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Cuatro días en vilo por Blanca: crónica de una búsqueda que acabó en tragedia

La exesquiadora, que desapareció el pasado 24 de agosto, fue hallada este miércoles sin vida en la zona de La Peñota, en la sierra madrileña

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Cuatro días en vilo por Blanca: crónica de una búsqueda que acabó en tragedia
Un mapa con las rutas de búsqueda de Blanca Fernández Ochoa, en el puesto de mando de Cercedilla.

Un mapa con las rutas de búsqueda de Blanca Fernández Ochoa, en el puesto de mando de Cercedilla. EFE

Resumen:

El rastro de la exesquiadora Blanca Fernández Ochoa se esfumó el 24 de agosto. El de la primera mujer española en colgarse una medalla olímpica en unos Juegos de Invierno. El de una «tía sufridora» y «fuerte», como la definía su hermana Lola. Blanca, como su familia, era de Cercedilla, un pueblo donde eran queridos y donde su ‘gente de la nieve’ tiene hasta un museo. Fue justo ahí, tras el hallazgo de su coche, cuando este pueblo de la sierra madrileña se convirtió en el escenario de uno de los mayores operativos de búsqueda que se recuerda. Un despliegue con cientos de agentes, helicópteros, voluntarios y perros que, tras cuatro días rastreando un terreno de 3.500 hectáreas, ha concluido confirmando la tragedia: el hallazgo de su cuerpo sin vida en una de sus montañas.

Blanca, de 56 años, llevaba más de 30 años fuera del deporte profesional. Su nombre está estampado en la estatua que su fallecido hermano ‘Paquito’, también campeón olímpico, tiene en una de las calles principales de Cercedilla. La deportista se casó y divorció dos veces y vivía con su hermana Lola en Aravaca. No atravesaba un buen momento personal. El 24 de agosto -en un principio se informó del día 23- la familia dejó de tener pistas de Blanca. Ella comentó a su hija Olivia que se marchaba unos días a caminar. Las cámaras de un supermercado la llegaron a grabar ese mismo día. La familia, al no tener noticias de ella en unos días, decidió denunciar la desaparición ante la Guardia Civil de Las Rozas, que trasladó la investigación a la Policía Nacional.

Búsqueda de Blanca Fernández Ochoa.

Búsqueda de Blanca Fernández Ochoa.

«MÁXIMA DIFUSIÓN. Blanca Fernández Ochoa ha desaparecido en Aravaca (…) viaja en Mercedes clase A de color negro». El tuit publicado por la Policía Nacional en su cuenta de Twitter amplió la noticia a escala nacional. Al día siguiente, el coche negro de la esquiadora se localizó en el aparcamiento de Las Dehesas, en el Valle de la Fuenfría. Vecinos y conocidos empezaron a buscar por la zona y la Policía dio paso a un gran dispositivo centrado en las montañas de la sierra madrileña. Ya en aquel momento se barajaba entre las hipótesis la desaparición voluntaria de la deportista. Una teoría que se ha mantenido con fuerza hasta el último día. Según fuentes policiales, la hipótesis se respaldaba en el hecho de que Blanca manifestó su intención de marcharse unos días a la sierra, como ya había hecho en otras ocasiones.

300 agentes policiales, decenas de voluntarios, helicópteros, drones y lanchas han participado en el dispositivo de búsqueda más grande que se recuerda

“Yo pensaba que conocíamos este monte porque Cercedilla es donde nos hemos criado», comentaba Lola a los periodistas. Ella, junto a otros miembros de su familia, colaboró en las labores de búsqueda. El operativo eligió un descampado entre árboles y junto a unos párquines para asentar el puesto de mando. Justo en frente, en una carretera que atraviesa la zona, lo hicieron los periodistas. 300 agentes policiales de la Guardia Civil y la Policía Nacional, un centenar de voluntarios, Bomberos y agentes forestales… La búsqueda abarcaba un terreno de 3.500 hectáreas. «Esto es grandísimo», explicaba el jefe de la Udyco de Madrid, José Antonio Rodríguez San Román. En concreto, el dispositivo se enfocaba desde Las Dehesas hasta el Puerto de la Fuenfría; desde Camorritos hasta la cumbre del Montón de Trigo -la zona más hacia el oeste- y, en el noreste, las montañas Siete Picos.

Cada mañana, el dispositivo decidía las 12 rutas para hacer a lo largo del día y que asignaban a unos u otros según el tipo de terreno. El voluntario Jaime Venegas, colaborador de la Escuela Municipal de Montaña de Guadarrama, explicaba que el del Valle de La Fuenfría es un terreno con «mucha jara baja» de medio metro y en el que era «imposible» encontrar algo sin conocerlo: «Se necesita mucha gente y gente especializada». Los Fernández Ochoa, tal y como explicó Lola, acudieron el lunes «eufóricos» pensando que sería un día «importante» en la búsqueda de Blanca, pero la jornada no aportó noticias sobre su paradero: «Creo que se refugió o se ha accidentado«, sostuvo Lola.

El desenlace de La Peñota

El martes fue el día de los Siete Picos. Unas montañas conocidas por Blanca y su familia, que superan los 2.000 metros de altura y con ciertos riesgos, como las grietas que se forman en el granito. Los Fernández Ochoa comenzaban el día animados y «enteros». El objetivo, también, era realizar batidas fuera de los caminos, «muy machacados» a esas alturas, como explicó Mercedes Martín, portavoz de la Guardia Civil. Esta vez, el dispositivo contó con varios drones que sobrevolaron los Siete Picos y con especialistas de alta montaña que las revisaron. “Ahí si que es fácil que alguien se pueda caer o accidentar o, simplemente, romperse una piedra y quedarse atrapado”, comentaba Javier Ortega, voluntario y conocedor de la zona. La mañana, el mediodía y la tarde avanzaban, pero por tercer día consecutivo, sin rastro de la medallista.

Las tesis apuntan a que Blanca, cuyo cuerpo se encontró deteriorado, pudo haberse suicidado, según fuentes de la investigación

«Los ánimos están perfectamente», decía en rueda de prensa el jefe de la Udyco. Era ya mediodía del miércoles. Cuarta jornada del operativo. La mañana había transcurrido con tranquilidad, pero pronto cambió la situación. Alrededor de la 13 horas, algunos vehículos y agentes se marcharon del puesto de mando. Poco después se conoció la noticia: el cuerpo sin vida de una mujer había sido hallado en la zona de La Peñota. Esa mujer, según adelantó Efe, era Blanca, y su cadáver estaba a pocas horas andando del lugar donde se encontró el coche. Fue un sargento fuera de servicio de la división cinológica de la Guardia Civil, acompañado por un amigo y por su perra Xena, el que localizó el cuerpo de la exesquiadora en una zona no cercana a elementos de riesgo, como grietas o riscos. Tras el descubrimiento, se acordonó el lugar y se avisó a la familia y a las autoridades judiciales.

La tesis que predominaba en esos momentos, según fuentes de la investigación, apunta al suicidio de Blanca como causa probable de su fallecimiento. Su cuerpo estaba deteriorado y no presentaba ningún golpe en la cabeza. El hecho de que no llevara encima su teléfono móvil o la vinculación que tenía con esta montaña respaldan la tesis del suicidio como causa de muerte, según precisan las mismas fuentes. Por su parte, la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid, no relacionó el cuerpo con la identidad de Blanca: «No podemos aún confirmar si se trata de Blanca hasta que las pruebas identificativas determinen que lo es sin ningún género de dudas». La autopsia concluirá en las próximas horas el motivo de la muerte de Blanca Férnandez Ochoa, tras cuatro días de búsqueda sin precedentes por las montañas de la sierra madrileña.