones con piscinas y antiguos ranchos ocupados por hippies. Tarantino combina secuencias del rodaje de la serie sobre el lejano oeste que protagoniza Rick Dalton con emocionantes paseos en los lujosos coches que el actor alquila en los que el director juega con la retroproyección.

Fotograma de Sharon Tate en 'Érase una vez Hollywood'

Fotograma de Sharon Tate en ‘Érase una vez Hollywood’

El largometraje presenta un Hollywood que es hogar de auténticas estrellas: Rick Dalton tiene como vecinos al cineasta Roman Polanski (Rafał Zawierucha), y a su mujer, Sharon Tate (Margot Robbie). Algo que se echa en falta en Érase una vez Hollywood es un mayor protagonismo de la aclamada actriz conocida por títulos como Yo, Tonya. La joven se codea con verdaderas personalidades del cine, y parece olvidar que ella también lo es. Su participación en la película queda relegada a un segundo plano. Sin embargo, algo que sí ha compensado esa falta de Robbie en pantalla es el guiño al largometraje de 1968 protagonizado por la actriz, La mansión de los siete placeres. Esta secuencia es enteramente suya.

¿Dónde está Charles Manson en esta historia? Charles Manson fue un criminal y sectario estadounidense que lideró la Familia Manson, un grupo culpable de los asesinatos de siete personas: Sharon Tate y otras cuatro personas en la casa de la actriz, de un matrimonio, Leno y Rosemary LaBianca. Manson fue el director de orquesta de unos crímenes que se efectuaron bajo sus instrucciones.

Si Margot Robbie queda relegada a un segundo plano, la relevancia de Manson en la película es aún menor. Las veces que el personaje aparece en pantalla parecen tratarse de unos easter eggs, esos famosos mensajes subliminales incluidos en las películas que solo entienden los más avispados, en lugar de ser la razón de la historia. Sus seguidores cuentan con una mayor presencia, aunque tampoco se desgrana demasiado acerca del funcionamiento de la secta. Resulta extraño que, en el homenaje a las víctimas de esa matanza de hace cincuenta años, apenas se mencione esto en el largometraje.

Charles Manson en 'Érase una vez Hollywood'

Charles Manson en ‘Érase una vez Hollywood’

En definitiva, Érase una vez Hollywood goza de los beneficios de una superproducción que tiene los recursos suficientes para recrear el Hollywood de la década de 1960 y disfrutar de un reparto de lujo, pero se echa en falta más profundidad en los crímenes cometidos por Charles Manson y la historia de Sharon Tate.

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