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Barlovento, 'templo' del choco frito y el pulpo al carbón

Ubicado en el puerto deportivo onubense de El Terrón, a tan sólo unos kilómetros del complejo turístico Islantilla, este restaurante ofrece una cocina sin pretensiones basada en la calidad de los productos de la zona

Restaurante 'Barlovento', en el puerto onubense de El Terrón, en una imagen tomada este verano.

Restaurante 'Barlovento', en el puerto onubense de El Terrón, en una imagen tomada este verano. A. S.

No busque las últimas técnicas culinarias de vanguardia ni platos con nombres rimbombantes en la carta del Barlovento, un restaurante ubicado en el puerto deportivo de El Terrón (Lepe, Huelva) sin más pretensiones que la de dar de comer bien a su clientela y a precios razonables como acredita la ocupación de sus mesas. En cambio encontrará verdaderas exquisiteces de la gastronomía local, con gran protagonismo de los productos del mar.

Hace ocho años que los hermanos Rafael y Manuel Santana se hicieron cargo de este local, incluido en la concesión que la Junta de Andalucía realizó a la Asociación Náutico Deportiva El Terrón a principios de 2012 para la construcción y explotación de unas nuevas instalaciones portuarias con 265 atraques. «Vinieron a buscarnos porque muchos socios ya nos conocían como restauradores», explica a este diario Rafael Santana.

No eran nuevos en la plaza. Desde 2001 regentan Casa Machaquito en el centro comercial de Islantilla, uno de los principales complejos turísticos de la costa onubense. Aunque en otra ubicación, ese restaurante es en cierta forma la continuidad del bar que su padre -Manuel Santana, más conocido como Machaquito– gestionó en La Antilla durante 25 años (1976-2001).

Barcos atracados en el puerto onubense de El Terrón, en el término municipal de Lepe (Huelva). Al fondo a la izquierda, el local que ubica el restaurante Barlovento. ASOCIACIÓN NÁUTICO DEPORTIVA EL TERRÓN

El patriarca había empezando regentando chiringuitos en esta playa onubense cuando éstos sólo estaban operativos durante la temporada de verano y funcionaban en horario diurno para dar servicio a los bañistas. Y allí, siendo un niño, empezó la relación de Rafael con el oficio. «Recuerdo estar jugando dentro del chiringuito, colocar cascos, fregar vasos, ordenar botellas…», rememora varias décadas después.

Lonja de Isla Cristina

El empresario onubense recurrió a un término marinero (‘barlovento’, de cara al viento) para bautizar el restaurante que comanda en el puerto de El Terrón. El vocablo describe el viento predominante en la zona (el poniente) y representa un juego de palabras. «Mucha gente que no entiende de mar nos pregunta que qué significa Lovento», bromea.

Asentado ya como referencia en la zona, Barlovento ofrece al comensal una carta en la que ocupan un lugar preferencial los pescados y el marisco, procedentes en gran medida de la cercana lonja de Isla Cristina. El choco (frito y plancha), estandarte de la gastronomía onubense, es uno de los productos ‘estrella’. No le va a la zaga ni el pulpo al carbón, otra de las especialidades más apuntadas en las comandas, ni el atún al ajillo.

Boquerones, acedías, salmonetes, lenguado, lubina, dorada, corvinata y rodaballo no suelen faltar en la carta, como tampoco algunos guisos de cuchara: arroz de marisco, atún encebollado o en tomate, garbanzos con langostinos y almejas…

También son muy demandados por la clientela la gamba blanca y la coquina. Y no faltan algunos cortes de carne, como la presa y el solomillo de cerdo ibérico procedente de la Sierra de Huelva y el entrecot de ternera. «En gran medida nos debemos a la gente que viene de fuera, tanto los fines de semana como en vacaciones. Y este cliente viene buscando cosas de aquí, no de cocina elaborada porque eso lo tienen en sus ciudades», apunta Rafael Santana. Que el puerto deportivo tenga más de 200 socios les permite también mantener abierto durante todo el año, a excepción de Navidad y Año Nuevo y el día en que se celebra la romería de la Virgen de la Bella (patrona de Lepe).

A favor de la experiencia gastronómica juega no sólo el producto y el tratamiento en cocina. También el clima de la zona y la ubicación. Desde la terraza del restaurante se contempla el río Piedras en su desembocadura hacia el Océano Atlántico, formando el paraje natural de la flecha del Rompido en paralelo al litoral. El enclave está a unos ocho kilómetros de la autovía Sevilla-Ayamonte y a menos de 15 de Isla Cristina.

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