A diferencia de otros años en que los reyes Felipe y Letizia alternaron su agenda oficial de actos en Mallorca con salidas espontáneas familiares, como cenas en restaurantes, este año estamos viendo tan solo con cuentagotas a la familia real y todo se está ciñendo estrictamente a lo que Zarzuela hizo público antes de que los reyes y sus hijas comenzaran sus «vacaciones oficiales».

De ahí que hubiera cierta expectación por ver a Felipe y Letizia ayer en la recepción anual que los reyes ofrecen a la sociedad balear. El evento solía organizarse en el palacio de la Almudaina y tan sólo se suspendió a causa de la pandemia (no se celebró en el 2020 ni tampoco en el 2021). Originariamente, durante el reinado de Juan Carlos, la recepción se ceñía a la representación institucional, política y económica de la isla, pero Felipe lo cambió, como cambió tantas otras cosas. Se amplió la lista de invitados para incluir a la sociedad civil, cultural y deportiva, y se trasladó al patio del palacio para que pudieran caber tantas personas (y, de paso, darle un aire menos formal y protocolario al encuentro).

El nuevo rey también quiso que en sus veranos en Mallorca se le viese en varios puntos de la isla para promocionar el turismo y este año, por primera vez, ha trasladado la recepción a Marivent, a donde acudieron unas cuatrocientas personas de la sociedad civil, cultural y política de las Islas Baleares. Muchos se preguntan el por qué de esta decisión y hay quien piensa que es por las críticas al importante coste que supone mantener Marivent cuando la familia real en realidad apenas lo usa (y ni siquiera los reyes y sus hijas se hospedan allí, sino en Son Vent).

Menú con sobrasada

Sea como fuera, ayer a las nueve de la noche estaba prevista la llegada de los invitados, los cuales fueron agasajados con un cóctel preparado por el chef Santi Taura, uno de los chefs más prestigiosos de Mallorca y uno de los encargados del menú que se sirvió en la boda de Rafa Nadal y Mery Perelló. No se ha hecho pública la lista de platos que se sirvieron, pero se sabe que Taura es famoso por fusionar lo autóctono con toques contemporáneos, por lo que suele usar productos tradicionales locales como la sobrasada.

Letizia con vestido ibicenco

Quizás porque el evento quería marcar un antes y un después, Letizia optó por un estilismo totalmente distinto de los que solía lucir para esta recepción. Adiós a los tacones de aguja y a trajes más formales. Hola a un vestido largo, vaporoso y estampado de un estilo que ahora se denomina «boho chic» y que siempre se ha llamado bohemio. Por lo que se ha descubierto, el vestido es de la diseñadora ibicenca Charo Ruiz. Lo ha combinado con alpargatas de color naranja.

Al final acudió al reina Sofía

El rey llevaba traje azul marino con corbata y la reina Sofía portaba una blusa vaporosa con pantalones blancos anchos. En principio no estaba previsto que la reina emérita acudiese a la recepción –o, al menos, no constaba en la información que facilitó la Casa Real— pero el jueves por la tarde se hizo público que sí que asistiría. Las que no han ido han sido la princesa Leonor y la infanta Sofía, a las cuales no hemos visto desde que acompañaron a sus padres a ver la Cartuja de Valldemossa.

De hecho, no se sabe si se las volverá a ver en la isla. La agenda oficial para los próximos días solo tiene otro evento programado –el de la entrega de trofeos del Campeonato de Vela y se espera que acuda el rey solo–. En los próximos días, además, está previsto que Felipe VI viaje a Colombia para la toma de posesión de Petro como nuevo presidente y se cree que Letizia aprovechará la ocasión para irse de Mallorca a comenzar sus «vacaciones de verdad». El destino no se sabe ni se sabrá.