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Joaquín Phoenix logra que las armas sean lo menos peligroso de su 'Joker'

Fotograma de Joker

Fotograma de Joker

Lo peor de tener un trastorno es que no puedes dejar que el resto lo vea». Esta es una de las muchas frases que rondan la mente de Arthur Fleck, un marginado de la ciudad ficticia Gotham al que la sociedad parece haber dado la espalda: está diagnosticado de diferentes trastornos y es víctima de los recortes de los servicios sociales. A esto se le suma su imposibilidad de conseguir trabajo, ya que le consideran un «rarito». Sin embargo, ¿puede alguien tomarse la justicia por su mano cuando nadie le socorre? ¿Sería legítimo?

El Joker que interpreta Joaquín Phoenix llega envuelto en polémica. Mucho antes de ponerse maquillaje de payaso, ya existía el Joker. Podría decirse que el verdadero disfraz del antagonista de Warner es Arthur Fleck, un hombre enfermizo que deseaba convertirse en cómico, un sueño aparentemente normal. Como todo cómico, depende de la acogida que tenga entre el público, y todo se complica cuando Arthur no recibe por parte de la sociedad lo que él espera: que se rían de sus bromas y no de él mismo.

Lo cierto es que la película Joker no es un blockbuster al uso. Este largometraje de cine independiente traído de la mano de Todd Philips, su director, ha sembrado el caos en Estados Unidos en relación al uso de las armas. Lo que verdaderamente da miedo del personaje son las escasas escenas de violencia física que encierra su película en relación a otras (como las de superhéroes). La forma que tiene Todd Philips de contar el maltrato y abuso cala en el espectador sin necesidad de mostrarlo de forma detallada en todo momento. En lo que sí incide el director es en el ámbito psicológico. Lo que da más miedo del Joker no es que vaya armado, sino que engaña al resto haciendo creer que es una persona vulnerable, un marginado.

Joaquín Phoenix logra humanizar a un personaje que se ha convertido a sí mismo en fruto del mal. Sí, es una persona a la que han diagnosticado diferentes trastornos. También le ha tocado vivir en una sociedad en la que la salud mental está estigmatizada y poco cuidada por la sanidad pública -algo que no se aleja demasiado de la realidad-. Sin embargo, lo realmente terrorífico es su capacidad de convicción, cómo se introduce en el cerebro de las personas de su alrededor y las destruye desde dentro. Y si va armado, pues más fácil en un dos contra uno.

Desde su más tierna infancia, Joker o Arthur -como queráis, son la misma persona- fue duramente castigado por ser un «rarito» y considera que la única solución en caso de enfrentarse física o psicológicamente a una persona es ofrecer la misma respuesta. Y, al final, se pelea con aquellos que le impiden conseguir su objetivo: crear un mundo en el que él sea el autor de bromas que tienen gracia. El problema, de nuevo, es que solo a él le resultan graciosas.

¿Por qué es peligrosa el Joker? A pesar de que Todd Philips haya dicho en una entrevista que en su cinta trata temas «como la escasez de amor, traumas de la infancia y la falta de compasión» , no hay que olvidar que esta vida es la de un villano. Una víctima del bullying no puede convertirse en un asesino, y eso es algo que refleja el personaje Robert de Niro, que queda relegado a un segundo plano. Lo peligroso de Joker es que logra que el resto le vea como él quiere, y no como es en realidad.

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