A Yolanda Díaz le «encantaría conocerla», sobre todo para guardar su contacto cuando la ministra de Trabajo y Economía Social precise de una doble, como Arnold Schwarzenegger en los últimos latigazos de Terminator. «Seguro que podemos llegar a un acuerdo para las escenas peligrosas», continuaba la gallega. Por fortuna, suerte, azar o destino, Díaz se topó con un vídeo en el que Inés de Miguel imitaba, de forma exacta, sus chascarrillos, voz, y frases clave. La conexión fue instantánea, aunque no fue la única parlamentaria que quedó prendada de su talento.

La joven cómica, que tiró de TikTok para viralizarse, recibe la repercusión que tuvieron sus imitaciones de políticos españoles «con mucha alegría», como afirma a El Independiente. Además de ganarse el aplauso de la izquierda y derecha españolas, De Miguel ha conseguido lo que pocos en este país: aunar a los polos opuestos del abanico sociopolítico nacional.

Inés de Miguel, imitando a Yolanda Díaz.

Rocío Monasterio, presidenta de Vox en la Comunidad de Madrid, también admitía que le encantaba la forma en la que la cómica la imitó. «Lo clava», comentó Monasterio en su cuenta personal de Twitter. Inés no se lo esperó, ni «la reacción de las políticas», ni el apoyo que recibió «de cómicos y periodistas que compartieron mis vídeos».

En pleno debate de la mujer en el gremio de la comedia, no sólo con la polémica generada en torno a la Chocita del Loro -que alegó que no contaba con más mujeres en su oferta porque no eran tan divertidas-, también con las controvertidas declaraciones de Florentino Fernández -en una entrevista con El Mundo con motivo del estreno del filme A todo tren, llegando a considerar que si hay una falta de diversidad en las propuestas de teatros y garitos «no es una cuestión de sexos sino de talento»-, De Miguel y sus coetáneas combaten el palabrerío con acciones y éxito tangible.

Inés de Miguel, imitando a Rocío Monasterio.

«Cada vez veo a más mujeres, sobre todo en las redes, que hacen un humor personal y genuino, bastante alejado del victimismo», replica De Miguel. Entre el oasis de la guerra a golpe de tweet, la cómica ha conseguido su particular consagración.

La vocación de la imitación

Inés afirma que generar comedia por medio de la imitación es algo que lleva en sangre desde pequeña, cuando buscó calcar «la voz de Ana Torroja y de otras cantantes americanas». Con el cassette o el Singstar, De Miguel no sólo buscaba homenajear por medio del humor a las divas del pop, también a sus «amigas del colegio». «Al inicio de la pandemia me dio por compartirlas al mundo con personajes públicos», indica.

Cada vez veo a más mujeres que hacen un humor personal y genuino, bastante alejado del victimismo»

INÉS DE MIGUEL, CÓMICA

Para la cómica, una buena imitación tiene dos retos clave: «Es esa mezcla entre pillar el tono exacto de voz, aunque no tengas el mismo timbre, y a la vez ser capaz de imitar sus gestos y expresiones». Parece haber dado con el clavo de ambas en todos los vídeos que inundan su perfil de tiktoker.

La cúspide de las redes

El perfil de consumo actual se rige por unas preferencias que abogan por el consumo rápido, hecho a medida y de uso y consumo. No en vano, canales como Twitter, capaces de poner en el mapa a gente de perfil más bajo, se han McDonalizado: la fama es tan efímera como sus 140 caracteres prehistóricos, pero sigue siendo un elemento democrático a la hora de abrir puertas nuevas.

Más allá de la vocación, Inés es defensora de que el talento sin formación no siempre cuenta con el respaldo para el éxito. «Hace 15 años empecé mi formación como actriz de doblaje, he hecho cursos de creatividad aplicada a RRSS y de guion», explica a este medio. «Gracias a las redes sociales he comenzado un proyecto donde poder volcar todos mis conocimientos con humor». Aunque parezca un vídeo casero de dos minutos, detrás de cada imitación hay años de estudio, de creación y de formación especializada.

Aunque las considera como «un altavoz» al alcance de cualquiera, el mantenimiento en las redes sociales es clave para la durabilidad del contenido. «Hay que trabajar mucho para mantener el impulso, hay que tener muchísima perseverancia, aprender a no desanimarse y escuchar mucho a tus seguidores», enumera. «Lo maravilloso de esto, es que todo el mundo parte de cero, mientras que al revés, tienes que partir de un trabajo previo».

Con el dinamismo que rige la política nacional, Inés de Miguel ha encontrado un nicho en el que explotar las virtudes que la han convertido en la nueva cara de la comedia más desinhibida.