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De la leonera de Benavente al tercer río de Granada, todos los castillos y murallas desconocidas de España

El Castillo de Loarre, en Aragón. Some Shots

Como los escarabajos y los crustáceos, los castillos dejan al morir un cadáver con buena presencia. O eso cree Miguel Sobrino (Madrid, 1976). «La solidez de sus muros exteriores, convierte a muchos castillos, con el paso del tiempo y abandono, en simulacros de sí mismos». A menos que se trate, claro, de los que aparecen en películas de princesas de pelo largo y rubio, y caballeros arrodillados. «Los castillos suelen ser apreciados por su estampa pintoresca y por su capacidad de integrarse en el paisaje y de evocar pasados reales o imaginarios, pero rara vez se contemplan como edificios; es decir, como conjuntos poseedores tanto de volúmenes externos más o menos llamativos como de espacios interiores, se conserven o no».

Y es precisamente sobre esa mirada, la del hierro y hormigón que elimina las estructuras originales que han ostentado un papel crucial en el mundo de la cultura, y «han sido fuente de inspiración para el pensamiento y las artes», sobre la que pone el foco el dibujante y escultor en Castillos y Murallas (La Esfera de los Libros), el libro que cierra la trilogía que arrancó, precisamente, con Catedrales y continuó con Monasterio. La obra, ilustrada por su autor, se ha publicado este miércoles y presenta al lector las biografías desconocidas de las fortalezas de España, desde Loarre y Olite hasta las murallas de Ávila o Sevilla, la leonera de Benavente, conocido originalmente como el Castillo-Palacio-Fortaleza de los Condes de Benavente, no solo como parte de la historia militar, sino como obras pertenecientes al mundo de la arquitectura, «al que han aportado multitud de hallazgos y particularidades».

«Entre las funciones que cumplían los castillos y murallas, la militar era solo una más, estaba también su papel simbólico y fiscal, su capacidad para señalar límites y posesiones, o su misión residencial, entre otras. Al final, el posible valor de este libro radica en evitar los puntos de vista más recurrentes -el del castillo como parte de la historia de la técnica militar y de los lances bélicos, como elemento paisajístico o, peor, «identitario»; como escenario de cuentos y leyendas-, para centrarnos en otros que deben ser reivindicativos», explica Sobrino.

Así, el libro recorre y disecciona con «extraordinaria sensibilidad y precisión» la historia de los castillos y murallas desde su influencia en lo social, económico y cultural, y su rol como grandes centros de poder. En este sentido, el autor relata algunos de los templos que, como las catedrales de Almería, Ávila o Tui son «verdaderas fortalezas», o de fortificaciones como un torreón convertido en iglesia en Tarragona, el «portal de las monjas» de Mirambel (Teruel), que une lo civil, lo militar y lo religioso, o el palacio de Alfonso X en el alcázar de Burgos, un edificio que sufrió muchísimo en las guerras napoleónicas y cuyos vestigios fueron después demolidos. En este caso, las pocas imágenes que existen de sus ruinas recuerdan al palacio construido por el mismo rey en el Real Alcázar de Sevilla. «Desde allí curioseaban las monjas», explica.

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Algunos de los castillos que podrían ilustrarnos mejor, están fuera del alcance del público interesado»

miguel sobrino

Pero Miguel Sobrino lamenta también con el libro el declive de estos «templos históricos», que han configurado la historia, la cultura y la vida de la sociedad española y que, ahora, están mayoritariamente cerradas. «Una dificultad añadida para quien desee profundizar en el mundo de los castillos es que muchos de los que conservan su interior, permanecen en manos de particulares. En un país como el nuestro, donde ciertos privilegios mantienen una extraña vigencia, hay todavía propietarios que dificultan o hacen imposible la visita, pese a que las actuales leyes de Patrimonio obligan a programar días de acceso público para los edificios protegidos, y por ley todos los castillos lo están».

«Algunos de los castillos que podrían ilustrarnos mejor acerca de su antiguo carácter, con los patios y dependencias aún dispuestos tras su coraza almenada, están fuera del alcance del público interesado, que debe conformarse con verlos desde fuera», añade.

Durante la presentación del libro, Sobrino ha hablado también del estado de la restauración en España, que ha tildado de «regular». «En la actualidad, España está regular en cuanto a restauración. Por ejemplo, en Castillos ha habido unas destrucciones terribles», ha subrayado el autor ante los medios de comunicación. Sin embargo, ha matizado que «a cambio hay castillos medievales que en otros países son más difíciles de ver». Asimismo, el autor ha señalado que hay restauraciones «muy peligrosas» y que han resultado ser «un auténtico desastre», como el caso del Ecce Homo de Borja (Zaragoza) a cargo de Cecilia Giménez, que dio la vuelta al mundo en el año 2012. Y es que cada vez más, este tipo de intervenciones inadecuadas sobre el patrimonio artístico son más frecuentes de lo que parece y provocan «cambios irreversibles» en algunas obras.

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