Como ya viene siendo habitual en los últimos años, los reyes y sus hijas ya no posan con el palacio de Marivent de fondo, sino que escogen lugares emblemáticos de la isla. El año pasado fue en el Santuario de Lluc y el Centro de Interpretación del Paraje Natural de la Sierra de Tramuntana. Este año ha tocado a la Cartuja de Valldemosa.

A pesar de que la calor era intensa, una docena de vecinos de la zona se acercaron a las inmediaciones a la espera de poder verlos de cerca. Casa Real había anunciado que la familia real posaría a las siete y media en el interior del recinto, pero los vecinos, ayudados de abanicos que no paraban de moverse, esperaron pacientes desde las cinco más o menos en las afueras de la Cartuja.

Faltaba por ver a Leonor y Sofía

El rey ya se había dejado ver en la isla –recordemos que fue el primero en llegar– y la reina Letizia se había dejado ver la noche de antes en la clausura de la 12ª edición del Mallorca Film Festival, una de sus citas fijas de sus «vacaciones oficiales». Siguiendo su costumbre, Letizia no abrió al boca ante la prensa –ni hizo discursos ni contestó ninguna pregunta de los periodistas ni hizo declaraciones ni dio un triste mensaje sobre lo mucho que le gusta el festival y su importancia para la isla– y se limitó a posar sonriente en el photocall.

De ahí que lo único que trascendiera fuera su ropa: un vestido lencero negro hasta los pies de la firma & Other Stories y unas sandalias planas. El resultado: en vez de hablar de promoción del cine independiente –que de eso trata el Mallorca Film Festival al fin y al cabo–, lo único que han podido destacar algunos medios ha sido el bronceado artificial –aunque muy bien conseguido– de la reina.

Al rey y a la reina, por tanto, ya los habíamos visto, pero faltaban la princesa Leonor y la infanta Sofía, a quienes no veíamos desde el día 25 de julio, cuando acompañaron a sus padres a la ceremonia religiosa en Santiago de Compostela con motivo de la festividad de Santiago Apóstol. Hay que decir, no obstante, que las dos princesas se han dejado ver bastante más de lo que es habitual en estas últimas semanas.

Uno de los lugares más emblemáticos de la isla

Hoy las hemos podido ver muy conjuntadas en la Cartuja, un precioso lugar monumental. Situada en la sierra de la Tramuntana, a unos diecinueve quilómetros de Palma, la Cartuja tiene una importancia histórica y turística enorme: fue construida en el año 1309 por orden del rey Jaime II para su hijo, Sancho I. Años después, el rey Martín el Humano (rey de Aragón, Valencia, Mallorca y Cerdeña) cedió el edificio a los monjes cartujos. Como consecuencia de tantos dueños y tantas influencias, la Cartuja acabó siendo una pequeña ciudad en sí misma, con iglesia, residencia, farmacia, biblioteca y un precioso jardín. No es de extrañar que el compositor Frédéric Chopin se enamorara del lugar, así como su pareja, la escritora Geroge Sand.Ambos estuvieron en el lugar de 1838 a 1839, y fue allí donde Chopin compuso su Preludios Op. 28.

Han escuchado música de Chopin

Por lo que se ha podido saber, los reyes y sus hijas fueron recibidos a su llegada a la Cartuja por representantes del gobierno balear. Luego visitaron el lugar siguiendo el recorrido habitual que hacen los turistas, se han detenido unos minutos en la celda número 4, la que ocupó Chopin, y allí han podido escuchar un pequeño concierto de piano del famoso músico. Posteriormente han paseado por los jardines y han posado para la prensa.