Blanca Fernández Ochoa junto a su hermano

Paco y Blanca Fernández Ochoa en una imagen de archivo EFE CreativeCommons

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Fernández Ochoa, la dificultad de los pioneros en el deporte

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Fernández Ochoa, la dificultad de los pioneros en el deporte

La familia de Blanca abrió España a los deportes de nieve

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¿Qué sería de los deportes de invierno en España de no ser por la familia Fernández Ochoa?

Obviamente, no hay una respuesta rápida y concisa para todas esas preguntas. Pero sí hay un punto en común: los Santana, Ballesteros, Nieto y Fernández Ochoa. Pioneros del deporte español como muchos otros. Como Fernando Martín, Carlos Sainz o más recientemente figuras como Lydia Valentín, Javier Fernández o Carolina Marín. Deportistas que derriban muros y abren nuevos caminos.

Hoy inspirar a las demás es moda, tú lo hiciste sola», ha escrito Emilio Sánchez Vicario

Eso fue precisamente lo que hicieron con la nieve los Fernández Ochoa. Primero Paquito, con su oro en slalom en los Juegos Olímpicos de Sapporo 1972. Y después su hermana Blanca, bronce en los Juegos de Albertville 1992. Blanca, que apareció muerta el miércoles en la sierra de Madrid tras 11 días desaparecida, fue además la primera deportista española en colgarse una medalla olímpica, meses antes de que empezasen a caer preseas en los Juegos de Barcelona. Los Fernández Ochoa pusieron el esquí en el mapa deportivo español.

«Pusieron a los deportes de invierno en los niveles más altos»

«Te has ido dejando la senda para tantas otras deportistas para llegar a la cima a la que tú llegaste. Hoy inspirar a las demás es moda, tú lo hiciste sola. La mujer deportista te debe mucho», escribió el ex tenista Emilio Sánchez Vicario en su cuenta de Twitter tras conocer la noticia.

María José Rienda es actualmente la presidenta del Consejo Superior de Deportes, pero antes fue una de las «hijas» de Blanca en el esquí. Ganadora de seis pruebas de la Copa del mundo, tuvo en la recién fallecida un ejemplo a seguir. «La victoria de Paco Fernández Ochoa y la medalla de Blanca pusieron a los deportes de invierno en los niveles más altos de la competición internacional de nuestro país», ha escrito en una columna para As. «Cuando se colgó el bronce, fue pionera en abrir un camino inexplorado. Fue impulsora del papel de la mujer en el deporte».

La dificultad del esquí, un escollo añadido

Ser el primero en cualquier campo siempre conlleva ciertos obstáculos. Los Fernández Ochoa empezaron a esquiar en una época en la que los  deportes de nieve estaban a la cola del interés público y mediático. Y llegaron a lo más alto superando adversidades. El esquí es un deporte caro que no está al alcance de cualquiera y en casa de los Fernández Ochoa no sobraban billetes. Pero encontraron una oportunidad para prosperar en Cercedilla y abandonaron la ciudad. Los padres empezaron a trabajar en un edificio de la Federación de Esquí: él, de gerente de la escuela; ella, de cocinera. Y ahí, en la nieve, crecieron Paquito, Blanca y el resto de hermanos.

«Como no teníamos dinero, mi madre les tejía guantes y calcetines y ellos se los iban intercambiando por el frío», recordó Blanca hace menos de un año en una  entrevista con el diario As. Algo había en los genes de esa familia, que terminó encumbrándose en un deporte tremendamente exigente.

Y es que el esquí requiere de unas capacidades físicas, técnicas y mentales tremendas. Es un deporte en el que el más mínimo error te manda al suelo y a casa. En el fútbol uno puede fallar tres goles a puerta vacía y perder veinte balones y aún así salir victorioso. Un tenista también se puede permitir el lujo de cometer errores prácticamente en cada juego. Ni que decir de los jugadores de baloncesto: la mayoría fallan más tiros de los que encestan. En el esquí nada de eso vale: te saltas una puerta y adiós; te caes al suelo y adiós. Y muchas veces descendiendo a más de 100 kilómetros por hora.