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'Nevermind', la imagen de una sesión fotográfica de medio minuto que amenaza con sentar en el banquillo a Nirvana

Portada de 'Nevermind', el álbum más famoso de Nirvana

Portada de 'Nevermind', el álbum más famoso de Nirvana Youtube / D A R K M O O N

En un mes, Nirvana estará de aniversario: el próximo 24 de septiembre se celebran tres décadas desde que la banda estadounidense sacase al mercado Nevermind, su álbum más ilustre. La icónica fotografía de un bebé desnudo tratando de acercarse a un billete de un dólar se ha convertido en una de las portadas más reconocidas del sector musical. Sin embargo, precisamente esta imagen será el motivo que impedirá a Nevermind tener un feliz cumpleaños: su protagonista, el hoy treintañero Spencer Elden, ha denunciado al grupo por pornografía infantil.

En la demanda, Elden hace constar que sus padres nunca firmaron un consentimiento para que la imagen fuese utilizada como portada del disco. Además, en ella se alega que la publicación de la imagen supone un acto de explotación sexual, considerando que «las imágenes exponen las partes íntimas del cuerpo y presentan de forma lujuriosa los genitales de Spencer desde que era un niño hasta la actualidad».

El abogado del modelo de Nevermind, Robert Y. Lewis, añade en esta denuncia presentada en un juzgado de California que la «verdadera identidad y nombre» de su cliente «estarán por siempre unidos a la explotación comercial sexual que experimentó cuando era menor de edad» y que se ha mantenido a lo largo de los años. Todo ello, insiste, ha supuesto que el demandante «haya sufrido y siga sufriendo daños de por vida» como «estrés emocional», «falta de disfrute de la vida» o los «costos pasados y futuros por tratamientos médicos y psicológicos».

El joven de treinta años pide a los acusados 150.000$ de compensación por los daños provocados a su persona a cada uno de los demandados, 15 en total. Entre ellos destacan los miembros de Nirvana que continúan vivos: Dave Grohl y Krist Novoselic, así como la que fue mujer de Kurt Cobain, Courtney Love, y los representantes del cantante antes de su muerte. Otros de los afectados por la demanda son el fotógrafo de la imagen, Kirk Weedle o incluso Chad Channing, el batería de la banda hasta 1990 que ya no formaba parte de Nirvana cuando se publicó Nevermind.

La foto de la discordia

En 1991, cuando Nirvana estaba a punto de lanzar su segundo disco, Kurt Cobain tenía claro qué imagen quería para la portada de su segundo disco. La banda buscaba denunciar la cultura del capitalismo, ¿y qué mejor forma de hacerlo que con un bebé, que representa la inocencia y desinterés, procurando alcanzar un billete para unirse a la sociedad consumista que le rodea?

Con esta idea en mente, el fotógrafo Kirk Weddle recibió el encargo de los futuros intérpretes de Smells Like Teen Spirit, que por aquel entonces comenzaban a ser conocidos en la escena grunge. «¿De dónde saco un bebé?», se preguntó Weddle. «Tuve la suerte de que mis amigos acababan de tener un hijo, Spencer» explicó el fotógrafo a The Guardian.

Tal y como comentó el propio Spencer en una entrevista al mismo medio británico, por aquel entonces él tan solo contaba con cuatro meses de edad. Su padre, que estudiaba arte a principios de los noventa, solía recibir la llamada de sus amigos cuando necesitaban ayuda con sus proyectos. Así que, cuando Weddle le ofreció que su hijo formase parte de la sesión de fotos para Nevermind a cambio de 200$, aceptó. «No creo que mis padres le diesen demasiada importancia a mi participación en la sesión» apuntó Elden.

El fotógrafo de la portada del disco más exitoso de Nirvana practicó antes de tomar las fotos con el pequeño Spencer bajo el agua de la piscina con una muñeca. Una hora después, cuando todo estaba preparado, era momento de poner al bebé a prueba.

«Papá le dió un pequeño empujón» al niño desnudo para sumergirle bajo el agua, narra Weddle recordando el momento. Spencer «se dirigió hacia la cámara – bang, bang, bang, bang, bang – conseguí cinco fotos. Mamá le sacó del agua, se encontraba bien, así que volvimos. Le metimos dentro – bang, bang, bang, bang, bang – se puso a llorar. ‘¡Vale, ya lo tenemos!’» En menos de un minuto Kirk Weddle consiguió una de las fotos más famosas del mundo, a la que luego añadiría el célebre hilo de pescar con el dólar incrustado.

Spencer Elden, 30 años de indecisión sobre ‘Nevermind’

Desde el lanzamiento de Nevermind, la fotografía de Spencer Elden es conocida a nivel internacional, aunque la imagen actual del modelo queda ya muy lejos de la retratada por Weddle. De lo poco que se conoce acerca de su vida personal y profesional es que actualmente vive en Los Ángeles. Hoy Elden se presenta como artista en su Facebook y en su propia página web, donde vende sus obras de estilo callejero. Anteriormente, aprendió del mundo artístico de la mano de Shepard Fairey, quien actuó como su mentor.

Lo que sí es ampliamente conocido sobre Elden son los sentimientos encontrados que su imagen en la portada del segundo disco de Nirvana le han provocado a lo largo de los años. En una entrevista que el modelo concedió en 2016 a la revista Time, cuando se cumplían 25 años de la publicación de Nevermind, Elden confesó que se sentía utilizado: «Todos los que formaron parte en la creación del álbum tienen toneladas y toneladas de dinero. Siento que soy el último pedazo del rock grunge», comentaba, al no haber percibido ningún beneficio económico por su ultrafamosa fotografía.

En esta conversación con el medio estadounidense también apuntó hacia el motivo que cinco años después le ha llevado a poner la denuncia a Nirvana: «Cuando voy a un partido de beisbol y pienso: ‘Tío, todo el mundo aquí ha visto probablemente mi pequeño pene de bebé’, siento que me han quitado parte de mis derechos humanos».

Por otro lado, el treintañero, que lleva tatuado en el pecho el título del disco por el que acaba de denunciar a Nirvana, ha celebrado ya en cuatro ocasiones los cumpleaños de la publicación de Nevermind recreando la foto tomada en 1991. En la entrevista a la revista Time acababa quitándole hierro al asunto, señalando que estas opiniones negativas surgían tras «darle muchas vueltas» al tema. Un año antes, en 2015, Elden explicaba a The Guardian que la portada «siempre ha sido algo positivo» para su vida, pues le había abierto las puertas a varias oportunidades que no hubiesen surgido de no haber sido por su colaboración con la banda.

Acciones legales contra Nirvana

A pesar de que el desnudo del bebé de la portada buscaba reforzar la idea de vulnerabilidad del pequeño frente al mal que el capitalismo suponía (reflejado a través del dólar enganchado al hilo de pescar), el abogado de Elden lleva a cabo una nueva interpretación de la imagen en la denuncia: Robert Y. Lewis explica que, por el contrario, el bebé es representado «como un trabajador sexual» al nadar hacia el dinero; justificando de esta forma su argumento de explotación infantil tras la foto.

De esta forma, los denunciantes abren la posibilidad de que la imagen se considere de carácter sexual, lo que sí estaría penalizado por la ley americana. La denuncia, que busca iniciar un juicio contra los 15 demandados, afirma que “los acusados promocionaron pornografía infantil de Spencer de manera intencional y comercial e hicieron uso de la impactante naturaleza de su imagen para promocionarse a sí mismos y su música a costa de Spencer”.

Aunque con poca probabilidad esta reinterpretación de la portada de Nevermind sea aceptada por el juzgado de California ante el que se ha presentado la denuncia, en el caso de que finalmente se iniciase un juicio contra los demandados podrían enfrentarse a entre 15 y 30 años de cárcel por los delitos de pornografía infantil de los que se les acusan.

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