El monumento que los toreros dedicaron al Dr. Fleming, y que se encuentra situado cerca de la Plaza de Toros de las Ventas, ha sido objeto de un acto vandálico. Si bien no ha sufrido ninguna mutilación, ni ha sido derribado como le ha pasado a las estatuas de otros personajes históricos, alguien ha pintado la palabra «asesino» con espray en la estatua del de la penicilina.

«Ni idea de quién es, pero si los toreros le han dedicado una estatua debe ser un facha de cojones. Pásame el espray, que se va a enterar», publica un usuario en Twitter. La estatua, erigida en 1964 «en agradecimiento de los toreros», está hecha en honor al inventor de la penicilina. Este colectivo le considera una especie de «ángel de la guarda», ya que su descubrimiento en 1928 fomentó la creación de un antibiótico que evitó la muerte de muchos toreros dañados con el asta de toro.

Bien es sabido que las vidas de los toreros corren peligro una vez que saltan al ruedo, pero una de sus principales preocupaciones era no ser embestidos, puesto que los cuernos de los toros están llenos de bacterias, y una herida profunda puede derivar en una infección que acabase con la vida del matador.

La Delegada de Cultura, Turismo y Deporte de Madrid, Andrea Levy, ha informado a través de su cuenta de Twitter que ayer mismo se procedió la limpieza del monumento de una persona que «solo descubrió la penicilina, que no es cura contra la estupidez». Por su parte, Arturo Pérez-Reverte escribió que «esto empieza a ser deliciosamente insuperable», comentario que nace a raíz de las múltiples estatuas que están siendo vandalizadas.