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La Granada de garzas y galanes con hojas de Lorca

Serie poesía de playa Federico García Lorca

Carmen Vivas

La Granada de Federico García Lorca (1898-1936) era la de los ríos Darro y Genil, los ochenta campanarios, las cincuenta fuentes y sus cuatro mil acequias, la Alhambra, el flamenco, los miradores y las tapas. Allí el poeta era feliz, «como el niño que enseña lleno de asombro a su madre vestida de color vivo para la fiesta», aunque cambiando a la madre por una pluma y la fiesta por una hoja en blanco. «Me gusta Granada con delirio», escribía a su amigo Melchor Fernández Almagro en 1924.

La ciudad andaluza fue su fuente de inspiración desde el neopopulismo de 1898 y hasta su fusilamiento en la madrugada del 18 de agosto de 1936 por «masón y socialista» tras la detención por Ramón Ruiz Alonso, un ex diputado de la CEDA. Allí Lorca vivió muchas vidas; la suya, la de sus familiares, sus maestros, y la de la ecléctica generación del 27 que lo consagró una de las figuras clave en la literatura española y el poeta español más leído de todos los tiempos. Y es que escritor tanto de poesía como de teatro, aunque centrado en sus últimos años en su faceta de dramaturgo, el estilo de Lorca siguió la estela de su buen amigo Antonio Machado, Ruben Darío o Salvador Rueda.

Nacido el 5 de junio de 1898 en Fuentevaqueros, Lorca mostró desde muy joven una sana inquietud por el mundo del arte y las letras que empezó a desarrollar en 1915, cuando ingresó a estudiar Filosofía y Letras, así como Derecho, en la Universidad de Granada. Allí conoció a Manuel de Falla o Machado y estuvo hasta 1919, cuando se trasladó a la Residencia de Estudiantes de Madrid y más tarde, a Cuba y Nueva York para «expandir sus conocimientos». Pero él lo sabia, su maleta siempre iba a volver a su cuna, como la de tantos moradores de la ciudad de la ladera de las montañas de la Sierra Nevada que sucumbieron a sus calles y leyendas, y a sus cármenes o gentes, que plasmaron en la escritura, arquitectura, música o pintura.

La ruta lorquiana: de Fuente Vaqueros al Albaicín 

Fue tanto el apego de Federico García Lorca con su Granada natal, que desde las paredes entre las que nació el autor La Casa de Bernarda Alba y hasta las plazas más íntimas, miradores y jardines históricos de la ciudad que enalteció con sus versos se han convertido en la conocida como ruta lorquiana por iniciativa de Universo Lorca, un proyecto cultural y turístico que fusiona a Federico García Lorca con la provincia de Granada que fue para el poeta esta tierra que fue para él «más plástica que filosófica, más lírica que dramática», para que puedas visitar un buen número de puntos de interés que fueron cruciales en su vida y su obra literaria.

La ruta recorre algunos de los rincones más emblemáticos de Granada en aproximadamente 6 kilómetros. En tiempo, tiene una duración estimada de 90 minutos andando siendo posible también hacerla en transporte público.

Huerta de San Vicente

Hoy convertida en museo, fue la casa donde la familia de Lorca pasó los veranos a partir de 1926 y donde el poeta escribió obras como Yerma, Bodas de Sangre o Romancero Gitano, entre otras. La visita se complementa con la casa de Frasquita Alba, el personaje que inspiró el drama lorquiano de Bernarda Alba.

Fachada principal de la casa, con parte de la familia Lorca posando en la puerta. Fundación FGL

Centro Federico García-Lorca

El Centro Federico García Lorca es la institución cultural por excelencia destinada a la investigación en torno a la vida y la obra del poeta granadino, y a la difusión de su producción literaria. Además, es un espacio concebido expresamente para albergar todo tipo de manifestaciones artísticas contemporáneas. El edificio cuenta con un auditorio, salas de exposiciones, oficinas y una biblioteca dotada con una cámara acorazada para guardar el material más valioso. «Sobre la biblioteca cuelga la cámara acorazada, construida en acero, habilitada para albergar los 5.000 manuscritos del legado de García Lorca y otros 3.000 de diferentes autores», señalan desde la entidad.

Biblioteca con cámara acorazada, en cuyo interior se guarda el legado del poeta de Fuente Vaqueros. Centro Federico García Lorca

Tertulia El Rinconcillo

Fundada por los granadinos y editores de la revista Andalucía 1915 en 1915 en el antiguo café Alameda, la tertulia de El Rinconcillo fue el lugar donde el poeta se reunía con otros destacados intelectuales como Manuel de Falla o Hermenegildo Lanz, y que hoy ocupa el restaurante Chikito. 

La idea tertuliana del grupo era de renovar el mundo de las ideas culturales de la ciudad proponiendo y poniendo de relieve un nuevo patrimonio artístico musical que pudiera guiar a las nuevas generaciones en su rebelión contra el costumbrismo conservador de la llamada «Beocia burguesa». Allí, Federico fue, en los primeros años, el único músico, hasta que en 1918 sorprendió con su primer libro, Impresiones y paisajes, cuya escritura guardó en secreto.

Desde 2015, una escultura de Lorca luce en la misma esquina del café donde el poeta se sentaba.

El restaurante Chikito está ubicado en la plaza del Campillo(GR) y anteriormente fué café Alameda, en el cual a primeros del pasado siglo XX se reunía la tertulia literaria «El Rinconcillo» . Fundación FGL

Carmen de la Antequeruela

El Carmen de la Antequeruela, en el recinto de la Alhambra, fue la casa de Manuel de Falla para residir en Granada entre 1922 y 1939 y que Lorca visitó en numerosas ocasiones. Y es que allí ambos idearon la función de títeres del día de Reyes Magos y nació el Concurso de Cante Jondo de 1923. Pero además, las paredes de El Carmen fueron testigos de cómo se componían piezas como El retablo de Maese Pedro (1922), Psyché (1925), los homenajes a Arbós y Dukas (1933 y 1935) o el Concerto para clave (1925).

En 1962 fue convertida en Casa Museo. «La adecuación de la casa como museo trató de mantener el ambiente en que vivió el músico con una meticulosidad inaudita, respetando incluso las humedades y los rosetones de las paredes o el desorden de los cajones donde Falla acumulaba sus medicamentos».

Falla en el Carmen de la Antequeruela. Archivo Manuel de Falla

Plaza de los Aljibes

La Plaza de los Aljibes es la explanada que se construyó tras la conquista de Granada en 1492 y que celebró en 1922 el Concurso de Cante Jondo el primer certamen de carácter nacional dedicado al flamenco organizado por el Centro Artístico de Granada y auspiciado por Lorca, Falla y otros intelectuales que lo consideraron “el germen inicial de una parte importantísima de nuestra lírica”.

El certamen inicialmente iba a celebrarse en la Plaza de San Nicolás, situada en el corazón del Albaicín, junto a la que fue una de las antiguas mezquitas de la ciudad musulmana, al otro lado del valle del Darro; pero las dificultades de acceso y el numeroso público que se esperaba la trasladaron a la que finalmente fue su ubicación.

Foto previa al Concurso de Cante Jondo, con Falla y Lorca en el grupo. Fundación FGL

Mirador de San Nicolás

Y precisamente en la Plaza de San Nicolás se encuentra el mirador más emblemático de Granada, un elemento de inspiración para Lorca y que el mismísimo Bill Clinton calificó en 1997 como el punto desde donde ver «la puesta de sol más bonita del mundo».

Mirador que corona el Albaicín. Fundación FGL

‘Granada, calle de Elvira’

Granada, calle de Elvira, 
donde viven las manolas, 
las que se van a la Alhambra, 
las tres y las cuatro solas. 
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra, 
un corselete escocés 
con cintas hasta la cola. 

Las que van delante, garzas 
la que va detrás, paloma, 
abren por las alamedas 
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra! 
¿Adónde irán las manolas 
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa? 

¿Qué galanes las esperan? 
¿Bajo qué mirto reposan? 
¿Qué manos roban perfumes 
a sus dos flores redondas? 

Nadie va con ellas, nadie; 
dos garzas y una paloma. 
Pero en el mundo hay galanes 
que se tapan con las hojas. 
La catedral ha dejado 
bronces que la brisa toma; 
El Genil duerme a sus bueyes 
y el Dauro a sus mariposas. 

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra; 
una enseña los zapatos 
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos 
y la menor los entorna. 

¿Quién serán aquellas tres 
de alto pecho y larga cola? 
¿Por qué agitan los pañuelos? 
¿Adónde irán a estas horas? 
Granada, calle de Elvira, 
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra, 
las tres y las cuatro solas. 

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