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Muere Luis Irizar, "maestro de maestros" de la cocina vasca

Luis Irizar.

Luis Irizar. ZAHARREAN

El decano de la cocina vasca, Luis Irizar, considerado el maestro de maestros, ha fallecido este jueves en San Sebastián a los 91 años, aunque su estela continúa en las sucesivas generaciones de cocineros que formó en su escuela y a las que contagió su pasión incondicional por los fogones.

Luis Irizar, patriarca de la nueva cocina vasca, ha sido recordado este jueves por algunos de sus discípulos entre los que figuran ilustres chefs como Pedro Subijana, Karlos Arguiñano y Ramón Roteta, quienes han expresado en numerosas ocasiones su admiración por su mentor, «su amor por el producto, el cliente y las cosas bien hechas».

Irizar, quien sufrió un duro golpe con la reciente pérdida de su esposa por culpa del coronavirus, supo maridar en su trayectoria profesional sus dos grandes pasiones, la cocina y la pedagogía, y lo mejor es que concitó en vida el apoyo incondicional de la profesión.

El chef presentó el pasado mes de marzo, rodeado de sus colegas cocineros, sus memorias Luis Irizar. Maestro de maestros, en las que repasaba, a lo largo de 260 páginas, sus andanzas por el mundo.

Elena Arzak, Pedro Subijana, Tatus Fombellida, Martín Berasategui e Hilario Arbelaitz fueron algunos de los cocineros que apoyaron a este maestro «cercano y entrañable», que se consagró internacionalmente y que quiso revolucionar también la formación gastronómica, que creía obsoleta y poco práctica, informa Efe.

Nacido en La Habana

Sus colegas cocineros ya lo encumbraron como «maestro de maestros» en el homenaje que le tributó en 2011 el Congreso San Sebastián Gastronomika, donde fue considerado por muchos un «padre» culinario.

Nacido en 1930 en La Habana, donde pasó sus primeros años de vida, Irizar inició su trayectoria profesional a los 17 años como pinche en el restaurante familiar de San Sebastián.

Su formación en París en los años cincuenta y su paso por el Reino Unido al frente del hotel Hilton de Londres trajeron su consagración en el panorama internacional.

Impulsado por su pasión por la pedagogía, Irizar fundó en 1967 la primera Escuela de Hostelería del País Vasco en Zarautz (Gipuzkoa), por donde pasaron los grandes nombres de la cocina.

Posteriormente, en 1992 abrió en el puerto de San Sebastián una escuela con su nombre que, tras tres décadas de historia, cerró sus puertas hace apenas dos meses.

Autor de varios libros de cocina y poseedor del Tambor de Oro de San Sebastián, entre otras muchas distinciones, el cocinero también abrió su propio restaurante, Gurutxe Berri en Oiartzun (Gipuzkoa), con el que fue pionero, junto a Casa Nicolasa, en obtener una estrella Michelín en Euskadi, además de dar inicio a su «patriarcado» en la nueva cocina vasca, que hoy llora su pérdida.

El luto continúa en la gastronomía vasca tras el fallecimiento hace apenas tres semanas de otro de sus grandes exponentes, el chef José Juan Castillo, quien estuvo al frente precisamente del restaurante Casa Nicolasa de San Sebastián durante un cuarto de siglo.

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