Llega la vuelta a clase, y ahora los pequeños van más armados con tecnología que nunca. La pandemia ha acelerado la informatización de las clases y raro es el chaval que no sabe usar cualquier dispositivo. Eso también les da más poder que nunca.

Estoy en charla virtual, claro, con Andrés Naranjo, el analista en Ciberinteligencia para Telefónica Tech que acaba de ser nombrado Mentor en ciberseguridad de la Guardia Civil.

Pregunta: ¿Van ciberseguros a clase nuestros hijos?

Respuesta: No existe la seguridad completa, pero la primera línea de defensa está en los padres. A veces se quitan muy rápido de en medio a los críos sin dedicarles tiempo. Eso es muy peligroso.

P: Claro, les dan el móvil para que no molesten.

R: Eso es lo más arriesgado que hay. Y ya no solamente por el grado de acceso a información que no corresponde a su edad, sino por los problemas de seguridad que conlleva. Últimamente he tenido algunos casos llamativos. Por ejemplo, una fuga de información confidencial de una importante empresa por un niño que envió a quien no debía un mail del correo de su padre.

P: Ahí entra el debate de si los menores deben tener móvil. Pero desde el punto de vista de la ciberseguridad ¿es mejor que tengan el suyo más que usar el de mamá?

R: Bueno, sin entrar en el debate de a qué edad conviene que tengan acceso a la tecnología, que no me corresponde, en cuanto a la seguridad, depende otra vez del tiempo que dediquen las madres y padres a sus hijos. Es importante, por ejemplo, tener claro cuántos dispositivos tienen.

P: ¿Hay quien no sabe cuántos móviles tiene su hijo?

R: Piensa que a internet acceden muchos más aparatos que el móvil. Por ejemplo, la consola. Es vital usar en todos el control parental. Una vez tengamos activado ese control, conviene charlar con ellos para saber qué aplicaciones quieren y tomarnos la molestia de saber en qué consisten y cuáles son los riesgos antes de aprobar que lo descarguen. No es tan difícil, hay muchísima información en la propia red. En España tenemos gente que lo hace muy bien. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), ha creado una iniciativa muy creativa llamada IS4K, Internet Segura for kids, pero casi no se conoce.

P: Por lo que veo, hablamos de peligros muy reales. ¿Al ser temas cibernéticos, parecen más irreales?

R: Claro. Sin embargo ¿recuerdas lo mucho que nos insistieron cuando éramos pequeños en que no comiéramos caramelos de extraños a la puerta del colegio? Pues ahora esos «caramelos» son pequeñas compras dentro de videojuegos. En los mundos virtuales, un peque puede estar loco por tener una skin, o sea, una pinta estupenda de cara al resto de jugadores. Eso cuesta pocos euros, y hay bastantes niños sin acceso a poder gastar ese dinero. Con ese anzuelo hay quien lo regala y luego dice aquello de «te daré más si somos amigos, no le digas nada a nadie…» y ya la tenemos liada. Yo lo llamo el postureo digital. El 80% de los videojuegos son gratis, pero hacen millones en caja vendiendo pequeñas ampliaciones. No hace mucho un chaval sin control parental en su consola provocó una deuda de más de 6.000 euros a sus padres con este tipo de cosas

Hay que tomarse la molestia de entenderles, tener curiosidad y dedicar algo de tiempo a saber en qué mundo viven

andrés naranjo

P: Eso no ayuda a que veamos los videojuegos con buenos ojos, cuando parece que todo, clases incluidas, van hacia la gamificación.

R: Los videojuegos no son malos, al contrario, se han demostrado útiles para formar. Conozco padres que han establecido puentes de comunicación con sus hijos gracias a jugar juntos. Pero todo vuelve a lo mismo, hay que tomarse la molestia de entenderles, tener curiosidad y dedicar algo de tiempo a saber en qué mundo viven.

P: Al otro lado ¿hay muchos malos acechando?

R: Más de lo que parece. Cada vez hay más aparatos conectados a la red, y por lo tanto, cada vez podemos ser más vulnerables a los ataques informáticos. También los delincuentes comunes se han puesto al día, y los ciberdelincuentes están más organizados que nunca.

P: ¿Cuál es la tendencia en este tipo de delitos?

R: Ahora hay auténticas ciber mafias expertas en secuestrar los datos de las empresas a través de “ransomware” (secuestran la información y exigen el pago de un rescate para recuperar los datos y evitar otros daños colaterales). Y ganan millones.

P: O sea, ¿la gente paga a los que inoculan virus que secuestran sus datos?

R: Más de lo que debieran. No se dan cuenta de que accediendo a sus peticiones, multiplican el problema. Por mi experiencia, lo primero que piensa un empresario al que han secuestrado sus datos, es pagar. Y sin garantías de obtener luego acceso a sus datos, lo que es todavía peor. Son delincuentes, y por lo tanto, no son gente de fiar.

La cantidad de información que puede darnos una fotografía no la sabe ni quién la hace

P: Ya sabemos que existen unidades específicas en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero imagino que se rastreará todo tipo de información. ¿Existen especialistas, tipo Sherlock Holmes en el mundo virtual de las redes?

R: Claro, y es muy apasionante. Por ejemplo, volcamos todo en la red y hay un rastro digital de todos nosotros. La cantidad de información que puede darnos una fotografía no la sabe ni quién la hace. Existen los metadatos, que no se ven pero nos dicen dónde se tomó la foto, con qué cámara, y muchos detalles más. Aunque a veces las pesquisas son tan tontas como ver de fondo a alguna persona o incluso qué pone en una gorra. Hoy en día hasta los narcos publican dónde van de vacaciones. La inteligencia de la información pública (Osint) es un campo apasionante. Últimamente ha habido algunos casos muy conocidos en los que el peritaje informático ha sido definitivo para resolver el caso.

P: Bueno, voy a hablar con mi peque de todo esto. Aunque seguro que me lleva ventaja en algunas cosas, que es nativo digital.

R: No me gusta ese término. No olvidemos que siguen siendo niños, y nos necesitan. No nacen sabiendo.